
Yo la vi primero
Por Alejandro Di Lazzaro (*)
1 minuto de lectura'
El día que conocí a Letizia vestía un bikini turquesa y el sol de Punta Cana nos hería impiadoso. Habíamos llegado de puntos distantes: ella de España, yo de la Argentina. Sabíamos bien qué nos había arrastrado al vibrante Caribe. Una cumbre de líderes de Iberoamérica, incluidos el rey Juan Carlos de Borbón y la reina Sofía, nos hizo compartir largas horas de trabajo y algunas de ocio. Sus ojos claros y su sonrisa rejuvenecían cuando se encendía la cámara de la TV Española. Sus buenos modos se compadecían con la figura frágil y el buen humor; su personalidad, sin dobleces, asomaba férrea defendiendo puntos de vista en las discusiones de sobremesa.
Se portó como una princesa en toda la cobertura periodística. Con Walter Curia, de Clarín, y Pablo Giuliano, de ANSA, la nombramos reina de la cumbre. Ella nunca lo supo. Nos despedimos con el cariño generado luego de varios días de compartir las incordiosas complicaciones y las gratas sorpresas que vive un enviado especial. Acordamos reencontrarnos un año después en el foro de presidentes, en Bolivia. No se dio: su vida ahora hace equilibrio en otras cornisas. Volví a verla cuando anunciaba su casamiento con el príncipe Felipe. Esta vez vía satélite. La noté más triste. Aun así, creo que ella salió ganando.
1
2La desesperada historia que conmueve al mundo: busca en la IA la vacuna para salvar a su perra de una muerte atroz
3Cumplió 112 años y reveló sus secretos para tener una vida larga: “Depende de usted aprovecharla”
4Ganó 250 millones de dólares pero al morir se enteraron de la verdad: la historia de la herencia maldita de la que todos tironearon



