
El contradictorio señor McNamara
¿Funcionario comprometido, halcón de la guerra o simple tecnócrata? El ex secretario de Defensa bajo la mirada del cineasta que lo retrató en un premiado film
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CAMBRIDGE, EE.UU.
Cómo deberíamos recordar a Robert McNamara? ¿Como un funcionario comprometido que participó en algunas de las decisiones más importantes del siglo XX? ¿Un halcón convertido en arquitecto de la guerra de Vietnam? ¿Un tecnócrata que nunca comprendió las implicancias morales de sus políticas? ¿Un héroe que trabajó sostenidamente para evitar que una guerra convencional escalara hasta convertirse en un conflicto termonuclear? ¿Todo lo anterior?
Es imposible mencionarlo sin provocar un debate. McNamara genera opiniones fuertes, en particular entre quienes adquirieron capacidad de comprensión en la década de 1960. La gente quiere saber: "¿Alguna vez pidió perdón?" Quieren una disculpa por su rol en Vietnam. La publicación de sus memorias In Retrospect (1995, "En Retrospectiva") sólo sirvió para irritar más a la gente.
Dijo: "Nos equivocamos". No usó la primera persona. Siempre fue "nosotros", no "yo". Pero lo dijo. Para mucha gente puede no haber bastado, pero fue una admisión de error. ¿Pero cómo se puede pedir disculpas por la historia? Es imposible suponer que no fue consciente del rol que tuvo en la II Guerra Mundial o en Vietnam. Lo que nos dio fue su esfuerzo por comprender el significado de lo que había hecho. Lo vimos debatirse con la historia. Y así nos sirve como lección objetiva.
Su negativa a pronunciarse contra la Guerra de Vietnam, en particular del modo que continuó luego de que saliera del Departamento de Defensa, enojó a muchos. Hay evidencias de que consideraba que la guerra estaba mal. ¿Por qué se quedó callado hasta los 90, cuando se publicó In Retrospect ? Es algo que la gente quizá nunca le perdonará. Pero tenía un sentido implacable de rectitud respecto de qué era permisible y qué no lo era. En su mente quizá siguió siendo secretario de Defensa hasta el día de su muerte.
Esto nos lleva a la pregunta de cuáles fueron los aportes duraderos de McNamara como secretario de Defensa. McNamara consideró que su rol central era evitar la guerra nuclear. Durante su período como funcionario, hubo conflictos que podían escalar hasta la guerra nuclear, la confrontación por Berlín, la crisis de los misiles de Cuba. Todo esto debe verse en el marco de las ideas dominantes de la época, la teoría del dominó y la Guerra Fría.
McNamara se convirtió en secretario de Defensa en 1961. El alto mando está compuesto por halcones. Esto está claro en la transcripción de las minutas de la crisis de los misiles de Cuba; los generales hablan a John F. Kennedy con burla, desprecio y enojo. Cuando McNamara asumió, descubrió planes secretos del Pentágono para ataques nucleares preventivos contra la Unión Soviética.
Le preocupaba que el alto mando quisiera la guerra nuclear y estaba decidido a no permitir que se diera. Desde 1963 hasta alrededor de 1967 tuvimos capacidad de dar el primer golpe y superioridad nuclear respecto de la Unión Soviética. Luego de la muerte de Kennedy, McNamara cumplió el rol central de contener al alto mando. Si esto es cierto se convierte, no en el villano de la historia de Estados Unidos, sino en algo muy distinto.
¿Y Vietnam? Recientemente, se hicieron públicas las conversaciones grabadas entre el presidente Lyndon Johnson y sus asesores. Al escuchar la del presidente con McNamara, parece que la presión a favor de la escalada provino de Johnson, y no de McNamara, que no era entusiasta de esta guerra. Pero al tener que conducirla, la defendió.
En un discurso en 1966, en Montreal (cuando aún era secretario de Defensa), se refirió al tema de la racionalidad: "¿Qué es el hombre? ¿Es un animal racional? Si lo es, entonces se pueden alcanzar metas. Si no lo es, no tiene sentido el esfuerzo por lograrlas. Todas las evidencias de la historia sugieren que el hombre es racional, pero con una capacidad casi infinita de equivocarse. Su historia parece un esfuerzo que se traba por momentos, pero persistente, por elevar su razón por encima de su condición animal. Produce planos para la utopía, pero nunca logra construirla. En definitiva, avanza obstinado con el único material con el que realmente cuenta: su propia naturaleza en parte cómica, en parte trágica, en parte maldita, en parte gloriosa".
Es hacer malabarismo interminablemente con la moral personal, la lealtad, la posibilidad política y el capricho de la historia. Si fracasó es porque trató de imponer su idea de racionalidad a problemas que eran más grandes y más profundamente irracionales de lo que él o cualquier otro podía comprender racionalmente. Para mí, el momento más revelador de mi película sobre McNamara, The Fog of War , es cuando dice: "Quizás la racionalidad no baste". Su carrera se construyó a base de soluciones racionales, pero finalmente comprendió que todo podía ser en vano.
El autor es un cineasta norteamericano, director de The Fog of War , sobre la vida de McNamara, que ganó el Oscar al mejor documental en 2004.





