
Chrystian Colombo, el ex ministro de la Alianza que apuesta al éxito de Martín Lousteau
Fue jefe de Gabinete de De la Rúa, hoy es empresario y asesora en las sombras al economista que le quiere disputar la ciudad a Pro
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A los treinta y tres años llegó al gobierno de Raúl Alfonsín para colaborar con una gestión que terminó en hiperinflación y crisis política. Diez años después, Fernando de la Rúa confió en él para administrar el Banco Nación y, poco más tarde, para ser uno de los hombres de su mayor confianza hasta el último y tumultuoso día de gobierno de la Alianza.
Trece años después de aquella debacle, Chrystian Gabriel Colombo es un exitoso hombre de negocios que no se olvida de su corazón y sus amigos radicales. Hombre de temperamento fuerte y amante del bajo perfil, sus desvelos en la política pasan por hoy "ayudar" al crecimiento y desarrollo político de su amigo Martín Lousteau, el exitoso y joven economista que formó parte del kirchnerismo y hoy es la principal carta de triunfo del frente UNEN en la ciudad de Buenos Aires.
"No voy a negar a mis amigos", dice lacónico Colombo, alias "el Vikingo", cuando le preguntan por su relación con Lousteau, a quien conoció hace más de una década junto con otros jóvenes economistas que pasaron de manera breve por el kirchnerismo: Alfonso Prat-Gay y Pedro Lacoste.
"Es una persona extraordinaria. Él y Carlos Corach me ayudaron mucho a terminar mi primer libro sobre coparticipación, compartimos muchas cosas y desde allí somos amigos", rememora el propio Lousteau. Al igual que su amigo, niega que Colombo esté trabajando para su candidatura. "Tiene cosas mucho más importantes para hacer", lo defiende Lousteau.
La amistad entre ambos, sin embargo, tiene una cara visible: los dos forman parte de la Fundación País Porvenir, creada en 2006 y que en su página web se define como un "centro de investigación y generación de propuestas sobre el futuro argentino", con Daniel Larriqueta como presidente y Colombo como vice.
Lousteau tiene, además, una deuda de gratitud importante con el último jefe de Gabinete de De la Rúa. "Colombo le dio cobijo en un momento muy duro para Martín, cuando él se fue del kirchnerismo", recuerda un todavía joven dirigente de la UCR que fue testigo de ese momento crucial. Charlas en la fundación, y sobre todo, consejos sobre cómo orientar su futuro en la política fueron -según quienes conocen bien el vínculo- centrales para la continuidad del joven economista en círculos alejados del kirchnerismo luego de su polémica participación en la resolución 125.
En las últimas elecciones legislativas, Lousteau fue tentado por el macrismo con una zanahoria atractiva: la senaduría por la Capital. "Negociaba con él, pero creo que Colombo me ganó de mano y se lo llevó a la UCR", rememora hoy con una sonrisa el ministro de Gobierno porteño, Emilio Monzó. "Martín tiene pensamiento propio, pero lo escucha mucho a Chrystian. Él lo empujó a cerrar con UNEN y no con Pro", confirma otro radical con domicilio porteño y agradecimiento a las gestiones del empresario y ex banquero.
Lazos radicales
La relación de Colombo con el radicalismo tiene antecedentes lejanos. Nacido en Zapala, Neuquén, en 1952, se recibió de licenciado en Economía en la Universidad Católica Argentina (UCA) y en 1985 tuvo su primer cargo público: reemplazó a Mario Brodersohn como presidente del Banco Nacional de Desarrollo (Banade) durante la primavera alfonsinista. "Era un rol técnico, en un banco que ya estaba complicado", rememora un ex funcionario de aquel gobierno. La entidad, cuyo objetivo era dar créditos blandos estatales a pymes y empresas privadas, fue liquidado en 1993 con deudas astronómicas y sospechas de connivencia entre funcionarios y hombres de empresa.
El ex funcionario radical niega que Colombo haya tenido "militancia partidaria" antes de esa fecha, y agrega un dato: el noviazgo de entonces de Colombo con Caty Nosiglia, la hermana del siempre influyente Enrique "Coti" Nosiglia.
Brodersohn y Nosiglia fueron sus principales apoyos políticos durante la gestión de Alfonsín, y avalaron su retorno en 1999 como parte del gobierno de la Alianza. Entre ambas gestiones, Colombo continuó su ascendente carrera de empresario, que incluye a grupos como Pérez Companc, Macro y el Banco Río, donde comenzó en 1976 como gerente del Mercado de Capitales de la entidad.
Atento a su fluido vínculo con los hombres de negocios, De la Rúa lo designó presidente del Banco Nación en diciembre de 1999, donde estuvo allí hasta el 6 de octubre del año siguiente, cuando reemplazó a Rodolfo Terragno en la jefatura de Gabinete. Sin Chacho Alvarez como vicepresidente, el empresario tomó un rol protagónico como virtual "número dos" de De la Rúa.
Compañeros de aquel gabinete y dirigentes opositores lo recuerdan ejecutivo y vehemente en la defensa del gobierno aliancista. "Era un hombre de mucho trabajo y mucho compromiso", recuerda la ex ministra de Trabajo Patricia Bullrich. "A De la Rúa lo obsesionaba terminar con la burocracia, ser expeditivo en el gobierno, y confió en Colombo para esa tarea", agrega Ricardo López Murphy, ex ministro de Defensa y titular de la cartera de Economía durante dos semanas, en 2001.
El "bulldog" le agradece a Colombo su defensa del recorte en la administración para encarrilar la maltrecha economía, ante la férrea oposición de la juventud radical y dirigentes radicales. "Un día nos recibió y nos dijo de todo, nos reprochó que no apoyáramos al gobierno", rememora uno de los jóvenes que se opusieron al recorte. Colombo continuó cerca de De la Rúa hasta el último día de gestión, y después de ella.
Humberto Schiavoni, jefe de Gabinete del efímero gobierno de Ramón Puerta, recuerda a Colombo en su despacho de la Casa Rosada, un día después de la renuncia de De la Rúa. "Colombo y Nicolás Gallo eran los únicos que nos esperaban en Balcarce 50. Y él fue un tipo leal hasta último momento, intentó que las cosas no se salieran de madre y ayudó mucho a las provincias chicas", recuerda el dirigente misionero, hoy en Pro.
La recuperación económica del país coincide con el florecimiento económico de Colombo, retirado ya de la política activa. En sociedad con el titular del Banco Macro, Jorge Brito, fundó en 2003 el grupo Desarrollo y Gestión, que fue el origen de su ingreso en la dirección de empresas alimenticias como Havanna (vicepresidente) y Fenoglio. Los fondos de inversión Desarrollo Gamma S.A, Desarrollo Sigma SRL, Desarrollo Delta SRL, Desarrollo PI S.A y Desarrollo Beta SRL también lo tuvieron en su dirección, en varias de ellas junto al ex titular del Citibank, Guillermo Stanley. Pasó por el sector energético como representante de Gestión de Electricidad y Energía SA (en Mendoza) desde mayo de 2009, y como vicepresidente de Empresa de Energía de Río Negro SA, a partir de julio de 2007, según datos oficiales de la AFIP y el Banco Central.
"Le puedo hablar de alfajores, no de política", afirma distante a quien hoy lo consulta sobre la coyuntura.
Casi sin levantar la voz, el empresario y ex funcionario apuesta al éxito de su amigo. Afecto a sus almuerzos palermitanos y reuniones en voz baja, se mantiene alejado de los flashes, pero confía en el futuro. "Martín puede ser jefe de gobierno, y también presidente", lo escucharon decir.





