
Venden muebles de exterior sin mantenimiento: la historia de dos hermanos que hicieron del aprendizaje una forma de emprender
Wood Idea cumple diez años transformando plástico reciclado en productos de diseño que llegan a las 24 provincias. Con más de 15.000 piezas vendidas y una facturación proyectada de 2.000 millones de pesos para 2026, la empresa busca seguir creciendo
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Todos los argentinos de más de 30 tienen su propio recuerdo de 2001. Para Gastón y Fermín Laborde, que entonces tenían 13 y 14 años, ese recuerdo involucra revender en botellas de Coca-Cola leche del tambo de su papá mientras recorrían en bici su Trenque Lauquen natal. Así son las crisis: algunas veces traen oportunidades. Y así son también los inicios emprendedores: reúnen algo de olfato con algo de inventiva; un poco de planificación y otro tanto de arrojo. En el caso de los hermanos Laborde, un impulso que no los abandonaría jamás.
A los 18 años Gastón se fue a estudiar a Buenos Aires, luego lo siguió su hermano. Y al poco tiempo ambos notaron que las alpargatas de siempre, esas que tan acostumbrados estaban a usar en Trenque Lauquen, resultaban en la ciudad bastante difíciles de conseguir. “Los dos cursábamos en Agronomía, donde había mucha gente del interior a la que le pasaba lo mismo. Así que a Fermín se le ocurrió comprar 30 pares de alpargatas a un mayorista para revenderlos en la facultad”, cuenta Gastón.
El éxito fue contundente: las alpargatas, literalmente, le volaron de las manos. Así que decidió repetir varias veces la misma operación. Hasta que poco tiempo después, allá por 2014, los hermanos decidieron asociarse y crear “QA”, acrónimo de “Quiero Alpargatas”. “Llegamos a tener 23 franquicias y seis locales propios, casi 30 locales exclusivos”, recuerda Gastón. En paralelo, Fermín fue entre 2013 y 2018 socio gerente de Elepants, una marca nacional de pantalones que llegó a tener otros 30 locales propios y franquiciados.
La crisis que azotó al sector entre 2017 y 2018 golpeó con fuerza ambos proyectos. Pero a la vez les regaló a los hermanos una lección clave: dada la dificultad para cerrar franquicias y locales, parecía mejor poner el foco en la venta online. No faltaba mucho para que tuvieran oportunidad de ponerla en práctica en el próximo emprendimiento.
Cada idea espera su momento
Rebobinemos primero hasta los ’90. El recordado mandato del intendente Jorge Barrachia se adelantaba en Trenque Lauquen a su tiempo con una fuerte impronta en el reciclaje y la economía circular. Los jóvenes hermanos Laborde recuerdan haber quedado fascinados con una máquina que fabricaba postes a partir del plástico reciclado que los propios vecinos se encargaban de separar.
Pero fue recién en 2016 –hace exactamente diez años– que todas las piezas finalmente encajaron. El “gen emprendedor” con las lecciones de negocios pasados; la posibilidad de convertir residuos en recursos con el llamado de una nueva oportunidad.
“Unos amigos nuestros habían empezado a transformar plástico reciclado en mobiliario de una forma artesanal. Y durante cerca de tres años intentaron hacer crecer la empresa, aunque no consiguieron que funcionara. El tema es que a mi hermano y a mí ese proyecto nos encantaba. Así que en 2019 decidimos comprar la marca y relanzarla –relata–. Rediseñamos el producto, cambiamos el enfoque y el aprendizaje de QA se terminó volviendo un poco el modelo de negocio: toda la venta sería online”.
La familia sumaba a su historia emprendedora un nuevo capítulo: el de Wood Idea. ¿Qué hace Wood Idea? Muebles que parecen de madera rústica, pero en realidad están fabricados con plástico reciclado. Lo que mejor los define es que son súper resistentes y soportan en la intemperie tanto lluvia como sol y humedad. Por eso no necesitan nada de mantenimiento.
En el portfolio aparecen bancos, reposeras, maceteros y livings enteros, todas piezas de diseño que duran años. El producto tiene el look y la calidez imbatible de la madera, pero sin ninguno de sus problemas, esto es: no se raja, no se pudre, y nunca hace falta pintarlo ni tratarlo. “Invertís una vez y lo disfrutás por años”, enfatiza Gastón. Y agrega: “Lo que me gusta de Wood Idea es que no es tan fácil encontrar una empresa que solucione al mismo tiempo dos cuestiones clave: por un lado, que el plástico no termine tirado en el mar, o en cualquier parte; por otro, que quien compra no tenga que mantener más sus muebles de exterior”.

Del freno al boom
Corría 2019: el nuevo proyecto avanzaba a todo vapor. El equipo desarrolló una nueva red de proveedores, y naturalmente salió a buscar clientes. Pero sucedió que a los pocos meses arrancó la pandemia, con lo que estuvieron meses sin entregar un solo mueble. “Las ventas cayeron a cero. Y sin embargo dijimos: ‘aprovechemos’. Porque siempre nos estamos quejando de que no hay tiempo para proyectar, rediseñar productos, mejorar la eficiencia”, rememora Gastón. Y lo hicieron, pero tampoco terminaron teniendo tanto tiempo libre, porque meses después surgió un rebrote inesperado: de tanto estar encerrada, a mucha gente se le dio por crear sus propias huertas. Y para eso hacían falta macetas, huerteros, composteras. La curva de ventas empezó a levantar y eso les dio aire, permitiéndoles llegar al verano con el que fue –y sigue siendo– su producto estrella: las reposeras.
Ese verano del 2020 la demanda se disparó por encima de la capacidad productiva, los plazos de entrega llegaron a superar los 40 días. Fue entonces cuando apareció una nueva lección: vender más no implica necesariamente construir una empresa mejor si la operación no acompaña. Al taller que ya tenían en Buenos Aires decidieron sumar otro más en Trenque Lauquen con la meta de ampliar la capacidad.
Los números muestran el alcance actual de Wood Idea: 15 personas trabajan full time en el proyecto, que cuenta con dos talleres productivos, más de 5.000 clientes, más de 15.000 productos vendidos desde el relanzamiento, más de 300 reseñas en Google, ventas en las 24 provincias, más de 500 toneladas de plástico reciclado transformadas en productos y certificación como Empresa B. “Todavía existen, y están en uso, cestos fabricados en 2016: esa es la mejor prueba de la durabilidad de esta marca que está cumpliendo sus primeros diez años”, señala Laborde. Este 2026 trae también una buena proyección, con más de 4.000 productos vendidos solo este año, y una facturación que se estima cercana a los 2.000 millones de pesos.


Con un interesante bagaje de aprendizaje y una década completa encima, los Laborde se enorgullecen de la firma que llevan adelante y en la que trabaja también parte de la familia: sus hermanas Ernestina (que maneja la administración y las finanzas) y María (a cargo de la logística), además de José María, el suegro de uno de los hermanos, que conduce el taller en Buenos Aires.
“Creo que tenemos todo para crecer”, reflexiona Gastón. Con diez años de historia, dos talleres, presencia en todo el país y más de 15.000 productos vendidos, Wood Idea sigue proyectándose con la misma lógica que acompañó a los hermanos Laborde desde sus primeros emprendimientos: probar, aprender y volver siempre a intentar. Después de todo, una buena idea.
Conocé más en www.woodidea.com.ar
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