El economista participó de Comunidad de Negocios, por LN+; sostuvo que el Gobierno está en condiciones de aguantar la situación porque generó reservas suficientes al principio de la gestión
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El economista Ricardo Arriazu, socio fundador de Arriazu Macroanalistas y uno de los analistas más escuchados por el empresariado argentino, participó de Comunidad de Negocios, el programa conducido por José Del Rio, en LN+, y observó las últimas medidas del Gobierno en materia económica con una mirada muy crítica.
“La Argentina acumula una serie de desequilibrios. Cuando miramos en el corto plazo son siempre fluctuaciones de una declinación que ya lleva décadas”, comenzó.
El analista precisó que a partir de enero se estancó la economía, que este año el crecimiento será cero o dará negativo, pero que también hubo algunas sorpresas como una mejora fiscal. “Desde diciembre hasta julio hubo una mejora fiscal silenciosa e importante”, dijo. Y continuó: “Ahora toda la política económica está basada en las elecciones. Vacunación, darle ingreso a la gente, tratar de evitar que se escape el dólar, tratar de bajar de alguna manera la inflación”.

En esta línea sostuvo que el Gobierno está en condiciones de aguantar la situación porque generó reservas suficientes al principio de la gestión. No obstante, consideró: “Aunque ya empezamos a ver los problemas de desconfianza. Hasta fin de año, a favor: la plata que van a poner y el aumento de precios internacionales que está bajando un poco. En contra: la desconfianza. Y cuando la desconfianza supera la confianza, la economía se cae”.
Consultado sobre el descenso de la Argentina de “mercado emergente” a la categoría “Standalone” por parte de Morgan Stanley Capital International (MSCI), el economista analizó: “Hay países como Panamá que no están tan mal, el resto está muy mal. La Argentina ya tenía acceso a los mercados de crédito público y privado, parte del problema por lo cual nos bajan dos categorías son los controles de cambio. Ahora, si la Argentina hace las cosas bien hechas, no importa en qué categoría esté, la gente no es tonta y la gente dirá ‘Hay oportunidades para invertir’”.
Y continuó: “Los fondos de inversión están prohibidos de invertir en países como este. Pero, si la Argentina hace las cosas bien, el sector privado puede conseguir recursos en el exterior, prefinanciación de exportaciones”.
Arriazu consideró que esta situación es, en parte, consecuencia del actual gobierno, aunque también argumentó que esta situación viene de larga data: “La Argentina ha estafado a lo largo de la historia un montón de veces, ocho veces defaulteo. Siempre pedimos prestado y después no queremos pagar”.
Respecto a una posible devaluación, el economista manifestó: “De acá hasta las elecciones, como desde noviembre hasta acá ganaron reservas, con los controles de cambio que hay, al menos que haya un cisne negro, claramente pueden aguantar. Puede haber un cisne negro, si radicalizo el discurso o hago cosas muy extremas que cambie la confianza me puede generar más pérdida de reserva, pero yo digo que hasta las elecciones la política va a seguir exactamente como está”.
Sin embargo, para el analista el problema del Gobierno puede venir al día siguiente de las elecciones, cuando deberá tener que comenzar a pensar en pagarle al Fondo Monetario. “El año que viene hay que pagarle, pero es imposible. No hay manera de conseguir un superávit comercial como para poder pagar esa deuda, lo que hay que hacer es renovarla, pero en ese acuerdo, la pregunta del Gobierno es ‘Qué me van a pedir’. Luego, la otra alternativa es que diga ‘No quiero pagarla’ y entonces será un paria en los mercados financieros internacionales, mucho más de lo que es la Argentina hoy en día”.
Y continuó: “Entonces, entraríamos en la parte económica cambiaria tipo Venezuela. Es decir, intento mantenerme, pero la desconfianza hace que yo tenga que pegar saltos. Estoy de acuerdo con el ministro Guzmán en que el tipo de cambio no está tan atrasado, pero como todo el mundo cree que está atrasado eso genera presión y, al mismo tiempo, hay que ver qué va a pensar nuestro acreedor máximo que es el FMI. Si vuelven a hacer los errores de 2018 de no darse cuenta de cómo funciona una economía bimonetaria y me intentan poner el sistema cambiario que me impusieron ese año, estoy en problemas. Ahora si vuelven a la época del ’70 o del ’80, entonces posiblemente haya un pequeño salto cambiario, pero nada dramático”.




