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Viajes Living

A todo color. La casa de una pareja de santafesinos que triunfa en Australia

Mariana Kratochwil
Inés Marini
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18 de octubre de 2019  

Hoy compartimos por primera vez online la casa de dos santafesinos talentosos y afables como pocos: la diseñadora María Villa y su marido, el arquitecto Eduardo Villa, que desde hace más de dos décadas llevan adelante un pujante estudio en Australia y a quienes tuvimos el gusto de conocer durante nuestro viaje de exploración de tendencias en Sídney.

Más antes y después imposible. Pero no hay desborde en metros, sino una multiplicación al infinito de la onda.

Los colores fuertes mandan: piso laqueado en negro, sillones clásico retapizados en fucsia, paredes visón y el verde de las lámparas (que eran antiguos altavoces de una cancha de criquet).
Los colores fuertes mandan: piso laqueado en negro, sillones clásico retapizados en fucsia, paredes visón y el verde de las lámparas (que eran antiguos altavoces de una cancha de criquet). Crédito: Daniel Karp (izq.) y Ross Coffey

Formada en Bellas Artes y Diseño Gráfico, María no pierde detalle de la movida y se adelanta a lo que mostrarán las galerías. "Me gusta agrupar cosas que vienen de mil lados distintos. El arte está en darles la compañía perfecta".

En este sector se reúnen armónicamente la energía del óleo de Marcela Kaspar, la irreverencia de dos pufs plateados y la sofisticación de una pared oscura.
En este sector se reúnen armónicamente la energía del óleo de Marcela Kaspar, la irreverencia de dos pufs plateados y la sofisticación de una pared oscura. Crédito: Ross Coffey

En todos lados se ve una unión feliz de objetos de orígenes dispares (como dice María, "objetos pre-amados"), en este caso, en verde.

Adentro y afuera: el lugar de la comida se define en base al clima, y a las ganas. "Tener este lugar tan abierto es como vivir de vacaciones".
Adentro y afuera: el lugar de la comida se define en base al clima, y a las ganas. "Tener este lugar tan abierto es como vivir de vacaciones". Crédito: Daniel Karp

Trasladar la propia personalidad a la casa: más fácil decirlo que hacerlo. En el hogar de María y Fernando Villa, sentimos lo mismo que cuando escuchamos esas voces virtuosas que se expresan sin esfuerzo. Lo que es, es.

"Eduardo diseñó esta baranda para poder sacarle el perfil de acero y hacerla aún más invisible". Pero decidieron dejarlo para que ningún incauto se la lleve por delante.
"Eduardo diseñó esta baranda para poder sacarle el perfil de acero y hacerla aún más invisible". Pero decidieron dejarlo para que ningún incauto se la lleve por delante. Crédito: Daniel Karp

"Nuestra inspiración para la reforma fue la vista a los eucaliptos de la reserva nacional lindera. Una arboleda añosa no tiene precio".

El comedor de los Villa supera cualquier definición de "diario". ¿Los cuadros? Son obra de María: acuarelas francesas sobre lino.
El comedor de los Villa supera cualquier definición de "diario". ¿Los cuadros? Son obra de María: acuarelas francesas sobre lino. Crédito: Ross Coffey

"El diseño de este espacio se relaciona con la manera de vivir de acá: todo gira en torno a la cocina, todo empieza donde están los drinks y la comida. En la Argentina la parrilla es otro punto de encuentro posible, pero acá no está el asado", explica Eduardo. Pero, nobleza obliga, ellos también mantienen la costumbre de la parrilla argentina en un rincón del jardín. Para agasajar con alegría, damos fe.

El cucaburra, un pájaro que es todo un símbolo de Australia -tiene su canción infantil y todo-, se distingue por tener un canto que se parece a una risa. Entró volando en medio de la sesión de fotos.
El cucaburra, un pájaro que es todo un símbolo de Australia -tiene su canción infantil y todo-, se distingue por tener un canto que se parece a una risa. Entró volando en medio de la sesión de fotos. Crédito: Daniel Karp (izq.) y Ross Coffey

Uno de los cambios más radicales en la reforma lo experimentó el estar ultra cool de la planta baja con vista plena al jardín. "Cuando vi este lugar, vi espejos", dice María. Eduardo completó la visión con una pared espejada, repartida con hierro con un toque de óxido, que replica las bellezas del afuera.

"Cada uno sabe lo que sabe hacer. Eduardo se ocupa de la espacialidad y las vistas. Yo me ocupo de la ambientación, el color, los objetos. Y en común tenemos que somos dos kamikazes".

"Acá, generalmente, el frente de la casa se mimetiza con el barrio: la sorpresa está atrás", dice Eduardo.

En la cabecera de la cama, obra de Ningura Napurrula, una reconocida artista aborigen australiana; a los pies, Irish, la mascota de la familia. El aviador, del artista chileno Pablo Tapia, es una de sus obras más queridas. La pluma es regalo de Sibella Court.
En la cabecera de la cama, obra de Ningura Napurrula, una reconocida artista aborigen australiana; a los pies, Irish, la mascota de la familia. El aviador, del artista chileno Pablo Tapia, es una de sus obras más queridas. La pluma es regalo de Sibella Court. Crédito: Daniel Karp

En la pared curva del living, los dormitorios y la sala de estar, fascinan el color visón, el chocolate y el gris cemento mezclado con una pizca de verde y marrón, oscuridad siempre bien complementada con un blanco impecable.

En el cuarto de Mateo, el hijo de la pareja, los contrastes preferidos de María: el del verde y el rojo.
En el cuarto de Mateo, el hijo de la pareja, los contrastes preferidos de María: el del verde y el rojo. Crédito: Daniel Karp

"Las texturas y, sobre todo, los colores oscuros, les dan a los cuartos una sensación de protección y refugio que me encanta".

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