El sinceramiento de Alberto Fernández

Sandra Choroszczucha
Sandra Choroszczucha PARA LA NACION
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30 de junio de 2020  • 00:00

El viernes 26 de junio, al comenzar su disertación con el objetivo de explicarnos como seguirá nuestra cuarentena, parte 6, Alberto Fernández manifestó: "Nosotros sabíamos que esto iba a pasar, pero necesitábamos ganar tiempo".

Inmediatamente remarcó que, para aquellos que dicen que él se enamoró de la cuarentena, esto nunca fue así, sino que "el único remedio que conocemos es la cuarentena".

Gran parte de la ciudadanía viene suplicando que nos marquen una suerte de hoja de ruta, que nos brinden algún tipo de perspectiva, que nos cuenten cuál es el plan más allá de quedarnos encerrados en nuestras casas, y llegó la respuesta: no hay hoja de ruta, no existe perspectiva y no hay plan, porque lo dijo el mismo Presidente, "el único remedio que conocemos es la cuarentena".

La sinceridad del Fernández debería ser valorada. Sin embargo, la preocupación de los argentinos parece haber aumentado a partir de entender que solo confinarnos en nuestras casas es la estrategia para darle batalla al coronavirus. Esto puede querer decir, que nuestras cuarentenas seguirán quincenalmente por tiempo indeterminado hasta que se contagie la mayor parte de los argentinos y así logremos cierta inmunidad natural, o hasta que llegue la vacuna o algún repentino antídoto contra el coronavirus.

El punto es que ya nos quedamos en casa más de tres meses, que la salud mental de una enorme cantidad de argentinos empezó a verse alterada, que varias enfermedades que no son coronavirus están siendo postergadas para una enorme cantidad de ciudadanos, que se encuentran horrorizados por los mensajes aterradores que nos comunican sobre no acudir a los centros médicos; y que, tal como nos pronosticaron gran cantidad de economistas, más de la mitad de la población entrará en poco tiempo en la línea de la pobreza , porque la actividad se paralizó casi por completo en la AMBA, zona que concentra casi la mitad de la población argentina y la mayor parte de la actividad industrial y comercial.

El Presidente destacó asimismo que estaríamos mucho peor si no se hubiese implementado el plan Detectar en los barrios populares (plan que consiste en ir activamente a buscar los casos positivos, y aislar a aquellas personas que son portadoras del coronavirus). Una buena acotación frente a la gran revelación del Presidente es preguntarle si no estaríamos mucho mejor si se hubiese implementado el plan Detectar en los barrios populares antes de pasados dos meses de pandemia, ya que recién el 19 de mayo nuestros gobernantes advirtieron que el coronavirus se encontraba en dichos barrios y comenzaron a medir como correspondía, en espacios donde la aglomeración de personas es inmensa y las condiciones de hacinamiento son un tristísimo caldo de cultivo para cualquier virus híper contagioso.

El Presidente también nos comunicó que, según el plan de acción acordado en las últimas horas, el servicio de transporte público, desde el lunes 29 de junio quedó limitado exclusivamente a los servicios esenciales. El jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, por su parte, también reiteró en el último mensaje a la ciudadanía: "hace dos semanas tomamos medidas para controlar el transporte". Se vuelve un imperativo volver a preguntarles a ambos gobernantes si esta medida no había sido tomada desde el comienzo del confinamiento obligatorio, y que si no se implementó, como nos informaron tres meses atrás, deberíamos recibir una explicación de por qué no se cumplió con lo anunciado, porque quedarnos encerrados en casa, mientras no se controló un epicentro descomunal de contagio (como representa el sistema de transporte público que conecta la zona del AMBA), es de una incoherencia e inoperancia obscenas.

Hasta ayer se contabilizaban 1245 fallecidos por coronavirus en la Argentina, y el Presidente habló con pesar sobre esta cantidad de muertes, al afirmar: "Por estos argentinos no podemos dejar que ese número crezca sin que nosotros hagamos algo". Por su parte, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, comentó como el año 2020 se va a recordar por todas estas faltas "pero también se va a recordar como un año donde colectivamente todos unidos decidimos cuidar la salud y cuidar la vida de los argentinos". Se vuelve un imperativo también preguntarle a ambos gobernantes qué piensan hacer respecto a los miles de muertes (muchas más que 1245) que sufrimos en la Argentina por enfermedades cardiovasculares, por tumores y demás enfermedades del sistema respiratorio, que arrojan un número escalofriante de fallecimientos anuales, que supera ostensiblemente los 200.000 decesos, y que seguramente se incrementarán si siguen postergándose los controles y estudios de diagnóstico, mientras todo el sistema de salud está puesto al servicio del coronavirus.

Por último, más incisivo o molesto, el Presidente manifestó al finalizar su discurso: "que no nos confundan, somos un gran país, somos una gran sociedad.".

Tal vez el pedido de muchos es que el gobierno de científicos que acompaña al presidente Alberto Fernández deje de confundir a los ciudadanos argentinos, con indicaciones y contraindicaciones, informándonos que un virus es de baja letalidad pero resulta que ocupa el centro de nuestra salud integral e ignora cualquier otra dolencia que presenta cifras de mortalidad muy superiores al coronavirus; contándonos hace tres meses, que en mayo o junio llegará el gran pico de contagios, y cuando este llega, la responsabilidad mayor parecen tenerla los ciudadanos, por no haberse quedado más encerrados de lo que se quedaron en sus casas, mientras el Gobierno no controló la circulación del virus en el transporte público hasta hace dos semanas, o se le ocurrió testear barrios vulnerables a dos meses de comenzada la cuarentena, o advirtieron la importancia de controlar geriátricos y cárceles pasado un mes de comenzado el estricto confinamiento. Tal vez deben dejar de confundirnos, convenciéndonos de que una economía deteriorada al máximo no representa una enorme amenaza para la vida cotidiana de infinidad de ciudadanos, cuando solamente en la ciudad porteña ya cerraron 20.000 comercios y 7000 más anunciaron que lo harán en los próximos días.

Y tal vez el primordial pedido de muchos argentinos es que nuestros gobernantes, junto a su grupo reducido de científicos, nos comuniquen si piensan accionar para darle batalla al coronavirus, o si, como dijo el Presidente, "el único remedio es la cuarentena".

Politóloga y profesora (UBA)

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