Carolina Herrera. ¿Apropiación cultural u homenaje?

La diseñadora venezolana fue duramente cuestionada de hacer suyos o adueñarse de bordados y otras técnicas textiles propias de comunidades aborígenes de México.
La diseñadora venezolana fue duramente cuestionada de hacer suyos o adueñarse de bordados y otras técnicas textiles propias de comunidades aborígenes de México. Fuente: AP
Vanessa Friedman
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14 de junio de 2019  • 17:35

The New York Times-

Carolina Herrera fue acusada por el gobierno de México de usar, para beneficio propio, técnicas de bordado y patrones identitarios de comunidades indígenas en su colección Resort 2020.

El debate sobre la moda, la apropiación cultural y el racismo en la industria acaba de alcanzar un nuevo punto crítico, ya que varias marcas, desde Gucci hasta H&M fueron criticadas públicamente por hacer productos que aprovechan las labores de otros o parecen ignorar cuestiones históricas.

Esta semana se difundió una carta que la secretaria de Cultura mexicana, Alejandra Frausto, envió a la casa de moda Carolina Herrera en la que la acusa de apropiarse de técnicas de bordado y patrones identitarios de comunidades aborígenes en su colección Resort 2020, mostrada a prensa y a la industria en citas especiales en su sede neoyorquina de CH.

La colección Resort 2020, con tonos veraniegos, se inspiró en el estilo de vida de la venezolana Carolina Herrera, fundadora de la casa que lleva su nombre, y en su idea de cómo son las "vacaciones latinoamericanas", dijo diseñador americano Wes Gordon, director creativo de la firma. Gordon comentó que él y su esposo habían viajado a México hace poco y que quedaron "cautivados por su belleza" y decidieron, de alguna manera, mostrarla en su propuesta de diseño. La colección fue presentada en privado con notas descriptivas que hacían referencia a "el atardecer en Tulum, la luz en Lima, las caminatas en Ciudad de México, las olas en la playa de José Ignacio, el baile en Buenos Aires y los colores de Cartagena de Indias". Incluye bordados florales y de animales en vestidos sin manga, abrigos de cuero y vestidos de coctel.

La funcionaria mexicana señaló que esos bordados pertenecen a la comunidad otomí en Tenango de Doria, Hidalgo, mientras que otros son típicos del istmo de Tehuantepec, Oaxaca, y que una camisa a rayas toma el estilo del sarape de Saltillo.

En las redes, no pocos reaccionaron de manera muy negativa a las prendas reveladas por Carolina Herrera. Cuando Gordon publicó imágenes de la colección en su cuenta de Instagram, hubo varios comentarios críticos.

Este es el ejemplo más reciente de gente que le exige a la moda tener más consideración. En 2017, Chanel también había sido acusada de lo mismo: de aprovecharse de tradiciones aborígenes de Australia tras poner un búmeran a la venta. Sin embargo, en los últimos meses esas denuncias públicas tienen más resonancia, gracias a que las redes sociales permiten que más personas se pronuncien y a las que antes no se escuchaba en este ámbito.

En noviembre último, Dolce & Gabbana tuvo que cancelar una pasarela en China porque los videos promocionales tenían a una modelo china a la que le "enseñaban" a comer pasta con palillos. Luego Prada se metió en problemas por un aparador de llaveros para bolsas de mano que eran incómodamente parecidos al personaje Little Black Sambo, considerado un estereotipo racista. A principios de este mes el comediante Hasan Minhaj dijo durante su presentación en la ceremonia de Council of Fashion Designers of America que Gucci era conocida por "ponerles turbantes a hombres blancos".

No obstante, en el pasado tales ofensas fueron expuestas por seguidores de la industria y por grupos que están atentos a las las propuestas de las firmas de moda. Esta es la primera vez en la que se involucra directamente un gobierno nacional.

Frausto escribió en su carta que "se trata de un principio de consideración ética que, local y globalmente, nos obliga a hacer un llamado de atención y poner en la mesa de la discusión pública un tema impostergable" respecto a "promover la inclusión y hacer visibles a los invisibles", en referencia a los "pueblos originarios" mexicanos.

La marca Carolina Herrera, que es propiedad del grupo de modas español Puig, no dio una respuesta pública a lo sucedido en sus redes sociales ni difundió disculpa alguna o planes para reparar a las personas cuyos bordados usó. En vez de eso lanzó un comunicado insulso en el que indicó que la colección siempre fue pensada para rendirle tributo a México y para celebrarlo. Parte del comunicado decía: "La emblemática casa de moda reconoce el trabajo textil y artesanal, diverso y maravilloso, de los artesanos mexicanos en su colección inspirada por los ricos colores de su cultura y técnicas artesanales".

Una de las prendas de la colección Resort 2020
Una de las prendas de la colección Resort 2020 Fuente: AP

En otra parte del texto, la casa de moda indica que Herrera es una "gran admiradora de México" y en una cita atribuida a Gordon dice: "Quise mostrar mi profundo respeto a las diversas técnicas y elementos tradicionales de la artesanía mexicana y celebrarla en la destreza de alta costura".

En una entrevista telefónica con The New York Times, Gordon dijo que la marca está discutiendo internamente sobre qué acciones conviene tomar en respuesta a los señalamientos. "Queremos hacer lo que sea necesario para que todos sientan el mismo júbilo respecto a esta colección que yo sentí cuando la estaba desarrollando", dijo. Hizo notar que Herrera y él no lo han discutido mucho porque es responsabilidad de él como director creativo.

"Estamos viviendo un gran ajuste social en cuanto a cómo hablamos del género, la cultura y la identidad -añadió-. Estas son discusiones importantes que se deben tener y nos tomamos esto muy en serio".

Prácticas habituales de la industria de la moda

Los demás también deben tomárselo en serio: lo sucedido con la colección de CH subraya de qué maneras las prácticas tradicionales de la industria de la moda son problemáticas y anticuadas. Por ejemplo, el hecho de que la industria diga que está rindiendo "homenajes" a varias culturas y ritos étnicos desde, por lo menos, la colección rusa de Yves Saint Laurent en 1976.

En 2015, el Costume Institute del Museo Metropolitano de Nueva York organizó una muestra enorme dedicada a las visiones que han tenido diseñadores occidentales sobre China, exhibición que prácticamente fue un caso de estudio sobre la apropiación en el último siglo. Durante años los "viajes de inspiración" de modistas a alguna ubicación en busca de materiales, tonalidades y formas para expandir sus repertorios fueron prácticas típicas en muchas casas (al menos hasta que Internet hizo innecesario hacer el viaje de manera física).

De hecho lo sucedido en este caso ha sido por mucho tiempo la fórmula de los diseñadores: tomar un toque de alguna silueta desde acá, un detalle de decoración de por allá y mezclarlo con una pizca de arte o arquitectura y, voilà!, ahí está la nueva colección. Eso definitivamente sucedió en este caso con Herrera. Gordon tomó el vocabulario de moda básico de la casa -prendas esenciales al estilo gala que puedes usar en el patio de tu casa- y los mezcló con diseños inesperados para darles vida.

Se considera que el resultado es menos tributo y más un robo. Además, sí lo están expresando en esos términos, porque aquellos diseños inesperados en realidad son el vocabulario básico de alguien

Excepto que ahora, en nuestro mundo tan conectado, quienes terminan por dar indirectamente esa "inspiración" se dan cuenta de ello como no lo hacían antes y consideran que el resultado es menos un tributo y más un robo. Además, sí lo están expresando en esos términos. Porque aquellos diseños inesperados en realidad son el vocabulario básico de alguien más. Solamente porque no pertenezca a una marca específica no significa que pueden ser tomados sin más.

Problemas por falta de protección

La colección que enojó al gobierno de México
La colección que enojó al gobierno de México Fuente: AP

Un problema es que muchos diseños no tienen protecciones de propiedad intelectual, por lo cual no hay muchos recursos en caso de que alguien sea afectado más allá de poder denunciarlo públicamente.

No obstante, no queda claro si con eso se resolvería la situación actual. Obviamente también hay diferencias entre prendas que caen en el racismo (como lo han hecho Dolce & Gabanna, Gucci y Prada) y las que tienen apropiación, aunque en ambos casos esas cuestiones quedan en la misma categoría de violaciones terribles de la moda.

En el caso de apropiación, la mayoría de los diseñadores que toman prestado no lo hacen con malicia, aunque claramente hay estragos de una mentalidad colonial. La ignorancia no es excusa y tampoco lo es la historia (porque, al fin y al cabo, está llena de precedentes terribles que apenas están siendo reconocidos como tal).

"Estamos en un momento de comprensión y reconocimiento de que lo que hemos hecho en el pasado ya no es lo correcto", dijo Steven Kolb, director ejecutivo del Council of Fashion Designers of America, quien dijo que Gordon muy probablemente sí tenía las mejores intenciones. "Estamos en un punto en el que todos necesitamos hacerlo mejor".

El tema es cómo hacer que los diseñadores de moda se den cuenta de esa realidad a diferencia de que solo asuman posturas defensivas.

Después de todo, la conclusión obvia de esta tendencia en particular es que los diseñadores y las marcas en las cuales trabajan se preocupen tanto de causar ofensa alguna que dejen de voltear hacia el resto del mundo y su estética quede reducida aún más. Sus propias experiencias serían su única base de inspiración. Eso no les sirve ni a ellos ni a nosotros; no lleva a nuevas maneras de ser en un mundo en constante evolución, sino a la inmovilidad.

La moda, más que muchas otras industrias, fue fundada con el principio de alimentarse mutuamente con la cultura. Como muchos casos de esa inspiración mutua ha tenido algunos resultados impresionantes y que esclarecen otros ámbitos. Es incuestionable que llegó a hacerlo de modo que no le dio cabida apropiada a algunos de los involucrados en ese acto de inspiración. Tampoco hay dudas de que necesita repensar sus prácticas y sistemas para que todos los que terminan siendo parte del proceso lo sean activamente (es importante incorporar esto desde las escuelas de moda).

"La oportunidad yace en la posibilidad de trabajar con las personas de estas comunidades", dijo Kolb, y no nada más en tomar prestado de ellos.

Si esto empieza a suceder en una atmósfera de igualdad financiera y estética en vez de una de recriminaciones, todos se verán beneficiados. La cuestión es si, ya que alguna autoridad o agencia de gobierno aumenta la presión que ha ejercido la multitud, no es demasiado tarde para eso.

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