
Conservación y futuro del Hospital Rivadavia
Por Daniel Chain Para LA NACION
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El futuro del Hospital Rivadavia está relacionado con la reformulación de los recursos disponibles para salud, a los fines de mejorar la calidad de las prestaciones, incorporando a la tecnología de servicios actual las ampliaciones arquitectónicas que correspondan y sean necesarias.
En 1994, el Hospital Rivadavia fue transferido por el gobierno de la Nación a la ciudad de Buenos Aires, por ley 24061/1991. Mantiene en la actualidad parte del contorno original (uno de sus pabellones fue demolido).
Distintas versiones atribuyen al gobierno de la ciudad la intención de demoler el hospital para utilizar su vastísimo predio como asiento de un centro asistencial de alta complejidad.
Existe una intención de modernizar el Hospital Rivadavia, prevista por el GCBA, sobre la base de un Concurso Nacional de Croquis Preliminares, en etapa de formulación, que se encuadra en los criterios de puesta en valor y refuncionalización de los edificios históricos, según lo determinado por la ley 2548, que lo identifica como "edificio representativo".
Este concurso se realiza por intermedio de la Sociedad Central de Arquitectos (SCA), y son asesores de la redacción del programa de necesidades el arquitecto y planificador urbano Claude della Paolera, por la SCA, y el arquitecto y planificador en programación y organización hospitalaria Carlos Carbone, por el gobierno de la ciudad de Buenos Aires.
El objeto de este concurso es la recuperación de un patrimonio de alta significación social y arquitectónica para generar un hospital de alta resolución posibilitando ampliaciones que valoricen el conjunto.
Las bases del concurso proponen, como marco general, respetar las volumetrías exteriores y espacios interiores relevantes como, por ejemplo, los ingresos por Las Heras y Sánchez de Bustamante, el Aula Magna Capilla, los jardines y la organización general en pabellones.
Las intervenciones no podrán superar el 20 por ciento de la superficie de la parcela, según lo establecido para el Distrito E4, y estas modificaciones deberán ser entendidas en sentido restrictivo en lo que hace a la ocupación del suelo para, de esta manera, garantizar la puesta en valor de las edificaciones de valor patrimonial, la configuración de los espacios libres y la forestación y los valores urbanísticos y edilicios en este conjunto edilicio singular.
Los edificios del Hospital Rivadavia son, en general, de una nobleza, generosidad y calidad arquitectónica muy importante, considerándolos dentro de lo que hoy se denomina "patrimonio tangible e intangible".
Tanto el predio como los edificios están protegidos por la legislación respectiva, y se espera el informe final de la Comisión Asesora de Protección Patrimonial para definir los grados de intervención admisibles en los edificios históricos.
El proyecto de ley presentado en la Legislatura de la ciudad propone, en sus artículos 1º y 2º, la inclusión del Hospital Rivadavia en el Catálogo de Edificios Patrimoniales de la ciudad, asignándole el nivel de "protección cautelar", del Código de Planeamiento Urbano.
Todas las ciudades del mundo coinciden en el desarrollo del valor de la salud, juntamente con la preservación de los valores arquitectónicos, su memoria y su identidad, tan diversos como los que cuenta la ciudad de Buenos Aires; a este círculo virtuoso es al que apuntamos.





