
El significado de la obscenidad
La Presidenta se quejó de la información que difunden los medios sobre la pobreza y las imágenes que muestran "obscenamente" por televisión. La expresión sirve para reflexionar acerca del carácter de lo obsceno en la Argentina. Porque lo obsceno en nuestro país no tiene que ver con lo que se muestra, sino con lo que se oculta. Tiene que ver con lo que sucede "fuera de la escena", etimología que algunos asignan al término. De hecho, en las obras de teatro de la Antigüedad, los actos más crudos ocurrían detrás de la escena. Los espectadores podían intuir u oír lo que ocurría, pero no ver. No se observaba el crimen, sino sus sombras. Del mismo modo, en la Argentina, lo que se muestra es siempre lo irrelevante. Lo obsceno es lo relevante, y permanece bien guardado y fuera de la vista. Adivinamos lo más crudo en las sombras, sabemos que la realidad ocurre en otra parte, y por eso la obra de teatro oficial, lo que transcurre delante de los velos, tiene un argumento que a nadie le interesa.
Lo claro es que lo que está en escena ya no importa; sólo interesa lo obsceno. Todo el esfuerzo discursivo e interpretativo de la sociedad, comenzando por la Presidenta, está dirigido a desenmascarar a los demás. El Gobierno se esfuerza por desenmascarar a sus opositores, y los opositores lo mismo hacen con el Gobierno. La significación de los eventos está siempre en otra parte que la visible. En la escena de mejorar una ley de la dictadura, se busca fuera de escena controlar a los medios de comunicación. En la escena de un reclamo sindical, fuera de escena se comete el delito de obstruir la circulación de los diarios. La inflación ocurre más allá de la escena, así como las estadísticas sobre la exclusión. Este esfuerzo por esconder, esta inmensa adulteración de los números, de la realidad y de las intenciones devuelven la obscenidad en la Argentina a su significado etimológico. Esto alimenta entre nosotros la ideología de la sospecha, reverso exacto de la confianza mutua que debería imperar en una comunidad para que se pueda desarrollar.
Pero hay que ir al fondo de la objeción. Porque, ¿qué significa la obscenidad en relación con la pobreza? Lo obsceno no es mostrar la realidad de la pobreza, sino sacar rédito de ese sufrimiento. Lo obsceno es dar asistencia a alguien a cambio de afiliación partidaria y utilizar el hambre ajeno para alimentar un proyecto propio. La pobreza es utilizada por políticos, punteros, intendentes, piqueteros, sindicalistas y demás como una cantera de la cual extraen beneficios electorales y monetarios. Lo obsceno es secuestrar la pobreza y pedir al propio secuestrado un rescate por ella. Es asistir a una persona excluida para obtener algo a cambio, en vez de tener como única finalidad promover su desarrollo. Las necesidades básicas insatisfechas de algunos sirven para satisfacer las de quienes asignan los recursos. El clientelismo y los negocios que rodean su práctica explotan la pobreza como un activo y, como tal, buscan perpetuarla. En síntesis, lo obsceno es concebir a los hombres como medios y no como fines en sí, para decirlo en los visibles e inequívocos términos de Kant.
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