Creadores consagrados y emergentes en la semana de la moda de San Pablo
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Durante cinco días, en la edición 46 de la Semana de la Moda de Sao Paulo, la ciudad se vistió de gala con un deseo compartido: que el diseño brasileño vuelva a consolidarse en el escenario internacional. Para contrarrestar la crisis local y el contexto global de fast fashion, los protagonistas del evento pusieron toda su creatividad al servicio del diseño de autor, buscando nuevos patrones y originalidad.

Sobre dos escenarios creativos nuevos, el Farol Santander y el ARCA, una planta industrial devenida en plataforma cultural, desplegaron sus colecciones marcas consagradas como Amir Slama, Gloria Coelho, Ronaldo Fraga, Reinaldo Lourenço y Osklen. También las nuevas generaciones de la moda, que contribuyeron a recuperar el impulso del gigante del diseño latinoamericano, a través del ya instalado "Proyecto Estufa", una iniciativa que explora nuevas formas de crear, producir y distribuir moda, con diseñadores emergentes como Aluf, Lucas Leao, Helena Pontes, Ao, Korshi 01, Victor Hugo Mattos y Mipinta.
La fiesta paulista de la moda comenzó con el desfile de Lilly Sarti y un viaje al Lejano oeste con una colección coronada por sombreros "cowgirl", pantalones de cuero, faldas de terciopelo, chaquetas con flecos y camisas en tonos tierra.
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El hito del desfile fue la presencia de Isabeli Fontana, ex ángel de Victoria´s Secret, sobre la pasarela.

Tuvo gran carga emotiva el show de Ronaldo Fraga, que presentó una colección inspirada en la tolerancia. El mensaje del diseñador fue contundente y muy gráfico ya que algunas de sus prendas estaban estampadas con manchas azules, "la sangre de los que se creen mejores que otros", explicó.

Parejas de distintas edades y géneros que caminaban la pasarela y se besaban al final, fue la constante del desfile, marcado también por la ortodoxia judía y palestina que apareció en sombreros y pañuelos, símbolos de cada cultura.

Fueron protagonistas las rayas azules en una variedad de prendas que van desde túnicas hasta vestidos y conjuntos de pantalón y camisa para los hombres, y también los clásicos bordados artesanales del diseñador que dibujaron árboles, lunas y estrellas sobre las prendas.

Dicen en el ambiente del diseño brasileño que Lino Villaventura es el referente local que más se asemeja a la alta costura parisina. Sus piezas de autor, pensadas mayormente para fiestas o cocktails, son únicas en sus formas y colores. Excentricismo volcado en asimetrías, patchwork y volúmenes inesperados, que dan como resultado vestidos con escotes de un solo hombro, faldas plisadas y estampas florales con colores estridentes, en una colección colección digna del verano tropical brasileño.

Reinaldo Laurenço se inspiró en la película "The girl of motorcicle" (1968) para abrir el tercer día de la semana de la moda brasileña, con una colección rutera que estuvo compuesta por conjuntos de minifaldas o faldas midi de cuero, con chaquetas y chalecos del mismo género. También, pantalones motoqueros con camisas de crepe en varios colores, y el casco como accesorio fetiche, al que Laurenço propone usar como reemplazo del sombrero.
Sastrería ultra moderna en la pasarela de Apartamento 03, que presentó una colección innovadora en estampas y colores aplicados a sacos y pantalones sastreros. Además, maxi vestidos ultra livianos, polleras combinadas con chalecos y exceso de tela en vestidos con volados.

Sobriedad y futurismo definieron la colección de Gloria Coelho, con pantalones bien amplios, de cintura alta, en looks monocromáticos o bicolores, prendas XL y una única estampa para toda colección: flores rojas sobre fondo negro.
Patricia Viera se unió con Natalia Rios, especialista en bordados artesanales y con Alexandre Matias, diseñador de alta moda italiana, y adquirieron como resultado piezas con aires festivos como vestidos largos con base de tul y aplicaciones de cueros metalizados, y conjuntos de faldas y blusas bordados por completo que son una obra de arte.

También presentaron looks diurnos con motivos florales multicolor en tops y faldas con reminiscencias folclóricas de Perú, la inspiración de la colección.

Amir Llama presentó una colección de trajes de baño con un replanteo de la moldería que impactó. Enterizas con pecheras de volados, zungas con camisetas haciendo juego para la playa, y bombachas recubiertas por pareos que imitan sus formas y las continúan con tela a los costados.

Llama demostró que una estampa explosiva vale para varias prendas porque las frutas aplicadas en sus conjuntos de dos piezas de trajes de baño, también funcionaron para las túnicas y en conjuntos de pantalón y camisa de hombre. Fueron protagonistas de sus prendas monocromáticas el lila -formando arcoíris de texturas brillosas y opacas- y el blanco para total looks de verano.
Por su parte, Juliana Jabour trajo a la pasarela su tan dominado estilo athleisure y jugó con la idea de los deportes de montaña, al igual que en la semana de la moda pasada, en abril. Se arriesgó esta vez con colores ochentosos, pasados por agua, como el lavanda con amarillo patito, y el lila con aguamarina, que se expresaron en formas geométricas y triangulares para las camperas con elástico, y en rayas diagonales para las túnicas.

Sustentabilidad como sello
Fueron varios los diseñadores que sentaron base en el valor de la sustentabilidad para desarrollar sus colecciones. Joao Pimienta imaginó una colección que reflejara la historia de una mujer india que es transportada a un mundo urbano.
Las modelos, casi todas mestizas, llevaron diseños con aires tribales combinados con zapatillas Reebok.

Cortes geométricos y simples, y una paleta de colores vinculados a la tierra, en prendas en su mayoría compuestas en 100% algodón. Brasil es uno de los mayores productores de algodón del mundo, por lo que con apoyo de cooperativas que desarrollan materiales especiales a partir del algodón, presentó un material único con apariencia muy similar a la del cuero, gracias a la aplicación de un látex extraído de los árboles del Amazonas.

La firma Osklen de Oskar Metsavaht, dueño del laboratorio experimental de textiles más grande de Sudamérica, también presentó una colección con fuerte compromiso con la sustentabilidad, esta vez inspirada en los mares y océanos. El azul y el blanco predominaron en la colección que tuvo aires marineros y náuticos, expresados en camisas, palazzos y túnicas amplias, en géneros naturales.

La semana de la moda en Sao Paulo cerró con el desfile de Água de Coco, luego de una exitosa edición con una gran carga emotiva plasmada en la expresión de sus mejores diseñadores, que siguen apostando al arte para superar las crisis.




