
Elogio de la parsimonia
Por Antonio M. Battro
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El diccionario define la palabra "parsimonia" como frugalidad, moderación, circunspección, templanza, lentitud. Quien ha visto ensillar un caballo a un hombre de campo reconoce ya la parsimonia en un gesto hábil y sin apuro, mesurado y preciso, donde no sobra nada.
Algo parecido sucede en el pensamiento más abstracto. Ya el franciscano Guillermo de Occam , matemático y filósofo inglés del siglo XIV, había establecido un principio general de parsimonia: no conviene multiplicar los entes sin necesidad . Se lo recuerda en la historia como "navaja de Occam", que corta lo que sobra. Basta recorrer algunos textos de matemáticas para comprobar el valor de la parsimonia, la belleza y contundencia de una expresión sucinta, sin agregados inútiles. Hubo incluso un famoso tratado de teoría de conjuntos que llevaba la aclaración: "Edición corregida y disminuida".
Pero donde deberíamos aplicar con mayor provecho el principio de Occam es en la educación. Cuántas cosas inútiles, redundantes, dudosas u obsoletas podríamos eliminar de los programas si siguiéramos el sabio precepto de parsimonia.
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¿Recuerdan el auge de las llamadas "matemáticas modernas", ese movimiento -pretendidamente de avanzada- que enfatizaba el formalismo sobre la intuición, los símbolos abstractos sobre la manipulación concreta? Seguramente creó en los niños -y en los adultos- más fobia a las matemáticas que amor. Felizmente, hoy ha perdido vigencia y hay otras alternativas que resultan más beneficiosas. Por ejemplo, es bueno que un niño pequeño calcule con sus dedos para sumar o restar, antes de usar un algoritmo abstracto.
El programa Rightstart en los Estados Unidos y Canadá, promovido por psicólogos como Griffin, Case y Siegler, enfatiza el uso de instrumentos sencillos que permitan relacionar el mundo del número con el de la cantidad (termómetros, balanzas, juegos de mesa). La idea es "experimentar" con la aritmética desde el jardín de infantes como se hace con la física elemental.
Este cambio está acompañado por los avances constantes en los estudios del cerebro en relación con el número. El cerebro no trabaja "con comodidad" con símbolos abstractos en los primeros años de escolaridad; prefiere combinar intuiciones simples. Como decía Occam, "es inútil tratar de hacer con más lo que se puede hacer con menos".




