Claves para entender la obra de Kveta Pacovská
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Lo primero que pensó Jorge Mara apenas vio los dibujos de Kveta Pacovská (Praga, 1928), en una muestra colectiva de libros para chicos en el Centro Pompidou, es que esa gran ilustradora tendría también obra pictórica.
“Logré contactarme con ella, y me dijo que sí, que era artista, pero que para ver su obra tenía que ir a Praga porque ella nunca viajaba. Por razones políticas, no le entregaban su pasaporte”, dice Mara, director de la galería Jorge Mara-La Ruche, la única que hoy vende su obra. Cuando le entregaron su documento, Pacovská viajó por primera vez al exterior con Mara.
“A pesar de que viajamos muchísimo juntos, y voy todos los años a visitarla a Praga, sé poco de su vida personal: es una persona austera y tímida, casi patológicamente tímida y, al mismo tiempo, muy amable. Tenemos una gran amistad”, afirma el galerista. Y recuerda que si bien en los años noventa la artista ya tenía gran prestigio como ilustradora, sus pinturas y su obra gráfica no se conocían.
“Contribuí a difundir su obra fuera de República Checa: llevé sus pinturas y sus dibujos a ferias como la de Chicago, Basilea, ARCO, FIAC y arteBA -agrega-. Hoy es muy conocida en Alemania, Francia, Holanda, Bélgica y Japón. Ha decidido vender su obra sólo a museos e instituciones, pero por la relación de amistad que nos une también trabaja con mi galería.”
Singular ilustradora, pintora y escultora, Pacovská estudió en el taller de Emil Filla y se graduó en la Academia de Artes, Arquitectura y Diseño de Praga. Sus libros objeto, publicados por las editoriales más prestigiosas de París, Alemania, Austria, y Japón, se tradujeron al alemán, inglés, japonés, francés, italiano, portugués, danés, holandés y chino.
Reconocida internacionalmente, Pacovská exhibió sus pinturas, grabados y esculturas en cartón en el Centro Georges Pompidou de París y en el Museo de Artes Aplicadas de Frankfurt, entre otros museos y galerías. En 1992 obtuvo el premio al mejor libro del mundo, Goldene Letter, por el título Papier Paradise, y fue galardonada con el Premio Hans Christian Andersen, que se otorga a los mejores autores de la literatura infantil. En 1999 recibió el doctorado honorario en diseño de la Universidad de Kingston, en Gran Bretaña.
A los 88 años, Pacovská trabaja y experimenta con gran intensidad. En la galería Jorge Mara-La Ruche, su fuerza expresiva se refleja hasta el 10 de mayo en una serie de libros y en medio centenar obras gráficas sobre papel de seda japonés y pinturas. A continuación, un par de claves para entender su obra.

Entre la tradición y la libertad
Pacovská se nutre de la tradición gráfica de Hungría, Polonia y Checoslovaquia; del constructivismo ruso, de Kazimir Malévich y de Kurt Schwitters (a quien dedicó un libro homenaje). Sus obras pictóricas van desde la austeridad del constructivismo hasta el juego y el color que remite a Paul Klee y a Vasily Kandinsky. El suyo es un constructivismo muy sensible, y en sus diseños se evidencia la influencia de la Escuela de la Bauhaus.
De todos modos, si bien está inscripta en esa tradición, Pacovská es dueña de una gran libertad expresiva. Su trazo no es artificioso ni busca emular un supuesto estilo infantil. Sus ilustraciones desatan la creatividad de los chicos: demuestran que hay muchas formas de representar la realidad. “He intentado hacer los libros como objetos de arte en papel, como pequeños museos para la palabra y las imágenes –dijo la artista-. Siempre procuro hacer mi trabajo en dirección hacia un objeto de arte. Sé que ese no es el camino para todo el mundo, pero es exactamente mi camino.”
Lo que comenzó sólo para compartir más tiempo con sus hijos se convirtió en un éxito. Pacovská es dueña de una gran libertad creadora. En general, los dibujos de libros para niños se inspiran en ilustraciones tradicionales ancladas en el siglo XIX o en imágenes más estereotipadas; Pacovská, en cambio, tiene una imagen moderna, fresca. Por momentos es abstracta, y cuando es figurativa nunca cae en un realismo puro. Innovadora, lúdica y experimental, usa perspectiva por superposición de imágenes, expande los límites de las formas y de los colores.
Los cinco sentidos
Pacovská no sólo ha ilustrado libros infantiles clásicos, como los Cuentos de hadas de los hermanos Grimm, y la novela fantástica Momo, de Michael Ende, sino que también crea sus propios libros de autor. Por su alto costo de producción, se trata de libros de ediciones de poca tirada. La mayoría son libros objeto (pop-up).
Colores fulgurantes y distintos recursos de diseño y arte los convierten en objetos únicos, con superficies plateadas que reflejan las imágenes como espejos (la casa de la artista está llena de pequeños espejos), texturas táctiles, hermosos troquelados y calados, superficies pintadas con distintos materiales, acetatos transparentes, papeles de calco superpuestos a otras imágenes, y hojas que se despliegan formando una especie de escultura móvil.
Además, se incluyen imágenes interactivas que se modifican al mover determinados elementos (son como pequeñas obras cinéticas dentro del libro). Y al levantar papeles plegados se descubren nuevas imágenes.
“Mis libros pueden ser percibidos con los cinco sentidos –señaló la artista–. Algunos se leen a través del tacto: uno puede sentir si la superficie de las páginas es lisa o rugosa y ello influye en sus pensamientos. También se puede entrar en un libro, si a uno le apetece. Y los que no deseen esforzarse mucho, sólo pueden ver las imágenes.”










