Augusto Costa, el hombre de Kicillof para reemplazar a Moreno
Mano derecha y amigo personal del principal asesor económico de la Presidenta, este joven economista se convirtió en los últimos días en el centro de insistentes rumores que lo ubican en el cargo de secretario de Comercio; él, mientras, aceita sus contactos con el empresariado
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Después de ocho años de gestión kirchnerista, los empresarios locales saben que si hay un funcionario al que no lo perforan las balas, ése es Guillermo Moreno. Pero hace 10 días, varias circunstancias alimentaron la idea de que la presidenta Cristina Kirchner quizá está más dispuesta ahora a darle otro destino al encargado de librar, en su nombre, las peleas más difíciles del Gobierno. Un comentario negativo de Dilma Rousseff sobre el hombre que les estaba haciendo la vida imposible a los exportadores brasileños hizo creer a muchos que el ciclo del multifacético economista K estaba cerca del final. El otro dato que le dio aire a este rumor es que su eventual reemplazante no es alguien elegido al azar, sino Augusto Costa, número dos, mano derecha y amigo personal de Axel Kicillof, transformado hoy en el principal asesor económico de la jefa del Estado.
Su nominación no parecía caprichosa. Costa, en su función como subsecretario de Coordinación Económica y de Mejora de la Competitividad en el Ministerio de Economía, venía haciendo un trabajo de investigación sectorial muy parecido al que desarrolla Moreno para autorizar los aumentos de precios. Varias cámaras empresarias comenzaron a recibir pedidos de información similares a los que despachaba la Secretaría de Comercio Interior, pero con otros modos.
Costa ya conocía a muchos de estos empresarios de sus tiempos en la Cancillería, donde había trabajado junto a la actual secretaria de Relaciones Económicas Internacionales, Cecilia Nahón, una de las pocas mujeres de este grupo inseparable de amigos que comparten vida y proyectos desde que se conocieron en el Colegio Nacional de Buenos Aires, cuando no imaginaban que terminarían estudiando Economía juntos en la Universidad de Buenos Aires (UBA), fundando el Centro de Estudios para el Desarrollo Argentino (Cenda) y siendo parte del gobierno kirchnerista.
De los tiempos como estudiante universitario, muchos recuerdan a Costa por su paso por la agrupación estudiantil independiente Tontos pero No Tanto (TNT), donde también militaba Kicillof y a la que años más tarde terminó integrándose el fallecido subsecretario de Comercio Exterior, Iván Heyn. Esta corriente estudiantil había surgido para oponerse a Franja Morada, desde 1982 al frente del centro de estudiantes de esa facultad. Y si bien en 2001 consiguió ganar las elecciones en Económicas, la agrupación radical no reconoció la derrota y mantuvo el centro. TNT solía repartir entre sus integrantes unas casacas con la leyenda "economista callejero" para las campañas electorales.
Terminada la vida estudiantil, Kicillof, Costa y Nahón continuaron trabajando juntos en el Cenda, un espacio en el que el análisis de la economía nacional se realizó siempre con espíritu heterodoxo y que se mantuvo con independencia política -publicaba incluso el promedio de inflación de las provincias con oficinas de estadísticas no intervenidas- hasta que, en 2009, el kirchnerismo tocó a su puerta.
Cuando Kicillof desembarcó en la Aerolíneas Argentinas estatal conducida por Mariano Recalde, Nahón y Costa lo hicieron en la Agencia Nacional de Desarrollo de Inversiones, dirigida por la economista Beatriz Nofal. Allí permanecieron hasta que en agosto de 2010 la dependencia dejó de reportar al Ministerio de Industria y al poco tiempo pasó a la órbita de la Cancillería. Costa comenzó entonces a trabajar al frente de la Dirección Nacional de Operaciones y Servicios al Inversor, cargo que conservó hasta que se mudó al Ministerio de Economía. Su amiga aún continúa bajo el ala de Héctor Timerman.
Si bien gusta de usar trajes oscuros, el estilo descontracturado de su jefe lo ha llevado a transitar por el Palacio de Hacienda de saco pero sin corbata. El público femenino rescata la elegancia de su porte a pesar de su metro setenta de altura. Su condición de hombre soltero fanático de la música indie , su pasado como disc jockey y su buena estrella política lo convierten en un hombre al que muchas prefieren no perder de vista.
Para los fines de semana, en cambio, Costa elige la ropa deportiva. Si bien hoy tiene menos tiempo para entrenar, cada vez que tiene un rato libre se calza los pantalones cortos y sale a lucirse en las canchas de polvo de ladrillo. Pero no es un jugador más. En 2010, cuando todavía era un funcionario de segunda línea, jugó en Roland Garros, Madrid, Roma, Doha y Chennai, circuitos por los que ya transitaba desde 2007. De ese tiempo data un ranking amateur de la Asociación Argentina de Tenis, que lo ubica en la tercera categoría, moviéndose entre los puestos 45 y 118.
Este hombre de 37 años, nacido bajo el signo de Capricornio, en su última declaración jurada de bienes admitió tener cuatro departamentos ubicados en San Telmo, que recibió como herencia en 2007, y otro de 100 metros cuadrados en Palermo, adquirido con ingresos propios en 140.000 pesos. Sus ahorros: 20 mil dólares y 158 mil pesos.
Marca generacional
La presidenta Cristina Kirchner, en privado, suele referirse a Kicillof como "el pendex". Sus amigos, que poco a poco fueron ganando posiciones clave en el Gobierno, se ufanan de esa etiqueta porque la consideran una marca generacional que les sirve para diferenciarse de funcionarios como Guillermo Moreno o Julio De Vido, por citar algunos de los más veteranos del gabinete nacional.
Aunque no es sólo con ellos con quienes buscan marcar diferencias. Si bien son considerados parte de la agrupación juvenil La Cámpora (algo que ocurre con todos los funcionarios con menos de 40 años), los Kicillof boys comparten un pasado común en la universidad y un núcleo de ideas que promueven desde sus centros de estudio e investigación. "No llegamos por haber trasnochado en peñas y mítines políticos", sugieren en alusión a la juventud camporista.
La hora del protagonismo llegó con el segundo gobierno de Cristina Kirchner. El 10 de diciembre de 2011, durante el discurso de asunción presidencial, Cristina anunció la creación de la Subsecretaría de Competitividad, cargo para el que había pensado en Costa. "Tenemos que buscar la sintonía fina para generar mayor valor agregado e innovación tecnológica", dijo entonces la mandataria ante el Congreso. La nueva dependencia debía abocarse a coordinar mesas de trabajo, sector por sector, entre el Gobierno, los sindicatos y los empresarios.
La novedad generó ruido político. ¿Cómo iban a convivir Moreno, a quien la Presidenta le concedió el control absoluto del comercio exterior, con Kicillof y su equipo de jóvenes colaboradores? Los empresarios apostaban a un choque seguro, pero por ahora la sangre no llegó al río.
Poco a poco Costa empezó a generar su propia agenda de reuniones. La lista incluyó a representantes de industrias grandes y previsibles, como automotrices y metalúrgicas. Pero también activó diálogos con empresarios que tenían viejas facturas por el intervencionismo a ultranza del secretario de Comercio Interior, como los de la carne, lácteos y de varias economías regionales. En numerosos viajes al interior, le dio espacio a cámaras a las que hacía rato nadie escuchaba, ni siquiera cuando viajaban a Buenos Aires. "No sabemos si tiene margen para solucionarnos los problemas, pero por lo menos no viene a pedirnos que «sigamos contribuyendo» con el país a costa de nuestras familias. Además, no nos grita", se sinceró un hombre del sector lácteo, dando a entender que otro sería el cantar si Moreno hubiera sido el vocero oficial del encuentro que mantuvieron el martes pasado en el Ministerio de Economía, para evaluar el precio de la leche, que tiene parada una treintena de plantas en Santa Fe y Córdoba.
No es ésta su única función clave. Dentro de su órbita se encuentra la Dirección Nacional de Empresas con Participación del Estado, lo que le permite supervisar los balances de las 28 empresas con representación oficial. El tándem Kicillof-Costa es el que, además, decide los nombres de sus 50 directores. "Suele pedir aumentar los ratios de inversión sobre la base de sus propios números, no de los balances de las compañías", comentó un director que pudo verlo en acción.
Las innumerables quejas de los perjudicados por la batería de controles que montó el Gobierno para preservar los dólares todavía inducen a pensar que el polémico secretario entró en zona de desgaste. Moreno, claro está, no se da por enterado. Y lo demostró a inicios de la semana, en una reunión organizada por la Confederación General Económica (CGE), cuando exclamó con ironía: "Pueden hacerle cualquier tipo de pregunta a quien se señala como mi sucesor. Este, dicen, es el futuro secretario de Comercio Interior". A su lado, "éste", que no era otro que Augusto Costa, dejó pasar la pelota, como si su oponente hubiera errado el saque.
QUIEN ES
Nombre y apellido: Augusto Costa
Edad: 37 AÑOS
Militancia junto a Kicillof: Nacido en Buenos Aires, cursó el secundario en el Colegio Nacional de Buenos Aires, donde conoció a Axel Kicillof. Juntos estudiaron Economía en la UBA y fundaron el Centro de Estudios para el Desarrollo Argentino (Cenda).
Experiencia K: Es funcionario público desde hace dos años. Pasó por dependencias del Ministerio de Industria, de la Cancillería y del Ministerio de Economía. Se lo menciona como recambio de Guillermo Moreno en la secretaría de Comercio.







