
Mucho en juego, la hora del consenso, quorum
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Mucho en juego
El destino de las democracias está en juego en este momento de una manera brutal y despiadada. Por un lado, el atropello de los gobiernos autoritarios; y por el otro, los respetuosos de las libertades individuales. Recemos para que triunfe el bien sobre el mal, así no quedan dudas de que el despotismo no es bueno para las sociedades.
Susana Mastronardi
DNI 12.276.049
La hora del consenso
Inflación. Pobreza. Desempleo. Narcotráfico. Polarización. En el Congreso, en la televisión, en el trabajo, en tu casa. No solo existe, sino que la vivimos. La falta de diálogo político no es un concepto, es una realidad. En nuestra historia ya hemos visto cómo se alcanzaban acuerdos. Las grandes naciones los han logrado también. Si se quiere avanzar, el consenso es inevitable. ¿Qué está bloqueando este paso? Hoy vemos cómo las ideologías se llevan a un extremo, los libertarios son un ejemplo. Sucede algo similar con el kirchnerismo, que busca tomar el oficialismo. Y en JxC los llamados halcones y palomas, que cada vez se endurecen más. También, encontramos un gobierno debilitado, y una oposición que, siendo favorita para 2023, no tiene apuro en acordar. A pesar de esto, 2022 nos brinda un empujón. Volvemos de la pandemia, donde todos perdimos algo. Estamos contemplando la guerra, que nos muestra que la violencia y la grieta generan irrecuperables pérdidas. Es un año sin elecciones, sin competencia partidaria. Con esto, ¿cómo no acordar? ¿Qué podemos ganar? Lo que pocas veces tuvimos. Confianza: en nuestra moneda, en nuestros funcionarios. Verdaderas políticas de Estado, durables en el tiempo. Previsibilidad, vital para la inversión. Unión verdadera, “en cualquier tiempo que sea”. En un país polarizado, el largo plazo no existe. Ya sabemos que el “que se vayan todos” no es bueno y que un presidente no puede cambiar un país. Hoy, es la hora del consenso.
Valentín Olavarría
DNI 43.443.903
Quorum
Voten a favor o en contra, quiero pedirle a la oposición que dé quorum y que los miembros de los distintos bloques no se vayan de vacaciones en la sesión donde se tratará el acuerdo con el FMI. Ya se tomaron demasiadas vacaciones.
Gustavo Gil
gustavogil68@hotmail.com
Stand-by de Lavagna
En el artículo publicado el 4 de marzo titulado “Acuerdos con el FMI. La historia de los 21 planes que firmó la Argentina y que terminaron en fracaso”, se incurre en una injusta desconsideración de los acuerdos stand-by del año 2003, celebrados durante la gestión del doctor Roberto Lavagna como ministro de Economía de las presidencias del doctor Eduardo Duhalde, el primero de ellos, y del doctor Néstor Kirchner, el segundo. Ninguno de esos acuerdos terminó en fracaso. Por el contrario, fueron absolutamente exitosos y formaron parte del basamento que afirmó la recuperación y el crecimiento que la República experimentó durante 8 años a partir de 2002. En ninguno de los dos la Argentina pidió dinero fresco. Fueron acuerdos de refinanciación que implicaban una reducción de la deuda con el Fondo Monetario Internacional. El primero, suscripto en enero de 2003, tuvo ocho meses de vigencia. Fue un acuerdo de transición a la espera de que asumiera un nuevo gobierno surgido de las elecciones de abril de ese año. Los objetivos de ese primer acuerdo se cumplieron sobradamente. Luego, el stand-by firmado en septiembre contemplaba un programa a tres años, hasta 2006, que fue cancelado con antelación, en 2005, mediante el pago inmediato y voluntario del total de la deuda remanente con el organismo, porque la situación económica y social del país así lo permitía. Para entonces también todas las metas establecidas en el programa estaban siendo cumplidas.
La prueba palmaria del éxito de los programas es la condición en la que se fue desenvolviendo la economía argentina durante aquellos años. Había superávit fiscal y comercial, una tasa de crecimiento del 9% anual, aumentaba la inversión a un ritmo que hacía sustentable la consolidación del crecimiento y, por ende, también crecía el empleo. No había restricciones cambiarias y la inflación se desenvolvía en términos razonables, en un entorno de libertad para comerciar y fijar precios. Todo ello puede ser verificado en las estadísticas de los organismos internacionales.
Sería conveniente que temas de esta trascendencia sean abordados respetando siempre la prescripción bíblica de separar la paja del trigo. Ello resultaría, además, una contribución a la historia dado que columnas de diarios con la trayectoria de la nacion actúan como insumo del trabajo de los historiadores, responsables de construir la memoria de los pueblos.
Armando Torres
Exvocero del Ministerio de Economía de la Nación
torresae135@gmail.com
Violación grupal
¿Animales? ¿Bestias salvajes? No, imposible. Los animales salvajes no realizan una atrocidad semejante (violación) “en manada”. “Si el peso brutal de la ley que promueve un saludable equilibrio social se desmorona, si la educación no conserva los sentimientos de respeto estricto a la ley, si se difunde o arraiga entre los individuos de la llamada gente culta o ‘gobernante’ una filantropía mal entendida, de un falso espíritu de progreso, de compasión humanitaria estúpida, que mira a los delincuentes como ‘enfermos o revolucionarios’ y al delito como una desgracia: si tales cosas ocurren, si el mecanismo de las sanciones legales deja de funcionar, la estabilidad de la ley desaparece y la vida se desintegra inconteniblemente…” (Gondra, Luis Roque, Estudios de Historia y Economía, pág. 249, Bs. As. Imprenta de la Universidad, 1930).
¿ Y las feministas, dónde están? ¿Los pañuelos verdes existen? ¿No es esta aberración, una prueba palpable de que el Ministerio de la Mujer, dirigido de manera nefasta, debe desaparecer? La respuesta afirmativa se impone.
Javier Ugarte
DNI 8.209.890
En la Red Facebook
Evo Morales apoya a Rusia por invadir Ucrania
“Primero ocúpate de tu propia gente, que anda por todo el mundo buscando un buen vivir, no les gusta tu miseria y decadencia”- Susanita Acosta
“Un amigo de los demócratas del mundo: Chávez, Maduro, Ortega, Díaz-Canel, Putin, Khamenei, Al-Assad…”- Alejandro Fernández
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