La minería como aliada estratégica

Alejandro Sturniolo
Alejandro Sturniolo PARA LA NACION
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31 de enero de 2020  

No hay duda de que el planeta debe migrar hacia las energías renovables, la energía eléctrica y los sistemas de transporte del mundo necesitan estar libres de combustibles fósiles para mantener el cambio climático a menos de dos grados. La completa transición a fuentes energéticas limpias y renovables es factible para 2050, si durante los próximos 10 años se trabaja intensamente en ese objetivo. De los 194 países reconocidos por la ONU, 61 ya se han comprometido con esta meta, entre ellos, la Argentina, con el establecimiento del Régimen de Fomento Nacional para el Uso de Fuentes Renovables de Energía Destinada a la Producción de Energía Eléctrica.

Como es de imaginarse, esta transición exigirá una cantidad significativa de metales y minerales para construir los paneles solares y las turbinas eólicas que se necesitarán para generar electricidad y fabricar baterías tanto para almacenar energía como para alimentar vehículos. Uno de esos materiales esenciales es el litio. Para darnos una idea, la batería de un vehículo eléctrico necesita entre 5 y 10 kilogramos de litio puro, y para 2050 tendríamos que reemplazar 1200 millones de vehículos. Eso implica una gran cantidad de este material. Más de la mitad de las reservas mundiales de litio se encuentran en las salinas de gran altitud en las montañas de los Andes, en el llamado "triángulo de litio": Bolivia, la Argentina y Chile. China y Australia son los otros dos grandes productores. Lamentablemente la cantidad prevista de litio necesaria excede las reservas conocidas actualmente en el mundo en un 280%.

Es de amplio conocimiento la oposición al desarrollo de la minería, y no siempre justificada. Para el caso de la producción del litio, se devuelven al ciclo del agua 2000 toneladas de recurso hídrico por tonelada de metal procesado. Esto sucede mediante la evaporación de un salar casi 10 veces mayor de salinidad que el agua de mar. Estos salares generalmente se encuentran ubicados a algunos miles de metros de altura, donde ninguna población utilizaría toda esa agua, en el hipotético caso que sea potable.

Implementar un modelo de economía circular en el uso de los recursos hídricos para que la actividad minera no atente contra la disponibilidad de agua en las zonas aledañas es posible. El uso de agua de mar directa o desalinizada por medio de la tecnología de ósmosis inversa y el reúso de efluentes serán cruciales en los próximos años para el desarrollo sustentable de este sector. Se pueden extraer todas aquellas sustancias y elementos contaminantes hasta llegar a un agua pura, por medio de métodos cada vez más usados y con inocuidad comprobada.

Desde la Revolución Industrial ocurrieron muchísimos desastres ambientales y penosamente en algunos lugares siguen ocurriendo por falta de control, desorden e inexistencia de un balance entre la producción y el cuidado del ambiente. Hoy es imperativo producir metales y minerales mediante el uso de procesos y tecnología verde. La Argentina es un actor principal en la producción mundial de litio y contamos con la tecnología necesaria para evitar la contaminación ambiental.

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