Presidente, déjeme quedarme acá; los damnificados, sin inteligencia
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Carta de la semana
Presidente, déjeme quedarme acá
Señor Presidente: le escribo como un joven argentino que, como tantos otros, está con la lucha interna de si irse o no del país. Los titulares del diario de esta semana reflejan la cruda realidad de nuestro futuro, que, paso a paso, se va. Cristina cobrará una doble pensión mensual por $2,5 millones, el dólar quebró un nuevo récord, el peso argentino categorizó como el más devaluado de toda América Latina, usted desafió al FMI y realizó un acto sin cumplir el aforo impuesto –con la fuerza que esta palabra implica– por usted mismo. En plena ira que me surgía desde adentro, impotencia y desesperación, mi hermana de 13 años me preguntó por qué estaba enojado. “Porque nos están robando el futuro”, le dije. Le expliqué cómo en este país no se puede ahorrar ni proyectar. Que iba a ser imposible que algún día me pueda comprar una casa o departamento formidable, o que pueda pagarles a mis hijos la educación que mi familia me dio. Le conté cómo un mismo joven hoy, en otros lados del mundo, puede ahorrar hasta tres mil dólares por mes, mientras que acá un argentino universitario promedio con mucha suerte ahorra 100 o 200 dólares mensuales. Un 1,6% de lo que gana Cristina con las nuevas pensiones en un solo mes.
Señor Presidente, quiero quedarme, pero la realidad me está arrebatando día a día los últimos hilos de esperanza que a muchos ya les cortó. Déjeme quedarme. Déjeme ganarme las cosas con mi esfuerzo. Deje de quitarme lo ganado. Deje de decirme qué puedo y qué no puedo hacer. Deje de meterse en mi libertad. Dejen de robarnos con impuestos. Déjeme ser solidario con quien yo quiera. Déjeme trabajar y ahorrar. Déjeme disfrutar de mi salario. Deje de ser un obstáculo para los que se quieren desarrollar. Déjeme proyectarme en este país que tanto amo. Todavía elijo quedarme un poco más. Todavía me gusta el anhelo de poder seguir mi vida acá. Señor Presidente, déjeme construir mi propio futuro acá. Libertad, libertad, libertad.
Francisco José Ferreccio
DNI 40.128.935
Los damnificados
Desde hace décadas, la Argentina se comporta como un matrimonio en el cual uno de los cónyuges dilapida el ingreso familiar, no piensa en el futuro, gasta el dinero en agradar a sus hijos, quedar bien con sus amistades y vivir cómodamente. Al cabo de un tiempo, el otro cónyuge, más racional y consciente, debe salir a tomar créditos bancarios para solventar la deuda generada e intentar acomodar los desequilibrios existentes. Con los años, la pareja se ha vuelto cada día más pobre, más esquiva con sus entornos y más mezquina en la relación matrimonial. Aquel que despilfarra el dinero le endilga al otro que viven así por culpa de los créditos tomados y el otro, mientras trata de morigerar el problema económico existente, lo acusa de ser el generador del problema. Los únicos damnificados en la familia son los hijos, que crecieron desconociendo el valor del esfuerzo, no entendieron por qué acabaron siendo pobres y terminan resentidos ante el comportamiento de ambos padres.
Jorge Arosa
jdagiorgio@hotmail.com
Sin inteligencia
El suceso protagonizado por Martín Bava, a cargo del juzgado de Dolores, en la citación al expresidente Macri, debe servir para aprovechar algunas enseñanzas, para luego pasar a las interpretaciones. En menos de 24 horas de la fallida audiencia, el juez tramitó el relevamiento de secreto para Macri, el Presidente firmó el decreto que lo otorga y el juez fijó nueva fecha de indagatoria. Moraleja: cuando es de interés político, la Justicia veloz es posible, con mala praxis incluida.
En cuanto a subjetividades, cabe pensar que la función de inteligencia para cuidar la seguridad interior y exterior según manda la ley no existe (los casos de atentados contra la embajada de Israel y la AMIA, y la muerte de Nisman lo refrendan), y solo se mantiene la tarea de campo de espionaje, que hoy puede realizar cualquier adolescente con un celular. Esta falta de profesionalidad no es imputable al personal, como lo demuestran los últimos tres responsables designados para conducir al organismo: Parrilli (político), Arribas (empresario) y Caamaño (fiscal).
Alberto Landau
arquilanda@hotmail.com
Congreso de la CGT
El 11 de noviembre la CGT realizará su congreso. En medio de los alarmantes índices de desocupación, pobreza y marginación, solo van a renovar autoridades y a respetar la representatividad por género. Antes que eso tendrían que lograr la democratización sindical. Romper con el esquema de jefes gremiales perennes, que solo dejan de serlo cuando mueren. Es lo que intentó hacer el gobierno de Alfonsín, pero no pudo. Las elecciones por voto directo y secreto, la representación gremial en estricta proporción a los votos obtenidos, la administración de las obras sociales elegida por sus beneficiarios y la prohibición de reelecciones eternas son los requisitos para que el sindicalismo argentino se renueve, no se identifique con un partido político y sea fiel a las bases, defendiendo y ampliando sus derechos laborales.
Quedarse con la paridad en la representación de hombres y mujeres es validar un sistema de poder conservador, donde muchos gremialistas tienen tanto o más patrimonio que los empresarios, y por eso no les importa que cada vez haya más desocupados y menos trabajo genuino.
Ricardo Fuentes
fuentesric@yahoo.com.ar
Dirigencia e infancia
A los dirigentes de todos los sectores, públicos y privados, les pregunto: ¿se han planteado en algún momento cuál es el problema más importante, acuciante y prioritario que enfrenta la Argentina en este momento? Doy por conocido el nudo gordiano en que está enrollada la sociedad argentina, y el hecho de que en poco más de una década se han volcado en la educación y la infancia miles de millones de dólares en TIC y celulares, sin lograr mejoras en la calidad educativa y en la reversión del aumento de la pobreza en la infancia. Para no perder tiempo, contesto a mi propia pregunta, formulada como educador: el problema estriba en dos realidades muy documentadas: 1) la calidad de la educación argentina no cesa de caer, conforme a las evaluaciones internas y, correlativamente, las externas, como PISA u otras de la Unesco; 2) ese hecho afecta negativamente a la mayoría de los escolares, pero se transforma en una tragedia para los de 3 a 12 años (etapa en la que se cimenta si será o no una persona con capacidad para afrontar los ciclos siguientes), que son millones, y que están en la indigencia, la pobreza o la clase media inferior. Y encima han sido los más golpeados por la desastrosa pandemia.
Parafraseando a Émile Zola, “yo acuso”. En primer lugar, a los que mandan en la política, por no dedicar el tiempo, el esfuerzo intelectual, y no tener la firme decisión de volcar todos los medios idóneos para revertir esta ignominiosa situación. Es importante dejar en claro que hay soluciones didácticas y sociales que pueden dar un vuelco copernicano a este oprobio, con muchas menos inversiones de las que se hicieron y una incidencia casi insignificante en la recomposición del gasto público federal. Y también, que no debe caerse en la insensatez de pensar en la educación como una cuestión de corto plazo, cuando los grandes creadores de la pedagogía y los estudios científicos actuales han demostrado el daño que el tiempo desperdiciado en la primera escolaridad acarrea en la maduración cerebral y en el desarrollo de un pensamiento crítico.
Asimismo, como lo demostró John Dewey y lo desarrolló aquí la gran educadora argentina Edith Litwin, el “trabajo grupal” es cada día más importante en ese rango etario, lo cual nos lleva al gran aporte que sería –empezando por ahora en esa muy poblada franja menos favorecida– la jornada completa, todos los días del año. Por último, algo que no deberían olvidar: ya en 2011, Steve Jobs y Bill Gates insinuaron lo que hoy, desde Silicon Valley y el centro del poder en EE.UU,, consideran como un grave error: el de confiar la primera escolaridad a las TIC o a los celulares, llegando a calificarla como “algo para los estúpidos y los pobres”. La impiden en sus hogares, porque no quieren que la ola de imágenes impida la lectura, la creación con lápiz y papel y el trabajo cooperativo entre pares y de ellos con sus docentes. En pocas palabras, que no se llegue a la crítica situación de la escuela secundaria que en nuestro país se mantiene y agrava desde hace demasiado tiempo.
Carlos Tonelli
carlostonelli.nmis @gmail.com
Serie sobre Maradona
Decidí ver el primer capítulo de la serie sobre la vida de Maradona, Sueño bendito. Comencemos por señalar la existencia de algunos groseros, imperdonables e inexplicables errores históricos, como el año de la muerte de Perón. Luego, sobre el final de ese capítulo y sobre imágenes de Maradona en Argentinos Juniors, se alternan placas con comentarios sobre la performance del jugador en ese club e, inesperadamente, otras placas que hablan de la dictadura militar, desapariciones de personas y campos de concentración. Una desubicada bajada de línea y una desagradable deshonestidad artística e intelectual.
Suficiente para dejar de verla.
Quería ver una serie sobre la vida de Maradona, no otro intento patético de adoctrinamiento y barata propaganda ideológica.
Gustavo Muñoz
DNI 11.534.900
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