
Una mirada a la obra de Jerry García
Se edita con los conciertos que el líder de los Grateful Dead realizó junto a David Grisman. Testimonios y anécdotas de su pasión por Bill Monroe
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Imagínense a un tipo que marcó a fuego a su generación, a la de sus hijos y hasta a sus nietos por ir contra la corriente, y que termina sus días bajando los decibeles hasta el colmo de tocar bluegrass y enamorado del banjo. Ese fue el final tranquilo de la agitada vida de Jerry García, el legendario líder de Grateful Dead, narrado en el documental Música en el corazón , de Gillian Grisman, que LK-TEL editará en las próximos días.
Grateful Dawg , tal el título original de esta película de 80 minutos, se focaliza en la relación de Jerry García con David Grisman, alguna vez descripto por el New York Times como el Paganini de la mandolina y fundador de la música dawg, una cruza entre el bluegrass, el latin jazz y los sonidos gitanos.
En realidad, Jerry y David compartieron por primera vez un escenario en 1964, pero recién en los 90 el líder de los Grateful Dead pudo cristalizar su intención de reencontrarse con la música country, el bluegrass y otros sonidos sureños en formato acústico. Declaraciones de familiares y amigos conviven aquí con zapadas, imágines inéditas de algunos conciertos del dúo y charlas informales en las que Jerry y David comparten su pasión por la música de Bill Monroe y las cosas simples.
A siete años de una muerte sin escándalo, sucedida el 9 de agosto de 1995, mientras dormía, Jerry sigue dando que hablar. El film, estrenado en cine en los Estados Unidos, viene a aumentar la ya de por si intensa videografía existente, que incluye decenas de conciertos, tributos y documentales.






