
"Dicen que soy aburrido"
Dicen que la sorpresa que se llevaron algunos dirigentes de la Alianza ante las primeras encuestas que revelan una leve ventaja de Eduardo Duhalde sobre Fernando de la Rúa no fue mayor que la generada por el insólito spot publicitario en el que el candidato radical se refiere a su condición de "aburrido".
La propaganda televisiva muestra al jefe de gobierno porteño intentando usar, como en el yudo, la fuerza del adversario para el contraataque. "Tal vez sea aburrido, pero jamás será corrupto ni se paseará en una Ferrari", parece ser el mensaje del spot, en el que el candidato de la Alianza da a entender que quienes lo tildan de aburrido se divierten en una fiesta para unos pocos.
Las críticas que internamente ha merecido la idea del corto televisivo no escapan, en buena medida, a la puja que se está desatando por el control de la campaña proselitista de De la Rúa, concentrada alrededor de los integrantes de la fórmula presidencial y de un equipo de colaboradores íntimos del candidato radical.
Los críticos de la campaña cuestionan que, desde ese sector, se pretenda hacer algo tan difícil como cambiar la personalidad al candidato, pidiéndole que tenga un papel mucho más agresivo, que lo diferencie de su clásico bajo perfil. Algo influyeron en esa estrategia los sondeos según los cuales el "poco carácter" es el mayor defecto que la opinión pública advierte en De la Rúa y las humoradas con que lo acosan sus adversarios políticos. Hace una semana, después de que Raúl Alfonsín comparara al candidato radical con Arturo Illia, el gobernador Duhalde hizo el siguiente chiste: "Alfonsín dijo que De la Rúa es como Illia porque demoraba mucho tiempo en tomar decisiones. De la Rúa se enojó mucho y dijo que, dentro de un mes, le va a contestar".
Algunos de los cuestionamientos internos al spot en que el jefe del Gobierno de la Ciudad habla sobre su fama de aburrido se basaron en que Carlos Menem jamás admitiría iniciar un aviso televisivo con frases tales como "Dicen que soy mufa" o "Dicen que soy corrupto".
Sin embargo, el propio Menem dio una lección de cómo capitalizar sus supuestos defectos más de una vez. En junio de 1993, durante una gira por los Estados Unidos, cuando un periodista le preguntó acerca de los comentarios de columnistas norteamericanos que lo pintaban como un presidente "extravagante", que tomaba parte en competencias deportivas y se fotografiaba con Claudia Schiffer, el jefe del Estado contestó que le gustaría que hubiera más presidentes "extravagantes" que consigan logros tan importantes como derrotar la inflación y, respecto de la modelo alemana, le preguntó al cronista: "¿A usted no le gustaría tener una foto con ella?", con lo que arrancó aplausos de los asistentes a la conferencia de prensa. Intentó mostrarse, de ese modo, como uno más entre los muchísimos ciudadanos a quienes les encantaría codearse con ciertos personajes famosos.
El aviso de De la Rúa no sorprendió a estudiosos de la publicidad, como Alberto Borrini, quien recordó los orígenes de la escuela de la sinceridad publicitaria, creada por Bill Bernbach. Cuando la automotriz Volkswagen se instaló en los Estados Unidos, en 1959, corría con varias desventajas: se trataba de autos pequeños y de origen alemán, en un momento en que estaba fresco el recuerdo de la Segunda Guerra. Entonces, la empresa alemana inició una campaña comercial a partir de sus aparentes defectos: "Piense en chico" y "Feo, pero sólo por fuera" fueron algunos de los slogans con los que fue creciendo hasta transformarse, en poco tiempo, en la cuarta fábrica de los Estados Unidos.
La cuestión es si el spot de De la Rúa se traducirá en adhesiones a su candidatura. Según los entendidos en marketing político, el éxito de este tipo de campañas depende mucho de la forma; si el mensaje no está correctamente elaborado, puede transformarse en un boomerang, Por ejemplo, si el candidato dice que no es aburrido de manera aburrida. Para tranquilidad de sus seguidores, al final del spot, De la Rúa esboza una sonrisa.






