
Cartas domingo: Incentivos para los jóvenes, menores que delinquen, lección
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Carta de la semana
Incentivos para los jóvenes
Soy educador y tengo 27 años. Este verano recorrí en auto más de 6000 km por las rutas argentinas a La Quiaca y Bariloche desde Buenos Aires. La Argentina impresiona por su belleza… y por su vacío: una inmensidad despoblada y, a la vez, empobrecida. Se sospecha un vínculo entre estas dos cosas. Alberdi escribió “gobernar es poblar”. Hoy el nudo está más enredado: la caída de la natalidad, sobre todo en las ciudades. Hacen falta incentivos concretos para que los jóvenes podamos elegir pueblos y ciudades chicas: trabajo, conectividad, vivienda, servicios. Y así dejar la colapsada ciudad de Buenos Aires.
Juan Bautista de las Carreras
DNI 40.956.685
Menores que delinquen
Hay hechos que obligan a recordar que una sociedad no se organiza solo sobre la compasión, sino también sobre límites. Cuando un menor de edad mata, el problema excede cualquier explicación sociológica: se ha quebrado el umbral mínimo de convivencia que la ley está llamada a resguardar. La función del derecho no es redimir, sino proteger. Insistir en que toda conducta es reversible, aun frente a crímenes extremos, no es humanismo, sino una forma de abdicación del Estado frente a su deber esencial.
Juan T. Medi Cogo
DNI 44.940.031
Lección
Con respecto al accidente sufrido por el menor Bastián en un UTV en los médanos de Pinamar, al estado gravísimo de la víctima, hay que considerar la irresponsabilidad del padre que contribuyó al resultado. En un vehículo donde pueden viajar hasta 4 personas lo hacían cinco, con el menor sin cinturón de seguridad y a upa del padre. Lo expuesto conduce al razonamiento que no se puede coquetear con el peligro de vida de un hijo. La lección debe ser aprendida por todos aquellos que practican semejantes conductas desaprensivas
Arnoldo Krawicki
DNI 4.420.123
Modelo productivo
La Argentina necesita definir su política de producción. Es una decisión estratégica impostergable. Definir qué lugar queremos ocupar en el mundo, en términos de productividad y fuentes de empleo. El debate no se produce debido a la histórica desconfianza entre capital, trabajo y Estado. El sindicalismo defiende sus negocios; el empresariado, sus rentas protegidas, y mientras ambos priorizan la mediocridad sobre el desarrollo, el Gobierno evita discutir y establecer políticas de producción. Si el “modelo distributivo” fracasó y debe ser reemplazado por un “modelo productivo”, si la productividad que nos conviene es la que libera, la de la inteligencia aplicada, la innovación, la infraestructura para la producción, la del conocimiento y la disciplina institucional, debemos tomar la decisión estratégica de mejorar nuestra producción. Acordar y establecer políticas de Estado respecto de la producción implica planificar a largo plazo aquello que nos beneficie a todos. Sin ellas, no hay proyecto de país, solo administración de urgencias.
Fernando J. Bustillo
fernandojbustillo@gmail.com
Hablar con un juez
Si pudiera hablar con el Dr. Horacio Rosatti, abogado especialista en Derecho Público Municipal y Procesal, merecedor de respeto y consideración, un profesional del Derecho, creíble; o con el Dr. Carlos Rosenkrantz, abogado especialista en Defensa de la Competencia, persona que desde el punto de vista profesional y humano genera confianza. No hablaría con el restante integrante de nuestra Corte (a quién le pago sueldo, ¿lo merece?), especialista en Derecho Civil y Comercial, que se muestra ideologizado, promotor de una “Política de Estado” para juzgar a un sector definido de la sociedad, infringiendo derechos vigentes, quien por sus dichos y escritos en diversos fallos, seguramente habrá incurrido en delitos de lesa humanidad. Si pudiese hablar con los primeros, los invitaría a incorporar asesoramiento serio en temas ajenos a su formación, sobre los que están y deberán seguir dictando fallos. Por un lógico desconocimiento, resulta complejo interpretar hechos ajenos a la propia formación, por ello y con respeto, estimo necesiten asesoramiento en relación con responsabilidad militar, para resolver sobre hechos de y en tiempos de guerra, en vigencia del Código de Justicia Militar (ley aplicable, más rigurosa que el Código Penal). Imagino el cúmulo de necesidades y actividades impuestas a la Corte Suprema, sé de su reducida conformación, que difícilmente les permita disponer de tiempo para profundizar en Código y hechos hoy históricos.
Pese a mi limitado conocimiento jurídico, pero veterano de la guerra de los años 70, estoy en condiciones y me pongo a disposición de los señores jueces para asesorarlos sobre acciones directamente vinculadas con la referida tragedia, tipificados entonces en el Código de Justicia Militar y de Procedimientos Operativos Normales (PON) de la época. Dicha condición me permite reflexionar sobre el supuesto “dominio del hecho”, “coautoría”, o la “necesidad de saber” (need-to-know) de los entonces cabos Flores, Chaz y cuantos más, por acciones de guerra de las que no deberían ser acusados; el exclusivo “dominio del hecho” debe ser atribuido al presidente de la Nación, al ministro del área, a sus mandos y superiores (hasta yo entre ellos); potenciales testigos de lo dicho aún viven, la Sra. Martínez de P., Carlos Ruckauf y algunos entonces jóvenes oficiales.
Más allá de lo dicho quedo a disposición, sin afán de protagonismo, pero con conocimiento y vocación para colaborar; eventualmente puedo relacionarlos con otros profesionales del derecho específico y formación militar, ellos existen y los conozco (también a jueces de instancias inferiores, con vocación de Justicia).
Si pudiera hablar con estos señores jueces les daría fundamentos para evitar errores de Justicia y Humanidad, con el único interés de y por su intermedio, dejar de sumar fallos que podrían devenir en más e interminables reclamos, por una década que ya debería servir de conocimiento para aprender del error, para la superación y la Historia. ¡Si pudiera hablar ….!
Carlos Enrique Alsina
Tcnl (RE) AVGCT
DNI 10.736.115
Elección de magistrados
Con relación a propuesta de la lectora Mariana Nicola en su carta del 22 de enero, referida a la posibilidad de la elección por voto popular de los jueces, de la misma manera como se establece con los representantes de los poderes Ejecutivo y Legislativo, cabe hacer algunas observaciones.
En primer lugar, una elección popular de los magistrados no garantiza que los que se encuentren mejor capacitados lleguen a ocupar un cargo. Deberían hacer campaña, y quienes tengan mejores dotes de oradores, carisma, medios económicos y contactos políticos, desplazarían a candidatos técnicamente mejor formados pero sin espaldas políticas. Esto sin perjuicio de que, igualmente, un organismo técnico debería evaluar los conocimientos de los candidatos. Se exagera el argumento de que en otros países se los elige de esa manera. En EE.UU., por tomar un caso, solo se eligen con ese sistema fiscales a nivel de jurisdicciones locales. No se aplica ni a jueces ni a fiscales a nivel federal. El Poder Judicial tiene una función “contramayoritaria” de control de los otros poderes. Sus fallos no deben fundarse en los deseos de una mayoría circunstancial de la sociedad, sino dictarse conforme a las leyes y a la Constitución.
Cambiar jueces cada cuatro años, además, implicaría la imposibilidad de afianzar una jurisprudencia que establezca cierta previsibilidad en las decisiones a dictarse.
Por último, los candidatos a jueces son propuestos por diputados y senadores en el Consejo de la Magistratura, elegidos por el presidente, y luego evaluados por una comisión del Senado, todos ellos elegidos por el voto popular.
Gastón Fagnani
DNI 23.075.133
Beneficios del bidet
Zohran Mamdani, el nuevo alcalde de Nueva York, mencionó recientemente que instalará bidets en los baños de la “Gracie Mansion”, sede personal del intendente de esa ciudad. Sin duda una gran noticia para la sociedad norteamericana, que no está acostumbrada al uso del bidet. El uso del bidet arranca en 1710 en Francia, entre la gente de las clases altas de la sociedad francesa. Los beneficios del uso del bidet es alcanzar una mayor higiene íntima después de “ir al baño” y las consecuencias confortables y saludables de esa cabal limpieza. Usar bidet es además muy sustentable, pues significa el uso de mucho menos papel higiénico. Es más, en los vanguardistas inodoros actuales que vienen con bidets incorporados a su estructura, suelen éstos contar con una función electrónica de secado, que se realiza con aire caliente, graduable a la temperatura más confortable para el usuario. Tal bidet resulta cien por ciento sustentable. Contrariamente a lo expresado sobre los beneficios del uso del bidet, en la ciudad de Buenos Aires, desde hace casi 8 años, un nuevo Código de Edificación aprobado por su Legislatura, ha desechado la obligatoriedad del uso del bidet en las nuevas construcciones. Cabría preguntarnos entonces si los porteños, en nuestros usos y costumbres más íntimos ¿vamos a favor o en contra de la vanguardia progresista de la higiene personal y social?
Bernardo M. Clément
DNI 10.390.405






