El yoga fortalece la salud emocional de los chicos

Una familia durante una salida recreativa en los bosques de Palermo, en mayo
Una familia durante una salida recreativa en los bosques de Palermo, en mayo Fuente: LA NACION - Crédito: Fabián Marelli
María C. Boverini-McGhee
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4 de julio de 2020  • 00:00

En el curso de la pandemia hemos notado que la práctica de mindfulness y de yoga ha ayudado a los chicos a regular la ansiedad y las emociones.

Estudios de la psicología budista dan testimonio de cómo el movimiento reduce la incomodidad y el sufrimiento. "El yoga ayuda a integrar el plano mental y físico, y ofrece un sentido de equilibrio interno y externo, o de alineación", dijo B. K. Yyengar, uno de los maestros de yoga más reconocidos en el mundo.

Eline Snel, terapeuta holandesa, en su programa de mindfulness para chicos combina meditación y yoga con cuentos, dibujos, juegos y escritura. Los chicos aprenden a fortalecer su capacidad de observación y concentración, empezando por observar la respiración. Al observar la respiración, acostados, poniendo las manos sobre la panza, notando cómo la panza sube cuando el aire entra y cómo la panza baja cuando el aire sale, ya están activando la "respuesta de relajación", de la que habla el cardiólogo Herbert Benson, de la Universidad de Harvard.

En el curso de esta actividad, los chicos empiezan a bostezar, a estirarse, a aflojarse, y cuentan que empiezan a sentir bienestar en solo pocos minutos. También empiezan a reconocer cuando habitan el momento presente, el ahora.

Sabemos que la mejor manera de reducir el estrés es volver al momento presente, ya que el momento pasado ya pasó y el futuro todavía no llegó. El único momento en el cual vivimos es el presente.

"Atención y respiración te dan calma y tranquilidad en este momento, y también en este momento? siéntelo", invita Snel. En la primera clase ya se trabajan las reacciones automáticas y la importancia de ser capaces de detenerse y pensar antes de dar una respuesta. Así se empiezan a disolver los condicionamientos. Los chicos aprenden que responden tanto al mundo interno como al mundo externo. Toman conciencia de sensaciones, percepciones, emociones y pensamientos. Van descubriendo la sabiduría de su cuerpo, reconociendo señales de tensión y de relajación, sintiendo sus límites. Practican prestar atención a la información que llega a través de los sentidos y la experiencia directa, y a soltar los juicios críticos.

Jon Kabat-Zinn define el mindfulness como "la conciencia que surge a través de observar el momento presente intencionalmente y sin juicios". Los chicos se dan cuenta que las emociones son como las olas en el mar, que vienen y van, y a estar con las emociones, sabiendo que van a pasar. Cuando sienten la mente llena de pensamientos pueden meditar y esperar a que poco a poco la menta se vaya aclarando, como si fuera agua en la que se va decantando lo que la enturbia. Aprenden a soltar pensamientos y a volver al momento presente, concentrándose en la respiración.

"Es imposible transmitir a otra persona la sabiduría y la intuición. La semilla ya está ahí. El buen maestro es quien sabe llegar a esa semilla y permitir que despierte, crezca y se desarrolle", ha dicho el monje budista Thich Nhat Hanh.ß

Licenciada en Psicología, instructora de Mindfulness; directora de Conexión Contemplativa

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