Dar gracias

Bernardo Stamateas
Bernardo Stamateas PARA LA NACION
Crédito: Shutterstock
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31 de diciembre de 2019  • 23:26

Sabemos que ser agradecidos aumenta nuestra felicidad y disminuye las emociones negativas. También potencia, a la vez, la salud física y la psicológica. La gratitud es una emoción que nos permite conectarnos con algo bueno, ya sea de nosotros mismos o de los otros, de la naturaleza, etc.

Cicerón decía que la gratitud es la "reina de las virtudes"; la capacidad de expresar aprecio, asombro o humildad.

Si yo te dijera que observaras a tu alrededor dos elementos de color verde, inmediatamente serías capaz de nombrarlos. Y si luego te pidiera que identificaras dos elementos de otro color, por ejemplo azul, también lo harías fácilmente. Es decir que nuestra atención se dirige en la dirección hacia lo que queremos encontrar. La persona ingrata siempre encuentra algo de qué quejarse como un modo de construir un displacer para no disfrutar de las bendiciones recibidas.

¿Cómo podemos desarrollar en nosotros una actitud de agradecimiento?

1. Con el ejercicio de las tres gracias. En terapia breve utilizamos el siguiente ejercicio que la persona consultante puede realizar por las noches. Consiste en responder tres preguntas (te invito a que puedas responderlas también):

a. ¿Qué pequeña cosa alguien hizo por mí hoy por la que estoy agradecido?

b. ¿Qué pequeña cosa yo hice por otra persona hoy por la cual estoy agradecido?

c. ¿Qué pequeña cosa yo hice por mí mismo/a hoy por la que estoy agradecido?

Practicar este ejercicio diariamente nos permite fijar nuestra atención y descubrir que todos tenemos motivos, al menos uno, para dar gracias.

2. Con el ejercicio de la carta de agradecimiento. Consiste en pensar en alguien que durante este año me ha ayudado, me ha acompañado, me ha bendecido. ¿Me animaría a tomar papel y lápiz y a escribirle una carta de agradecimiento que le pueda enviar? O mejor aún, ¿podría encontrarme con esa persona para leerle esa carta donde exprese la alegría y la gratitud de lo que él o ella significa para mí?

3. Saldando. Todos vivimos haciendo balances, en especial cuando otro año llega a su fin. Es importante tener el hábito de saldar. Es decir: "No logré esto pero sí logré aquello, y aquello también". Siempre debemos partir del saldo (del empate) porque, cuando uno parte de esa posición, se recarga de energía para ir por lo que todavía le falta alcanzar. Muchas personas se enfocan y enumeran todo lo que no han logrado, sin darse cuenta de que están perdiendo de vista sus logros.

4. Con un ritual familiar. Los integrantes de la familia pueden tomarse un tiempo para reunirse (una vez por mes o cada quince días) y, sentados en ronda y de a uno por vez, agradecer a los demás algo lindo que hayan recibido mirándose a los ojos mientras lo expresan.

La gratitud siempre nos ayuda a mejorar nuestras relaciones interpersonales. Cuando agradecemos lo que tenemos, tarde o temprano llegará lo que nos falta pues esta actitud saludable genera y construye "milagros". Te animo a hacer algunos de estos ejercicios y a comentar a quién y por qué cosas darías gracias.

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