
Exitosa gestión de la ONU en Chipre
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LA intervención personal del Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, ha permitido a los chipriotas griegos y turcos acordar un inusual -por agónico- proceso de reunificación de la isla, con el objeto de poner fin a un largo conflicto que la dividiera, que se remonta a 1964.
La posibilidad de acceder a la Unión Europea obró, ciertamente, de poderoso incentivo. Y los negociadores del organismo multinacional parecen haber jugado bien sus cartas. En efecto, si para el próximo 1° de mayo, la reunificación de la isla no se alcanza, sólo accederá a la Unión Europea la parte griega, quedando la mitad norte de la isla, que está en manos de los turcos, fuera de esa posibilidad.
Ello tendría un doble efecto negativo. Primero, respecto del nivel de vida de los turcos chipriotas, que quedaría disminuido con relación al de sus pares griegos. Pero también afectaría -adversamente- las posibilidades de que la propia Turquía pueda convertirse en la primera nación musulmana en ingresar en la Unión Europea.
Después de negociar, cara a cara, en Nueva York, en la propia sede de la ONU, con la presencia de Kofi Annan, las partes se reunirán hoy en la isla, para tratar allí de acordar algunos detalles del lenguaje de reunificación ya acordado que aún están pendientes, de modo de que éste culmine efectivamente con ambos sectores de la isla federados en una sola unidad política. Esto es, en un solo Estado, aunque con dos regiones que velarán, cada una de ellas, por su respectiva identidad.
Si los desacuerdos persistieran, Grecia y Turquía ingresarían en una rueda final de conversaciones, para apoyar el proceso unificador. Si, pese a ello, no hay acuerdo antes del 29 de marzo, el secretario general de la ONU ha sido autorizado a "llenar los blancos". Lo que es una inusual y merecida demostración de confianza depositada en un funcionario realmente de excepción.
Todo debe avanzar raudamente, de modo de permitir que el acuerdo alcanzado sea expresamente aprobado por las poblaciones griega y turca de la isla, mediante dos referendums simultáneos, que tendrían lugar el 21 de abril próximo. Los actuales presidentes de ambas partes de la isla, Tassos Papadopoulos y Rauf Denktash, tienen así una gran responsabilidad sobre sus hombros, la de culminar con éxito un proceso en el que la comunidad internacional tiene puestas sus esperanzas.
Para la República Argentina en particular, esto de alguna manera tiene el sabor -sano- del deber cumplido como buen ciudadano de la comunidad internacional, dado que nuestro país lleva ya una década conformando una unidad clave en las fuerzas de paz que, con "cascos azules", se desempeñan en Chipre. Todo un motivo de legítimo orgullo, porque la tarea de nuestros hombres de armas, de las tres fuerzas, que ha sido desempeñada en forma ejemplar, ha contribuido reconocidamente a un paciente éxito diplomático de la ONU, que felizmente pareciera estar a punto de concretarse.





