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26 de julio de 2020  • 00:22

Carta de la semana

La mayor desigualdad

No podremos creer en nuestros jueces hasta que los ladrones vayan presos. No podremos creer en nuestros legisladores si ellos mismos no impiden que la reforma judicial legitime la impunidad. Están en juego valores que comprometen a la república, y necesitamos un Poder Judicial independiente y que, de una buena vez, cumpla con su razón de ser: defender a los ciudadanos decentes y castigar en tiempo y forma a los delincuentes. Los ciudadanos de a pie estamos hartos y no podemos aceptar mansamente que el Gobierno consolide un sistema judicial a su medida. No hay mayor desigualdad que la impunidad que ostentan los delincuentes frente a los que cumplen con la ley.

Ricardo Commenge

DNI 10.897.651

Basta de normalidad

No quiero volver a la normalidad. A la normalidad de un país sin rumbo en el cual se exalta la mediocridad y se condena la excelencia. A la normalidad de lo políticamente correcto en desmedro de lo justo, práctico y razonable. A la normalidad de una ignorancia inducida a través del adoctrinamiento en la educación, o del privilegio de quien cobra aun sin trabajar mientras otros son explotados arriesgándolo todo solo para subsistir. A la normalidad que premia a terroristas y delincuentes mientras castiga a quienes los combaten, a la normalidad de un país sin moneda, ni presupuesto, ni plan. A la normalidad de una patota sindical usufructuaria del apriete y la violencia, a la normalidad del ataque al periodismo pero no a su argumento, a la normalidad de tener que pedir permiso para circular y comerciar, a la normalidad de una dirigencia de oligarcas que enaltecen la pobreza pero que hipócritamente lucran extendiéndola, a la normalidad de una evasión impositiva que genera la riqueza de unos pocos pero la supervivencia de muchos, a la normalidad de unas Fuerzas Armadas sin armas, a la normalidad de irresponsables legislando sobre temas que desconocen. A la normalidad de dirigentes de doble discurso que hacen trampas y jugarretas pensando en la ventajita política en lugar de la grandeza de la Nación. A la normalidad de jueces indecentes que no fallan, fallando así a sus conciudadanos. A la normalidad de la impunidad de la que gozan quienes volaron la AMIA y quienes asesinaron al mismísimo fiscal que investigaba el atentado.

A la normalidad de tener que vivir en un país donde pareciera que lo único que puede generar algún escándalo es la honestidad.

Miguel Gutiérrez Trápani

Migutra@gmail.com

No somos culpables

Escuché a dos ministros de Salud y ambos dijeron que el aumento de los casos de contagio del virus de Covid-19 se debe a que la gente, cansada de la cuarentena prolongada, se reúne dentro de las casas con sus amigos y así transmite la enfermedad. Es decir, la culpa es de la gente. ¿No consideran los ministros que una epidemia/pandemia tiene un ciclo propio? ¿No reconocen que ese ciclo tiene una fase ascendente más o menos rápida y prolongada, llega a un punto máximo y luego termina con una fase descendente? Todas las medidas que podamos tomar para mitigar su severidad no lograrán nunca suprimir la curva evolutiva de la epidemia/pandemia y solamente podrán mitigar parcialmente la velocidad de ascenso y la magnitud que alcanzará. ¿Creen los ministros que la única medida o la más eficiente es la cuarentena rabiosa? ¿No le atribuyen importancia a realizar una campaña intensa de hisopados, junto al seguimiento cercano de los contactos de los infectados?

No culpen los ministros a la población, que ha tenido un comportamiento ejemplar, pese a haber soportado una de las cuarentenas más prolongadas del mundo. En cambio, deberían analizar qué pueden hacer para mejorar la situación general de los habitantes de nuestra nación.

Daniel Grassi

danielggrassi@yahoo.com.ar

Presos políticos

Verdaderos presos políticos son los de nuestras Fuerzas Armadas y de seguridad que en la década del 70 combatieron contra un terrorismo que asoló de manera sangrienta a nuestro país. Estos soldados están presos hace más de 18 años, soportando de forma estoica ese confinamiento. Habiendo recibido órdenes del Ejecutivo. Ahora, con un promedio de 74 años de edad y con problemas de salud, conviven con camaradas que se han contagiado el Covid-19. En los últimos días han fallecido dos de ellos y ya hay 29 contagiados. Sus respectivos nombres y DNI están a disposición del que lo requiera. Los jueces hasta el momento han dicho que están mejor cuidados en el penal que en prisión domiciliaria. O sea, que no están ni mejor ni aislados, los están asesinando "legalmente". Nosotros, los familiares y amigos de estos soldados, ya no podemos mantenernos callados. Reclamamos e intimamos a los jueces correspondientes y a Casación a que sean enviados a prisión domiciliaria, pues ya está comprobado que en esos penales están en peligro inminente.

Graciela de la Villa

DNI 6.072.464

Ana María Buzzi

DNI 10. 746.051

Claudia Becerra

DNI 6.297.542

Nilda Fernández

DNI 10.383.023

Nora Lobosco

DNI 12.463.234

José Antonio Mendía

DNI 13.115.031

Siguen más firmas

Casas en la costa

La actual situación de cuarentena plantea problemas diversos. Uno no muy conocido es el de los propietarios de viviendas en zonas turísticas, que no pueden acceder a ellas mientras duren las restricciones de traslado que todos conocemos. En el Partido de La Costa, donde resido por motivos laborales, varias viviendas terminan siendo presa fácil para delincuentes, que rompiendo puertas o ventanas desvalijan las propiedades sin que sus dueños puedan siquiera acceder para reparar el daño. Hay formas de paliar la situación, por ejemplo, permitiendo a los propietarios viajar con los permisos o certificados correspondientes. Solo es cuestión de que las autoridades estén atentas al tema y se manejen con sentido común.

Gabriel Motta

DNI 17.663.842

Quilmes, sitiada

La presencia de fuerzas federales en la provincia de Buenos Aires debería acompañarse con facultades especiales que hicieran notar la diferencia en materia de rigor y consecuencias por su intervención. Acumular efectivos para sumar controles en la vía pública apenas maquilla la tragedia que estamos viviendo quienes residimos en el gran Buenos Aires. Vivo en Quilmes -a dos cuadras de la catedral-, en donde nací y nacieron mis padres. Solo Atila sitió a Roma como la delincuencia tiene rodeaba a nuestra querida ciudad.

Eduardo Malvar

malvaredu@hotmail.com

Cortejo fúnebre

Nadie se animó a prohibir a los barras bravas de Quilmes en el cortejo y entierro del joven muerto en situación de robo a un jubilado. En el sepelio de una persona muy cercana nos autorizaron la presencia de solo cuatro personas, y no se nos hubiera ocurrido intentar otra cosa.

Mercedes Campos

DNI 4.794.474

Amenazas

He observado, en el caso del jubilado que terminó matando a un ladrón (luego de que le entraran tres veces a la casa a robar en una misma noche), que al parecer no se están tomando en cuenta las amenazas de violencia de los amigos y parientes del delincuente hacia el jubilado y sus familiares. Ahí está el verdadero problema: para la familia del delincuente, este salió a "trabajar". Una familia con escala de valores y educación adecuados, como el respeto hacia el otro, la dignidad para conseguir el sustento, la contracción al trabajo, el apego a la ley, lo primero que hace -y disculpen mi inocencia- es darle cristiana sepultura a la persona muerta y luego pedirle perdón a la sociedad.

La Justicia debe sancionar con severidad a los amigos y familiares del delincuente que amenazan a la víctima del hecho delictivo.

Alfredo Mansur

DNI 13.656.997

Veredas sucias

Admitimos que tenemos una pandemia, sabemos que estamos en cuarentena (larga), entendemos que debemos cuidarnos, pero no por eso nos descuidemos y pedimos por favor a los dueños de perros que dejen limpias nuestras veredas, ya que no se puede caminar sin andar esquivando los "regalos" caninos. Continúen con el esfuerzo de agacharse y levantar esos regalitos. La ciudadanía estará muy agradecida, más en época de coronavirus.

Norberto H. Delfino

DNI 4.538.749

En la red

La advertencia de los vecinos de Isidro Casanova a los ladrones del barrio: "No vamos a llamar a la policía"

Facebook

"Tarde o temprano tenía que pasar esto. Si la Justicia no funciona, el Gobierno protege a los ladrones, la policía es cómplice, las barras están metidas con la política, es tierra de nadie. Si no hay un cambio, vamos en picada"- Mariel Ferrel

"El problema está en que la Justicia. En vez de estar defendiendo a la gente, está del lado de los delincuentes"- Mónica Ferrari

"Y si el Gobierno no actúa, lamentablemente a la gente no le va a quedar otra opción que protegerse por sus propios medios, lo cual a futuro puede traer consecuencias gravísimas para nuestro país. Están a tiempo, gobernantes, de frenar lo que se viene "- Claudio Licera

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