Extrovertidos vs. introvertidos

Bernardo Stamateas
Bernardo Stamateas PARA LA NACION
Extrovertidos vs. introvertidos
Extrovertidos vs. introvertidos Crédito: Shutterstock
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12 de septiembre de 2019  • 02:14

No existe un nivel "puro" respecto de ser introvertido o extrovertido. Se trata más bien de una cuestión gradual. Algunas personas poseen una tendencia hacia afuera y otras, hacia adentro.

El introvertido

No cabe duda de que nuestra cultura valora al extrovertido más que al introvertido. Es por ello que hay una enorme cantidad de mitos populares, o ideas estereotipadas, acerca de los introvertidos. Analicemos algunos de los mitos más difundidos:

  • a. Al introvertido no le gusta hablar porque es tímido. Falso. La persona introvertida solo habla cuando tiene algo para decir. Cuando tiene interés en expresar algo, habla. Es verdad que es alguien de pocas palabras y, si se encuentra en un contexto con mucho "ruido", se apaga. Pero no es tímido dado que no teme ser rechazado ni cometer errores. Muchos introvertidos logran desarrollar conversaciones muy profundas, lo cual los hace sentirse satisfechos de tal acción.
  • b. El introvertido ha desarrollado poco su potencial. Falso. El predominio, en general, de su pensamiento o de su razonamiento lo lleva a analizar, a leer, a aprender de sus errores. Y muchas veces a desarrollar una motivación interna más fuerte que la que recibe del exterior. Su capacidad de disfrute se inclina más hacia su mundo interior que hacia lo que sucede afuera.
  • c. Si es introvertido, es "seco" y amargado. Falso. Le gusta estar con gente y compartir pero en la dosis justa. Es más individualista, no es tan masivo. No sigue al grupo como el extrovertido. Justamente, uno de los prejuicios culturales es creer que la persona que habla poco o es más pensante es alguien amargado. La tendencia a la introversión lo conduce a desarrollar más capacidad de razonamiento, a disfrutar su mundo interior, a ser más observador. De allí que desarrolle una mayor creatividad, dado que ve cosas que los demás no ven. Tal vez por esa razón, tiende a ser selectivo respecto de con quienes trabaja y se vincula.

El extrovertido

Recordemos que nos estamos refiriendo al tema en cuestión en términos de grado. Hay personas que poseen una mayor tendencia hacia lo externo que hacia lo interno, como sucede con el extrovertido. En este tipo de personas con predominio del mundo exterior podemos hallar las siguientes tres ventajas o capacidades:

  • a. Habilidad para comunicarse. Al extrovertido le gusta hablar, decir, compartir. La mayoría de las veces le resulta fácil y placentero. Es el que siempre inicia una conversación, el que conecta gente entre sí y, sobre todo, disfruta mucho de las palabras.
  • b. Mayor tendencia al riesgo. Debido a su don para sociabilizar, desarrolla una menor capacidad de análisis y una mayor capacidad de acción. De allí que proponga, inicie y ejecute emprendimientos, aunque no predomine en él el pensamiento creativo.
  • c. Facilidad para armar equipos. Al ser más sociable, más gregario, disfruta del hecho de armar equipos, de empatizar con los demás y, como resultado, muchas veces termina "siguiendo a la multitud".

La gran dificultad de los extrovertidos es que muchas veces avasallan, escuchan poco y van siempre dos o tres pasos adelante del resto. Es por ello que mucha gente no los puede seguir. Dicha imposibilidad de poner pausa, de dar lugar a otros, de armar vínculos simétricos, de escuchar (antes que hablar) y dar (antes que recibir) suele ser interpretada como avasallamiento por los demás.

Todos tenemos una tendencia hacia un aspecto o hacia el otro. Esto de ninguna manera nos resta capacidad ni creatividad porque ninguna de las dos formas de ser es mejor que la otra. Lo ideal es procurar ser flexible y adoptar la actitud que sea más apropiada para el contexto donde nos movamos. Todos necesitamos atravesar tiempos de hablar y tiempos de callar; tiempos de actuar en equipo y tiempos de actuar solos; tiempos de pensar y tiempos de tomar decisiones; tiempos de vivir vínculos intensos y tiempos de disfrutar de una atmósfera tranquila.

Precisamente la inteligencia emocional consiste en "actuar de acuerdo al contexto", con la respuesta más apropiada. Si, por ejemplo, yo voy manejando y alguien se abalanza con su auto, se baja con un objeto contundente en la mano para agredirme (como mencioné en la nota sobre inteligencia emocional), lo ideal sería pedirle disculpas y decirle que no lo vi evitando así un enfrentamiento con quien está fuera de sí.

La inteligencia emocional nos hace actuar de acuerdo al momento y a la situación determinando cuál es nuestra mejor reacción. Si estoy jugando con mis hijos, necesito expresar mi aspecto infantil. Pero si estoy en mi trabajo o dando una clase, eso podría resultar negativo. Tanto el introvertido como el extrovertido son capaces de desarrollar inteligencia emocional.

Si tenés alguna inquietud, podés escribirme a Bernardoresponde@gmail.com

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