
El pop chino, al servicio del sistema
Monopolizadas por el Estado, las radios chinas difunden casi exclusivamente canciones de amor y baladas diseñadas para levantar el espíritu, una forma de censura indirecta cuyo objetivo sería vaciar la música moderna de contenidos políticos inconvenientes
1 minuto de lectura'
SHANGAI.- Una canción que se escucha a menudo en la radio en estos días comienza con una melodía liviana y alegre y versos aún más burbujeantes: "No me importa la soledad", canta la primera voz. "No creo que importe realmente". Otra canción muy escuchada se esfuerza aún más por ser tranquilizadora. "Hombrecillo, tienes que tener éxito rápido", aconseja. "Disfruta de ser pobre pero feliz cada día".
En un tiempo, los marxistas se referían a la religión como el opio de los pueblos, pero en la China actual es la música que promociona la radio monopolizada por el Estado la que, cada vez más, tiene ese rol. El líder chino, Hu Jintao, ha hablado desde que asumió el poder hace cinco años acerca de "construir una sociedad armoniosa", una frase ambigua, sujeta a incontables interpretaciones.
Pero los músicos, críticos culturales y fanáticos chinos dicen que, en materia de entretenimiento, el objetivo del gobierno parece claro: armonioso significa blandamente homogéneo, como lo muestra, en la radio, casi toda la música contemporánea, que consiste básicamente en canciones de amor y baladas para levantar el espíritu.
En las últimas semanas, las cadenas de televisión han estado bajo intensa presión por parte de Pekín para que purguen su programación de crímenes e incluso referencias sexuales mínimamente sugerentes. Los productores de shows de variedades están sujetos a nuevas normas que apuntan a imponer las ideas oficiales de lo que es digno. Mientras tanto, las galerías de arte y las producciones teatrales siempre han estado sujetas a la revisión por la censura.
Incluso sin recurrir a la censura directa, el Estado tiene poderes formidables para controlar la música popular y formar los gustos. Entre estos se incluye la propiedad estatal de todos los medios de difusión, el control de los versos de toda la música comercial y el control estricto de todas las salas.
Muchos dicen que uno de los resultados ha sido la estupidización y atontamiento de la cultura musical popular. Fu Guyoyong, un crítico cultural independiente de Hangzhou, asimiló la cultura de música pop actual a la conformidad impuesta políticamente por la Revolución Cultural, cuando sólo se podían representar en China ocho "óperas modelo" socialistas idealizadas. "Hoy los cantantes pueden cantar muchas canciones, pero en definitiva están todos cantando la misma canción, cuyo centro es: ´Hay que divertirse ", dijo Fu. "La cultura se ha convertido en un recipiente vacío".
En ningún medio se impone la conformidad de manera más vigorosa que en la radio, donde los programas de música pop están saturados con el equivalente chino del tipo de cosas fáciles asociadas en otros países con los ascensores y el consultorio del dentista.
El rock está limitado principalmente a programas especiales que tienen espacios breves tarde a la noche, e incluso en ese caso hay pocas referencia a la angustia, la alienación o cualquier expresión de rebeldía adolescente que vaya más allá de las más modestas.
El rock disfrutó de una ola de popularidad en China a comienzos de los años noventa, pero la obra del artista más famoso del país, Cui Jian, desapareció de las ondas para esa época, según creen muchos fanáticos, porque sus líricas comenzaron a rozar temas políticos.
Este año, los grupos de rock se sintieron tan indeseados que, cuando el Comité Olímpico Chino invitó a los músicos a presentar canciones para los Juegos Olímpicos de Pekín de 2008, casi nadie se presentó, según Shen Lihui, un ejecutivo de una compañía musical que fue consultado por el comité.
Liu Sijia, bajista y cantante de una banda underground de Shangai llamada Tres Pollos Amarillos, dijo que la música alternativa en China es muy parecida al rock occidental de la década de 1960, con sus referencias frecuentes a cuestiones sociales como la guerra, la pobreza, los derechos civiles y los conflictos generacionales. Pero el rock alternativo rara vez se escucha en la radio.
"Lo que se impone aquí es peor que basura", dijo. "Debido a que China pone el énfasis en la estabilidad y la armonía, la mayor utilidad de estas canciones pop es que no son peligrosas para el sistema. Si la gente pudiera escuchar la música underground , eso haría que sienta los problemas que viven y querrían cambiar las cosas". Los funcionarios culturales chinos y los DJ de radio insisten en que la prevalencia abrumadora de pop fácil simplemente refleja el gusto popular. Muchos apuntan a un cambio generacional a menudo invocado en China, con la gente joven de hoy demasiado atrapada por el boom económico del país como para preocuparse por problemas sociales o por las cuestiones más importantes de la vida.
"Lo que importa es si uno es feliz o no y no lo sustancial", dijo Zheng Yang, un DJ veterano de Radio Música de Pekín. "La vida es tranquila y por lo tanto la música se refiere más a cosas tranquilas. Cualquiera puede criticar y echar culpas. Lo que necesitamos ahora es guía."
Los críticos de las políticas culturales del país reconocen que, comparada con prácticas pasadas, la censura directa de la música popular es relativamente poco común. Pero en comentarios que insinuaban los objetivos políticos detrás del manejo por el estado de la música popular, Zhang Zhuyi, un funcionario de la Administración Estatal de Radio, Cine y Televisión, dijo que dudaba que una estación de radio dedicada al rock n roll fuera permitida en China. "Las nuevas estaciones de radio tienen que ser autorizadas y los reguladores deben evaluar si el contenido se acomoda a las tendencias sociales y la política nacional, dijo Zhang. Cuando se le preguntó qué significa eso, dijo: "Tiene que ver con cómo orientar al publico y proveerle un tipo de alimento espiritual".
En un pequeño centro en Shangai que es uno de los pocos lugares donde se permite la ejecución de música alternativa, un grupo de estudiantes universitarias rechazó el pop chino más difundido. "Lo que pasan por la radio son canciones descerebradas que se copian unas a otras", dijo Xu Jinlu, una estudiante del nivel inicial de 20 años de edad. "Lo que se produce aquí habla de ´No te quiero o no me quieres . Es espantoso y sin profundidad". Su amiga Yu Yun aportó: "Cuando se escucha la primera estrofa ya se sabe lo que sigue".
LA NACION y The New York Times
Traducción: Gabriel Zadunaisky




