
El proceso de multiplicar
Por Antonio M. Battro
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¿Por qué es tan difícil aprender las tablas de multiplicar? Pasamos años repitiéndolas en la escuela y siendo adultos muchas veces dudamos al calcular 7x9 u 8x6. Sin embargo, hemos realizado miles de operaciones de multiplicar en nuestras vidas.
¿Será un problema de memoria? En cierto sentido sí lo es. El cerebro humano desarrolló en el curso de la evolución habilidades sorprendentes para relacionar cosas dispares y alejadas en el tiempo y en el espacio. Nuestra memoria es excelente para establecer asociaciones entre percepciones, emociones y movimientos, pero no es tan buena para almacenar datos abstractos o simbólicos, como lo hace una simple calculadora de bolsillo. En cambio, ninguna computadora existente es capaz de recordar a la manera humana.
Entonces, ¿por qué sometemos nuestro cerebro a una tarea que no le es afín, como la de multiplicar? ¿No sería mejor dejársela a las máquinas y reservar ese tiempo desmesurado de entrenamiento para cosas más interesantes?
El debate está instalado desde hace décadas entre los educadores. Pero no se trata sólo de usar o no las calculadoras en lugar de aprender de memoria las tablas. Tal vez haya otros métodos más acordes con la manera de usar nuestro cerebro. En este sentido, los chinos y japoneses siguen usando ábacos con soltura en plena era digital y muchos estudios comparados han demostrado que los escolares asiáticos son mejores en matemáticas que los occidentales.
Los códigos del lenguaje hablado y de los números pueden entrar en conflicto. Tratemos de calcular una simple suma mientras recitamos el alfabeto. Es muy difícil. El cerebro humano no está diseñado para ello y debemos apelar a todo tipo de estrategias para superar la superposición de códigos cuando uno de ellos "satura" los circuitos cerebrales disponibles.
Esto nos lleva a replantear los enfoques tradicionales en la enseñanza de las operaciones numéricas. En realidad, los niños tienen facilidad para hacer multiplicaciones cuando éstas son presentadas en forma concreta y no abstracta.
Es un juego que puede resultar apasionante con una computadora. Calculemos: 11 x 11=121, 111 x 111=12.321, 1111 x 1111=1.234.321. Estos números "en espejo" son muy interesantes. Dejemos explorar este mundo de los números a un escolar con su calculadora y encontrará algunas regularidades.
Los ejemplos se pueden extender a otros casos, como lo demuestra Hans M. Erzensberger en su libro "El diablo de los números". Así, aprenderemos la diferencia entre la mecánica de la multiplicación y su significado. Y muchos encontrarán, además, la belleza que esconden los números.





