El crecimiento del Cristianismo

Orlando J. Ferreres
Orlando J. Ferreres PARA LA NACION
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25 de diciembre de 2019  • 00:44

Ahora que estamos en Navidad es un buen momento para recordar el nacimiento de Jesucristo y sus repercusiones religiosas en la vida social de los países. El cristianismo, con sus diferentes credos, entre los cuales el principal hoy es el catolicismo, es un factor importante en la opinión pública mundial al llegar el conjunto del cristianismo a los 2.400 millones de personas.

Nos interesa ahora ver cómo fue ese desarrollo a lo largo de sus primeros años y cómo llegó a tener la influencia que hoy tiene, aunque dicha influencia esté ahora creciendo a una tasa menor que la de la población mundial. Nos vamos a concentrar aquí en el desarrollo histórico, es decir, sin incluir en este análisis ni los aspectos claves de la fe ni de su organización mundial actual, que dejaremos para otro artículo.

Al inicio de nuestra era, Cristo tenía 12 apóstoles, de los cuales uno de ellos, Judas, se suicidó. De acuerdo al Nuevo Testamento, se puede considerar una cifra de unos 120 cristianos al poco tiempo de la muerte y resurrección de Jesús y, con esa base, se puede obtener un cuadro conceptual del desarrollo del número de cristianos, que sería el que se muestra en el cuadro.

En el año 40 de nuestra era estimamos, según R. Stark, unos 1000 cristianos, es decir, sólo el 0,02 % de la población conocida de aquel momento (60 millones de personas). Para el desarrollo desde su origen, el cristianismo utilizó muchos lazos personales, especialmente en las ciudades más grandes de aquella época. ¿De qué forma? Con visitas a los que podían resultar interesados, con las presentaciones de aquella época en los centros religiosos, las sinagogas, con familiares de convertidos, con los viajes de los apóstoles y nuevos seguidores del cristianismo. Se ha calculado que San Pablo recorrió en sus viajes a diferentes ciudades y especialmente a Roma, cuatro veces, unos 16.000 kilómetros en total.

Como el desarrollo del cristianismo se basó mucho, en la práctica, en las ciudades, hemos considerado las más grandes de aquella época, considerando el año 100 AD como referencia. Dichas ciudades, en aquella época, llegaban a sólo algo más de 20. En esta lista las más grandes eran Roma (650.000 habitantes), Alejandría (400.000 habitantes) y Éfeso (200.000 habitantes).

La correlación entre la difusión del cristianismo y las distancias, según R. Stark, da un coeficiente bajo, es decir, que se tenía cierto éxito con las que estaban a menor distancia desde Jerusalén y más dificultades con las más alejadas, claro que Roma era muy atractiva por la cantidad de pobladores que tenía y por ser el centro del Imperio Romano.

La conversión al cristianismo del Emperador Constantino el Grande (Roma) en el siglo IV (306-337 AD) fue algo culminante, desde el punto de vista histórico y también el producto del crecimiento de dicho mensaje religioso pero también de relaciones familiares de personas convertidas al mismo. La madre de Constantino, la Emperatriz Helena, que era griega y se había convertido al cristianismo, favoreció la transformación de todo el imperio a dicha religión. El resumen de las creencias del cristianismo, como síntesis expresados en dos ideas básicas centrales, eran que el hombre debe amar a Dios por encima de todo y al prójimo como a sí mismo, y que todo esto resume también La Ley y Los Profetas, es decir, también gran parte del antiguo testamento.

Las implicancias políticas de dicha conversión de Constantino fueron claves en el desarrollo del cristianismo en el mundo, situación que se ha mantenido hasta hoy aunque ahora con menos energía que antes. Siempre este movimiento religioso del cristianismo fue muy perseguido, especialmente por muchos emperadores de Roma, entre ellos Diocleciano (284-305 AD).

Como conclusión, en el año 350 de nuestra era, la cantidad de cristianos se estimó en casi 34 millones de habitantes de una población conocida de unos 60 millones de personas, que no varió mayormente en esos 350 años del mundo.

En la actualidad ¿cómo estamos? El número de cristianos en 2017 se estima aproximadamente en 2.400 millones de personas, tomando católicos, protestantes y otras creencias cristianas, o sea que alcanza alrededor de un tercio de la población del mundo, que es de 7.400 millones de personas para ese año. Dicho porcentaje es elevado, pero hay que reconocer que es menor que el que había en el 350 de nuestra era.

Hoy el catolicismo es la visión que predomina entre las distintas creencias cristianas vigentes. Estas diferentes creencias cristianas y las demás conceptos de otras religiones son claves para la interpretación de los fenómenos económicos que el economista trata de prever, y por eso hemos desarrollado aquí este articulo acerca de cómo surgió históricamente este movimiento religioso en sus grandes rasgos y cómo ha venido a predominar actualmente. Ser cristiano es ser un tercio del mundo actualmente, una proporción muy importante de la población mundial e influye mucho más de lo que podemos pensar en la realidad.

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