
Cambios en el Malba
En pocas horas más asumirá oficialmente sus nuevas funciones de curador jefe del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba) el crítico e historiador de arte Marcelo Pacheco. La elección de Eduardo Costantini, dueño del Malba, no pudo haber sido más acertada. Tras la precipitada partida del mexicano Agustín Arteaga, ex director, el futuro de la conducción del museo era un enigma.
Si bien la partida de Arteaga fue acelerada por los problemas económicos y por la pesificación de las estructuras, nunca en estos últimos meses Costantini puso en duda los planes de largo plazo ni habló de dificultades para financiar el museo.
Sin embargo, fueron canceladas las dos muestras internacionales -organizadas por iniciativa del ex director mexicano- que colocaban la institución en la mira internacional: la consagrada a Roy Lichtenstein y una retrospectiva de la obra de Frida Kahlo y Diego Rivera, que llegaría de México precedida de la parafernalia mediática que suele acompañar las exposiciones de la pareja de artistas más famosa de América latina.
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Marcelo Pacheco hizo sus primeras armas en el Museo Nacional de Bellas Artes. Colaboró estrechamente con Daniel Martínez, cuando el platense era director del MNBA, y organizó una recordada muestra de Fernando Fader, que fue la primera gran "mega" nacional.
Profesor de la UBA y director ejecutivo de la Fundación Espigas, desde su creación, en 1993, logró proyección internacional con la curaduría de "Cantos Paralelos", organizada por Maricarmen Ramírez para la Universidad de Austin, Texas, que permitió abrir nuevos horizontes de análisis del arte argentino en un contexto ampliado.
Le toca ahora planear la agenda del último museo de Buenos Aires y el primero que fue construido para tal fin, según un proyecto, ganado por concurso, de los arquitectos cordobeses Atelman, Tapia y Fourcade, candidatos al Premio Konex de Arquitectura 2002.
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Desde su apertura, la sede de Figueroa Alcorta y San Martín de Tours recibió muchos más visitantes que los previstos, a pesar de que la entrada cuesta 4 pesos y de que el país vive la peor crisis de su historia.
Frente a este escenario, hay un dato que tanto Costantini como Pacheco deben de haber calibrado en el momento de analizar la agenda que viene: Buenos Aires se ha convertido en un destino turístico privilegiado por la calidad de su oferta cultural, potenciada por la suba del dólar, que ha convertido la ciudad más cara en la más barata... para los extranjeros.
El Malba deberá ahora profundizar su anclaje regional y producir sus propias exposiciones, que le permitan conquistar un lugar entre los grandes jugadores internacionales.







