Mi niñez fue muy linda, a pesar de no haber tenido cosas materiales como los juguetes. Éramos muchos hermanos. Uno de ellos me contaba historias inventadas y yo las hacía realidad con mi imaginación. Había una muñeca: Linda Miranda. Tenía una casa en un jardín con mucha vegetación y estaba bajo tierra, toda amueblada y en tamaño pequeño. Yo la visitaba en mis sueños y disfrutaba de esos encuentros.