
El origen del estereotipo antifrancés
PARIS
Una serie de libros publicados recientemente en EE.UU. pone el acento en la histórica mirada de desconfianza que los estadounidenses depositan en los franceses desde hace más de un siglo. Tantos prejuicios antifranceses obligan a preguntarse la razón y el origen de esa percepción negativa de parte de una nación que, en general, suele ser pasablemente tolerante con la mayoría de los pueblos del mundo.
A juicio de un amigo norteamericano, esos prejuicios nacieron en Gran Bretaña, que pasó siglos combatiendo a su rival del otro lado de la Mancha.
"Hoy, cuando mis compatriotas se refieren a Francia para criticar a un rival político, explotan toda una gama de estereotipos entre los cuales muchos están completamente perimidos y otros eran injustos desde el comienzo", me asegura John.
No obstante, pareciera que esos puntos de vista siguen siendo inquebrantables. Analizando todas esas críticas recurrentes y seculares, conseguí hacer un breve resumen.
Los franceses son afeminados y cobardes . Los estadounidenses heredaron el cliché de sus ancestros británicos. A fines del siglo XVI, un inglés ridiculizaba la lengua francesa calificándola de "delicada pero definitivamente encantadora, como una mujer que apenas osa entreabrir sus labios por miedo a arruinar su maquillaje".
Esa caricatura, que ganó vigor en la Segunda Guerra Mundial después de que el ejército alemán arrasó la línea Maginot e invadió París en pocas semanas, se reactivó cuando el presidente Jacques Chirac se opuso a la invasión de Irak en 2003.
Los franceses son corruptos y carecen de idealismo . Los norteamericanos están tan convencidos de eso que son capaces de creer los mitos más extravagantes. Los partidarios de la invasión de Irak en 2003 utilizaron mucho esa percepción. Incluso sugirieron que Saddam Hussein había comprado a Chirac con promesas de entregarle el petróleo del país.
Los franceses son demasiado teóricos . Una vieja broma circula en Washington, sobre un comité internacional que observa el funcionamiento de una nueva invención. Mientras la asistencia se muestra impresionada, un representante francés se inquieta: "Es evidente que la cosa funciona desde un punto de vista práctico, pero ¿funcionará realmente en teoría?".
Francia es elitista . La imagen de una elite dirigente esnob está asociada sobre todo a la de María Antonieta durante la Revolución Francesa, cuando sugirió que los pobres "a falta de pan, no tienen más que comer brioche ". Hoy, cuando los políticos norteamericanos acusan a sus opositores de simpatías francesas, se trata de una forma indirecta de calificarlos de elitistas.
Francia es colectivista y no respeta las libertades . Una enorme distancia separa el ideal estadounidense de "vida, libertad y obtención de la felicidad" y la divisa francesa de "libertad, igualdad, fraternidad". El proyecto francés puso siempre el acento en la unidad y en una cultura política, social y económica coherente. Muchas veces, cuando los estadounidenses tildan a una propuesta de "ser francesa", es una forma de calificarla de socialista, lo que para un norteamericano raya peligrosamente con el comunismo.




