
Ver y ser visto
Anatole Saderman o la fascinación por el retrato fotográfico
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Un decálogo sin mucha importancia, Anatole Saderman (Moscú, 1904 - Buenos Aires, 1994) deja constancia, con lucidez introspectiva, de algunas claves de su estilo fotográfico: II. (...) un retrato hecho sin emoción no es un retrato sino una foto. III. Ama al prójimo a quien vas a retratar. Si no puedes amarlo, ódialo. V. Estudia las caras de tus prójimos de ojito, sin cámara: en el colectivo, en el bar, en la calle suceden milagros de expresión y de iluminación. IX. Para hacer un retrato no te gastes en extravagancias. X. No busques un estilo especial. Si tienes garra tu estilo cristalizará cuando menos lo pienses. De retratos -medio centenar- se compone la muestra que en su homenaje está presentando la galería Arte x Arte.
Un clásico moderno
En los años treinta, momento de depresión económica y crisis política en el que surge la fotografía argentina moderna, Saderman ya se vislumbraba como el más clásico de los nuevos fotógrafos del ámbito local. Por entonces tenía un estudio de fotografía comercial dedicado especialmente al retrato y a las fotos sociales, pero ya empezaba a realizar trabajos de autor.
Casi veinte años antes, tras escapar de la hambruna desatada en Rusia con la revolución de 1917, había pasado por Berlín antes de establecerse en América del Sur. En la capital alemana se forma en historia del arte, dibujo y cine, y frecuenta a los intelectuales rusos establecidos allí. Sólo en el barco que lo deja en Montevideo en 1926 empieza a manipular una cámara, pero en cuanto a su formación intelectual, es probable que captara el espíritu de la modernidad en la inquieta República de Weimar.
En 1930, Saderman se instala en Buenos Aires. A mediados de esa década seguirán el mismo camino la alemana Grete Stern y el porteño Horacio Coppola, educados en la Bauhaus berlinesa. La historia los consagraría, junto con la también alemana Annemarie Heinrich, como el cuarteto fundador de la modernidad fotográfica en nuestro país. (Juan Di Sandro hará lo propio como fotorreportero de La Nación .) Pero mientras Saderman explora en la línea de la fotografía pura, los otros tres experimentan constantemente con nuevas técnicas, como el fotomontaje o la exposición múltiple sobre un mismo negativo. Todos practicarán el retrato, pero son Heinrich, en el ámbito del espectáculo, y Saderman en el de la plástica y la intelectualidad local y extranjera que pasa por Buenos Aires, los que con más persistencia frecuentarán el género.
La actual muestra despliega una galería de rostros ilustres -habría que destacar los de Torres García, Martínez Estrada, Pasolini, Macció y Spilimbergo- que constatan los postulados del Decálogo. En todos se hace patente esa capacidad del fotógrafo de captar las expresiones naturales de los modelos, sus rostros desnudos, sin artificio. Cada uno expresa su plena interioridad sin más técnica que una luz bien escogida y la facilidad del fotógrafo para generar la confianza de los retratados. Sin "gastar en extravagancias" ni "buscar un estilo especial", la garra de Saderman se revela en cada una de sus fotos.
Anatole Saderman, fotografías. Hasta mediados de mayo, en Arte x Arte. Vuelta de Obligado 2070, 1er. piso. Diariamente, la 0. Gratis.





