
Buenos Aires, gran metrópoli
Por Pedro Del Piero Para LA NACION
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La Región Metropolitana Buenos Aires existe de hecho como un asentamiento poblacional con características propias que la identifican. Constituye un sujeto social complejo y multidimensional. La conformamos doce millones de personas dentro de un pequeño territorio, si tomamos la superficie nacional como referencia.
Estamos organizados institucionalmente en decenas de municipios y una ciudad autónoma, ordenamiento en el que se superponen diferentes actores e intereses, además del gobierno provincial y el nacional.
Nuestra importancia cultural y social es reconocida nacional e internacionalmente y nuestro peso económico se estima en aproximadamente la mitad del producto bruto interno nacional. La Región Metropolitana Buenos Aires es una megalópolis con tantos elementos comunes como diferencias, que se hacen evidentes incluso fuera de los límites institucionales. Aquí se observan también los más agudos extremos de pobreza y de riqueza del país.
Lo urgente y lo estratégico
Durante estos últimos tres años, en la Fundación Metropolitana hemos desarrollado la tarea de identificar las prioridades de la región, lo que nos permite hoy distinguir urgencias y necesidades que reclaman planeamiento estratégico y tratamiento inmediato.
La seguridad, el medio ambiente, la salud pública, la educación y la infraestructura urbana conforman un primer grupo de áreas de intervención. De ese conjunto deben priorizarse el mapa del delito, las cuencas hídricas, las aguas corrientes y cloacas, la atención hospitalaria, la coordinación de programas de estudio e investigación y el transporte de personas y cosas.
Semejante agenda requiere un abordaje en el que debe intervenir la ciudadanía en su conjunto. Es por eso que hacemos un llamado a la creatividad de todos los que habitamos un mismo territorio, compartimos una misma cultura y conformamos este complejo social.
Debemos asumir y reforzar nuestra identidad local. Esto permitirá un desarrollo sustentable capaz de integrarnos a la gran aldea global a partir de nuestras potencialidades como región metropolitana. El fortalecimiento del gobierno local dará eficacia y resultados concretos en beneficio de nuestra propia comunidad.
Estos esfuerzos y oportunidades necesitan un marco institucional que ayude a resolver el dilema entre lo urgente y lo importante. Es decir: requieren un lugar de decisión que establezca prioridades y que pueda también planificar con visión de mediano y de largo plazo. Es necesario capitalizar en forma urgente la enorme capacidad instalada de conocimientos y recursos humanos y articularla con la gestión de lo público.
Con propuesta y protesta
La Constitución Nacional prevé, en el artículo 124, la posibilidad de regionalizar el territorio argentino con acuerdos destinados a la promoción del desarrollo económico y social. Por lo tanto, es posible pensar y diseñar una instancia de coordinación efectiva entre aquellas jurisdicciones que conviven dentro de la Región Metropolitana Buenos Aires: Nación, provincia de Buenos Aires, Ciudad de Buenos Aires y municipios del conurbano.
El instrumento por excelencia para este complejo entramado es el planeamiento estratégico, herramienta de gestión utilizada exitosamente en otras experiencias de gobierno local, tanto en la Argentina como en el mundo. En la elaboración del planeamiento estratégico, el grado de participación ciudadana es fundamental para asegurar su legitimidad y consenso, ya que se trata de lograr una mayor calidad de vida para todos. Desde la sociedad civil debemos exigir más espacio en la toma de decisiones, promover y demandar más transparencia y resultados en la gestión, y ejercer un control permanente de su desarrollo e impacto. Con propuesta y protesta debemos construir nuestro compromiso por una mayor equidad social.
Los ciudadanos de la Región Metropolitana Buenos Aires acabamos de elegir autoridades -a nivel nacional, provincial y local- por un nuevo período constitucional. A ellas les hacemos presente la oportunidad que tienen de estar a la altura de las circunstancias y adoptar un fuerte compromiso y una marcada responsabilidad para atender las urgencias de este territorio, que sin lugar a dudas no se resolverán pensando sólo dentro de los límites que impone cada jurisdicción.
Este es el desafío que la Región Metropolitana Buenos Aires reclama, y que no debería quedar sólo en las menciones de los discursos de campaña de los candidatos -tanto a jefe de Gobierno de la Ciudad como a gobernador de la provincia- sino alcanzar a convertirse en hechos concretos.
El contexto es favorable porque se sigue reconstruyendo la autoridad política, se comienza a recuperar la visión de mediano y largo plazo en la gestión pública y la Argentina va delineando presencia regional e internacional con identidad propia. Todo ello en un marco posible de recuperación de valores fundamentales como la honestidad, la solidaridad y la justicia.





