De camellos, mascotas y otros amigos del hombre
De John Berger a Virginia Woolf, un repaso por los títulos que pusieron el foco en los animales
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En los últimos años, la valorización de los animales ha ocurrido de manera simultánea en varios campos: la ética, la filosofía, la historia y la ciencia han puesto en un lugar central la figura de los animales y señalaron su importancia para definir una nueva ecología cultural. La literatura, como suele ocurrir, anticipó desde los tiempos de Homero, Esopo y Michel de Montaigne estas búsquedas, reflexiones e ideales. El ser humano, definido en general como aquello que no es (no es un ser "irracional", como definió a los animales Aristóteles), ahora ha empezado a recuperar un pasado común con otras criaturas. Hombres y animales conviven, a veces de manera cruel y muchas otras veces de manera amable, en el mismo mundo. Elegimos libros de escritores, poetas y ensayistas que cedieron el protagonismo a animales en sus textos: mascotas, animales de granja o los llamados salvajes; gatos y pájaros y perros con nombres de barrios o amistades notables.
UN VISITANTE EXÓTICO
- El camello, de Lord Berners. La Bestia Equilátera

La aparición de un camello en la puerta de la vicaría del pueblo inglés de Slumbermere desata una intriga amable, suerte de parodia de novela policial y de las costumbres religiosas. Protagonizada por un pastor y su encantadora esposa Antonia, la novela cómica escrita por el aristócrata Berners, pintor y músico además de novelista (Stravinski lo calificó como el "Satie inglés"), guarda a los lectores observaciones entretenidas: "Siempre le molestaban los incidentes inusitados. Creía con firmeza en los milagros y, si hubiera tenido el privilegio de presenciar un verdadero milagro, habría defendido con entusiasmo su autenticidad. Sin dudas, la aparición de un camello en la puerta principal de su casa en una mañana de invierno no constituía un milagro. Aunque desde luego era un acontecimiento insólito, quedaba, con todo, dentro de los límites de lo posible, lo cual no ocurre con los milagros verdaderos".
CINCO PERROS
- Mi perra Tulip, de J. R. Ackerley. Beatriz Viterbo
El escritor británico J. R. Ackerley convivió con su perra Tulip dieciséis años: fue una de sus relaciones más duraderas. Escribió una memoria autobiográfica, Mi padre y yo, publicada en 1968, donde abordó su homosexualidad como una barrera entre ambos. Su perra protagoniza Mi perra Tulip, texto que contiene recursos de la novela, la fábula, la autobiografía y el manual para comprender a los perros alsacianos. Ackerley llega al conocimiento de los sentimientos de esa especie de una manera sentimental y lírica, como cuando afirma que en los ojos de los perros pudo "entender con claridad, quizá por primera vez, el ansia y la crispación a que están sujetas sus vidas, tan enredadas emocionalmente con el mundo de los hombres, cuyo cariño se esfuerzan todo el tiempo por alcanzar, cuya autoridad esperan que obedezcan sin cuestionamiento y cuyas intenciones sólo pueden a medias dilucidar o entender".
- Flush. Una biografía, de Virginia Woolf. Destino
Biografía apócrifa del perro de la poeta Elizabeth Barret Browning desde el punto de vista íntimo de una amiga de la casa: luego de escribir Las olas, Virginia Woolf creó esta obra de no ficción e imaginación a la vez para contar la historia del cocker spaniel de la poeta inglesa. "Ella tenía la cara pálida y cansada de una inválida, privada de aire, luz y libertad. Él tenía en cambio la cara ardiente y basta de un animal joven: instinto, salud y energía. Ambos rostros parecían procedes del mismo molde, y haberse desdoblado después; ¿sería posible que cada uno completase lo que estaba latente en el otro?" Al final de la novela, la poeta y su perro se mudan a Italia; allí Flush olerá, según las magistrales sinestesias de Woolf, "olores estridentes, olores carmesíes".
- King, de John Berger. Alfaguara

King vive con Vico y Vica en un barrio humilde situado junto a una autopista. La comunicación entre humanos y perros, ya que King no es el único perro que puede hablar con los humanos allí, es constante y natural. Los tres comparten preocupaciones, sueños y temores. Vico y Vica se ganan la vida vendiendo en la calle y sus problemas son similares a los del resto de sus vecinos: Liberto, un español de pasado anarquista; Corina, adicta a la heroína en su juventud... La acción de King transcurre a lo largo de un día y el lector conoce la vida y las ilusiones de los personajes mediante episodios breves y contundentes. King, el protagonista, integra un linaje con otros personajes caninos ideados por Miguel de Cervantes, John Steinbeck y Paul Auster, pero Berger, desde la mirada del animal, denuncia el materialismo y la falta de oportunidades de aquellos que no fueron favorecidos por la fortuna o el poder. En su libro Mirar, el autor escribió un hermoso ensayo titulado "¿Por qué miramos a los animales?", donde reflexiona con pesimismo sobre las relaciones entre humanos y animales.
- Morón, de Juan Fernando García. Muchos Libros Felices
"Adoptamos a Morón en una isla del Tigre. Ahí estaba ese flaco mestizo simpático. Por esos días, trabajaba en mi casa. Así, fueron apareciendo unos poemas breves que daban cuenta de los paseos diarios, y se sumaron a otros de índole más ‘doméstica’, algo de paisaje familiar que estaba escribiendo. Y Morón atravesaba esos estados y se transformaba en protagonista del libro. Cuando decidimos publicarlo con Fabián Muggieri, sabíamos que la edición merecía llevar fotos del perrito", cuenta el poeta y docente Juan Fernando García. De su libro, elegimos un poema:
"Paseo. Día 5
Cuando vuelve de su baño/ y el sol dispone los reflejos/ su pelambre brilla en oros de costas// Memoria de camalote,/ las ramas son colchón para su desmesura/ y los rayos allí,/ en sus ojos y su lomo// y la dicha en su rostro, sí, en sus ojos/ que aman el mundo."
- El perro del peregrino, de Liliana Bodoc. Alfaguara
Un peregrino salva a un cachorro arrojado al río Tiberíades en una bolsa, en Nazaret, con ayuda de una mujer que lava la ropa a orillas del río. Bautizan al perrito Miga de León. El peregrino y el perro comparten los caminos, el pan, las dificultades del desierto; presencian y padecen la traición de los hombres; celebran la camaradería y la hospitalidad. Convertido en personaje testigo, narrador de episodios por donde pasó su salvador, Miga de León relata episodios desconocidos de la vida del Nazareno. Aunque muchos lectores conozcamos cómo termina la historia del libro (y dónde: al pie de la cruz), Bodoc trabaja una clase de extrañamiento ejemplar, con una escritura poética y elíptica sobre un hecho histórico crucial visto a través de los ojos de un perro.
CUATRO CLÁSICOS
- Rebelión en la granja, de George Orwell. Varias ediciones

Novela satírica, fábula antiestalinista, alegoría política, la novela de Orwell es un clásico libertario del siglo XX. Los animales de la Granja Manor, alentados un día por el viejo "cerdo Mayor", que antes de morir explicó a los animales su visión de las cosas, llevan a cabo una revolución en la que consiguen expulsar al señor Jones y crear sus propias reglas, expresadas en siete mandamientos que escriben en una pared. Son, sin duda, principios igualitarios. Al comienzo, la granja, ahora denominada Granja Animal, es más próspera incluso que cuando Jones la administraba. Sin embargo, con el paso del tiempo los cerdos, que se habían autoerigido como líderes por su inteligencia, empiezan a abusar de su poder y manipulan los mandamientos en su favor. Cuando Napoleón se erige como único líder, los cerdos se constituyen en una elite dentro de la Granja, y los demás animales se mantienen bajo una dictadura porcina. De esta obra proviene el famoso axioma "todos los animales son iguales, pero algunos animales son más iguales que otros".
- Zoo Loco, de María Elena Walsh. Sudamericana
"Un Hipopótamo tan chiquitito/ que parezca de lejos un Mosquito,/ que se pueda hacer upa/ y mirarlo con lupa,/ debe de ser un hipopotamito." En la tradición de los limericks y el sinsentido, la poeta argentina creó en 1964 una serie de retratos de animales de circo, de mascotas y de criaturas de las provincias argentinas y de otras regiones con humor y encanto. Tortugas milenarias sin una sola arruga, lechones que no aprenden la lección (o se hacen los opas), vacas que se niegan a la charla hueca y víboras engalanadas habitan Zoo Loco, un clásico de la poesía bufa argentina.
- El libro de la selva, de Rudyard Kipling. Varias ediciones
Publicado en 1894, El libro de la selva reúne siete historias cortas, inspiradoras e inolvidables, sobre la frágil relación entre el hombre y los animales. Narra el crecimiento de Mowgli, adoptado por una familia de lobos, que lo protegen y lo integran a su manada. El pequeño Mowgli vive bajo la amenaza de Shere Khan, un tigre malvado que quiere devorarlo, pero cuenta con la ayuda de Baloo, uno de los osos más divertidos de la ficción universal, y de la pantera Bagheera. Ambos le enseñarán la ley de la selva, las lenguas de los animales que la habitan y los peligros que acechan. "Muy cerca crujieron los matorrales. Padre Lobo se agachó y se apoyó en los cuartos traseros, presto a saltar. Lo que sucedió a continuación fue algo extraordinario: el lobo saltó, lanzándose al ataque contra algo desconocido. Y cuando estaba en pleno salto, intentó detenerse. El impulso lo levantó, pero vino a caer casi en el mismo sitio. ‘Un hombre’, dijo disgustado. ‘Una cría humana. Mira.’ Se encontró frente a él. Estaba apoyado ligeramente en una rama baja. Era un niño moreno. Apenas podía caminar. Era precioso, apretado de carnes, delgado, desnudo, una criatura perfecta. Jamás se había presentado algo semejante ante la cueva de un lobo. El niño lo miró y se rió tranquilamente, sin miedo alguno."
- Cuentos de la selva, de Horacio Quiroga. Losada

Escribió María Granata, poeta y narradora argentina: "En Cuentos de la selva nos sorprende el mundo palpitante que componen, junto a la espesura vegetal y el suelo intensamente rojo, esa gran diversidad de animales que Horacio Quiroga aprendió a conocer hasta el punto de convertirlos en personajes tan dotados de vida que parecen desprenderse de las páginas del libro para llegar a nosotros y cobijarse en nuestra memoria. Y como en la selva la quietud es sólo una apariencia porque allí siempre suceden infinidad de cosas y al mismo tiempo, las situaciones protagonizadas por estos inolvidables seres que habitan por igual la realidad y la ficción, son muy variadas, conmovedoras, inquietantes, animadas de diversión y de expectativa". Quiroga publicó este excepcional conjunto de cuentos en 1918.
DOS GATOS
Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar, de Luis Sepúlveda. Tusquets
Luis Sepúlveda es padre de dos hijos, a quienes, cuando eran pequeños, les prometió escribir una historia acerca de la mala relación de los humanos con el entorno. Así nació Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar, que cuenta las aventuras de Zorbas, un gato negro y gordo que vive con una familia en Hamburgo, cuyo sentido del deber lo lleva a criar a un pichón de gaviota. Su madre, una hermosa gaviota, ha muerto a causa de una ola de petróleo vertido en el mar por un buque. Zorbas queda a cargo del huevo de la gaviota, al que empolla durante días. Con la ayuda de sus amigos Secretario, Sabelotodo, Barlovento y Colonello, gatos como él, criarán al pichón con ternura e imaginación. En la novela, recomendada para "jóvenes de 8 a 88 años", aparece una gatita sexy: "Bubulina era una bonita gata blanquinegra que pasaba largas horas entre las macetas de flores de una terraza. Todos los gatos del puerto pasaban lentamente frente a ella, luciendo la elasticidad de sus cuerpos, el brillo de sus pieles prolijamente aseadas, la longitud de sus bigotes, el garbo de sus rabos tiesos, con intención de impresionarla, pero Bubulina se mostraba indiferente y no aceptaba más que el cariño de un humano que se instalaba en la terraza frente a una máquina de escribir".
- Soy un gato, de Natsume Soseki. Impedimenta
Un gato se convierte en observador y crítico de la sociedad japonesa de su tiempo. El perspicaz felino se interna en los recovecos de la sociedad para escudriñar conductas, escuchar conversaciones y presenciar hechos que le dan pie para sentar cátedra de filósofo. En realidad, al confiar al gato el papel de inquisidor y fustigador de los trances humanos, Soseki examina modas, costumbres y formas de pensar importadas de Occidente. Bajo la implacable mirada de un gato que se presenta con un yo mayestático y petulante, la novela presenta el clásico dilema de la cultura japonesa, atenta al progreso moderno y, al mismo tiempo, respetuosa con sus tradiciones.
TRES MIRADAS TEÓRICAS
- Formas comunes. Animalidad, cultura, biopolítica, de Gabriel Giorgi. Eterna Cadencia
A partir de ficciones como La pasión según G.H., de Clarice Lispector, o El beso de la mujer araña, de Manuel Puig, hasta 2666, de Roberto Bolaño o Bajo este sol tremendo, de Carlos Busqued, pasando por las reescrituras de los mataderos en la cultura argentina o por las corporalidades inhumanas de João Gilberto Noll, "lo animal", emerge como un artefacto que permite leer un reordenamiento más vasto. Formas comunes analiza el cambio de lugar del animal en la cultura como indicador de un desplazamiento clave: el animal empieza a funcionar de modos cada vez más explícitos como signo político. "La pregunta por el animal se vuelve también la pregunta por el cuerpo y su forma. Estas obras sobre lo animal ponen en suspenso toda noción de cuerpo y de individuo como entidades autocentradas, plegadas sobre sí, articuladas en torno a una esencia o núcleo vital, y la exponen al contrario como tejido de relaciones, como multiplicidad y precariedad. Quizás la lección animal es que nunca hay un cuerpo ante sí mismo, un cuerpo que tenga su ‘propia’ forma, sino que su forma es lo informe, su apertura relacional", dice el autor, profesor en la Universidad de Nueva York desde 2002.
- Pets, de Erica Funge. Paidós

"Este libro trata de las mascotas y no de los animales en general, y, en muchos sentidos, esto podría parecer opuesto a lo que dicta la intuición. Algunos pensadores han considerado a los animales domésticos como ejemplares degradados: son seres a los que se les ha quitado, mediante la crianza, lo que en general se percibe como las cualidades naturales y de autosuficiencia del verdadero animal y, a cambio, se les han inculcado otras cualidades: la docilidad y la dependencia", escribe Fudge en la introducción de su estudio, que combina fluidez y erudición en una perspectiva teórica amplia. La literatura, la filosofía y la antropología trabajan en su hipótesis: "La mascota no es mero objeto de pensamiento, también es su productor".
- El animal que luego estoy si(gui)endo, de Jacques Derrida. Trotta
El libro reúne varios trabajos de Derrida dedicados a la cuestión de los animales, preocupación constante y casi obsesiva que procede de una sensibilidad afectiva e intelectual vinculada a los aspectos de la vida animal desdeñados por, en sus palabras, "la más poderosa tradición filosófica en la que vivimos". Esa displicencia filosófica ha ignorado sobre todo el sufrimiento de los animales. Derrida examina algunos de los textos de esa tradición filosófica que, desde Aristóteles hasta Heidegger, desde Descartes hasta Lacan, insistentemente aunque de manera teórica han maltratado a los animales, un maltrato teórico que, como Derrida sugiere, no ha dejado de tener graves repercusiones sobre nuestro trato real con los animales.




