Carolina Schmidt, la nueva cara independiente de la política chilena

Proveniente del mundo empresarial, de perfil técnico y mimada por las encuestas, hoy está al frente del difícil Ministerio de Educación
Carlos Vergara
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2 de junio de 2013  

SANTIAGO.- Recuerda Carolina Schmidt Zaldívar (45 años, casada, tres hijos) que la llamada del entonces presidente electo Sebastián Piñera, a comienzos de 2010, la tomó por sorpresa. El primer mandatario de centroderecha elegido democráticamente en cuatro décadas le ofreció ser ministra del Servicio Nacional de la Mujer, una cartera emblemática, convertida en la puerta de entrada a la participación femenina en la política chilena.

Schmidt, ingeniera comercial de la Universidad Católica con un posgrado en marketing en la Universidad de Nueva York, tenía, a sus 42 años, una carrera profesional brillante que empezó como vendedora de zapatos en la tienda Lily & Skinner, de Londres, y que la llevó a la gerencia general de la firma de vestuario Nine West, la revista de negocios Capital y a Calaf, la división de alimentos de CCU, empresa emblema del poderoso grupo chileno Luksic.

Políticamente independiente y sobrina del actual senador y ex ministro del Interior de Bachelet, Andrés Zaldívar, como también del recientemente fallecido ex embajador en la Argentina, Adolfo Zaldívar, su escasa participación en la vida pública se reducía a un comité asesor en políticas de la infancia diseñado por la ex presidenta Michelle Bachelet.

Su llegada generó expectativas desde el primer día, cuando Piñera la presentó en una mediática ceremonia en el Museo Histórico, en el centro de Santiago. Al día siguiente, Las Últimas Noticias, el diario más leído del país, llevó como tapa una foto de Carolina enfundada en un ceñido vestido blanco, bajo el sugerente título de "Miss. Gabinete".

La primera impresión que causó en fue concluyente: se trataba de una ministra técnica y no política, de la cual se esperaba que continuara las políticas de género impulsadas durante el gobierno de Bachelet y que reimpulsara el trabajo femenino, una necesidad apremiante después del sismo de 2010.

Según su declaración de intereses, hecha por ley al ingresar al gobierno, Schmidt tenía fondos mutuos por poco más de 300.000 dólares y una cartera accionaria en reputadas empresas chilenas como Copec, CAP, La Polar y Soquimich.

Su primer "tropiezo" político lo tendría durante el invierno de 2010, cuando se filtró una minuta de su ministerio que recomendaba a los adolescentes postergar el inicio de la vida sexual hasta el matrimonio. Un peregrino artículo de la agencia de noticias alemana DPA la calificó como "uno de los pilares del conservadurismo chileno" y como integrante del Opus Dei, hecho que ella debió desmentir públicamente.

A continuación, se embarcó en el proyecto emblemático de la administración de Piñera: la aprobación de una licencia por maternidad de seis meses para las mujeres, algo de lo que no hizo uso en su vida profesional. Cuando nacieron sus tres hijos (Colomba, 15; Sofía, 12, y Max, 11), ella era gerenta general de la revista Capital y optó por no tomar el breve beneficio que se daba entonces. "Trabajaba por honorarios y opté por trabajar de la manera más flexible posible. [...] En esa época me hubiera gustado trabajar media jornada con contrato. Me habría permitido tener una lactancia más tranquila", recuerda.

Pero quizá uno de los hechos que marcaron su nombre en la opinión pública fue una singular campaña de su ministerio en contra de la violencia contra la mujer. El eslogan decía "Maricón es el que le pega a una mujer", que jugaba con un término que se utiliza para referirse despectivamente a los homosexuales.

Por aquellos días una conocida modelo chilena, Valentina Roth, denunció agresiones por parte de su entonces novio, el futbolista argentino de Colo Colo Mauro Olivi. La ministra visitó los clubes de fútbol para que sus principales figuras se sumaran a la campaña. Así, llegó al estadio Monumental de Colo Colo, donde Olivi pidió una reunión con ella para aclarar la situación. "Conversé con Mauro y uno tiene que tomar lecciones. Los problemas de pareja, que son normales, deben solucionarse sin irse a las manos", dijo Schmidt.

Las encuesta volvieron a ponerla al tope del gabinete, incluso por sobre el popular ministro Laurence Golborne, famoso por liderar el rescate de los 33 mineros de Atacama.

Fue por entonces, en una de sus visitas al Congreso, cuando Schmidt escuchó por primera vez un comentario que comenzaba a tener sentido. "Ministra: ¿ahora es presidenciable?", le preguntó el diputado y presidente del Partido Socialista, Osvaldo Andrade. "No, ¿cómo se le ocurre?", respondió ella. "Cuidado, ministra, que el próximo presidente de Chile será mujer", retrucó Andrade, en una salida de doble sentido, que hacía alusión a la inminente candidatura de la ex presidenta Bachelet.

Críticas a Piñera

A fines de 2011 llegaría el evento que marcaría un antes y un después en la carrera política de Schmidt. En la ceremonia de clausura de la cumbre de jefes de Estado de la Alianza del Pacífico en Mérida, México, el presidente Piñera hizo un chiste de dudoso calibre delante del entonces presidente de México, Felipe Calderón, y su canciller, Patricia Espinosa. "¿Sabe usted cuál es la diferencia entre un político y una dama? Cuando el político dice que 'sí', quiere decir 'tal vez'; cuando dice 'tal vez', quiere decir que 'no', y cuando dice que 'no', no es político. Cuando una dama dice que 'no', quiere decir 'tal vez'; cuando dice 'tal vez', quiere decir que 'sí'; cuando dice que 'sí', no es dama".

Pocos rieron en la cumbre y menos lo hicieron en Chile. En Santiago, apenas enterada del evento, Schmidt twitteó : "Al Presidente le gusta hacer bromas. Algunas son buenas, otras no. La de políticos y mujeres no me gustó". Minutos después, y ante la repercusión mediática de sus palabras, Schmidt matizó: "Al Presidente le gustan las bromas, la de hoy no fue muy feliz, pero eso no empaña el enorme trabajo que él ha promovido en temas de mujer [...]".

Pese a las críticas de parlamentarios oficialistas que la acusaron de "denostar" al presidente, las encuestas le dieron la razón y volvieron a alzarla como la ministra mejor evaluada.

Poco tardaron los principales partidos de la centroderecha en ofrecerle una candidatura a senadora para las elecciones de noviembre de este año. Pero ella tenía preparada otra sorpresa. A fines de junio viajó como la única invitada latinoamericana a la primera reunión internacional de Liderazgo Económico Femenino de la APEC, en San Petersburgo. Allí se encontró con Hillary Clinton, con quien había coincidido en una cumbre anterior, en China. La fotografía de ambas recorriendo el Palacio de verano de Catalina la Grande volvió a ponerla en el foco de la noticia.

Faltaba aún su máximo desafío: enfrentar a la intocable ex presidenta Bachelet. Y lo hizo, cuando la directora de ONU Mujeres tapizó Santiago con una campaña contra la violencia de género con cifras de agresiones a mujeres en Chile que Schmidt estimó exageradas y falsas. "Fue inaceptable y bochornoso. [...] El haber tenido una presidenta mujer no cambió la realidad en Chile en términos de la participación femenina en el mundo político", dijo.

El resto de la historia, cuando todo el país esperaba su ungimiento como candidata a senadora, es conocido. Sorpresivamente, se convirtió en la cuarta ministra de Educación de Piñera, el gran flanco abierto del actual gobierno, que ya tumbó a tres ministros antes que ella.

Quién es

Nombre y apellido: Carolina Schmidt Zaldívar

Edad: 45 años

  • Dato

    Ingeniera comercial de la Universidad Católica con un posgrado en marketing en la Universidad de Nueva York tenía una carrera brillante cuando fue convocada por Piñera en 2010.
  • Dato

    Es sobrina del actual senador y ex ministro del Interior de Bachelet, Andrés Zaldívar, y también del fallecido ex embajador en la Argentina, Adolfo Zaldívar.
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