
Fátima, la profecía discutida
Por Alessandra Stanley The New York Times
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ROMA
LA tardía revelación del tercer secreto de Fátima fue, en cierto modo, como si el FBI anunciara que Elvis Presley está bien muerto.
El hecho de que la profecía, por tanto tiempo ocultada, contuviese una visión de algo ya acaecido -el atentado de 1981 contra Juan Pablo II- disipó varias décadas de teorías en torno a conjuras y predicciones apocalípticas, ahora difundidas por la Red en docenas de sitios referentes a Fátima. La mayoría de los devotos del tercer secreto se mostraron escépticos.
Venerada por los católicos como el lugar donde la Virgen María se apareció a tres pastorcitos portugueses en 1917, Fátima también ha fascinado, por añares, a quienes se sienten atraídos por los misterios no resueltos. Sus adeptos sostienen que el tercer secreto era tan aterrador que ningún papa se atrevió a revelarlo. (Las conjeturas van desde el cisma de la Iglesia hasta la aniquilación nuclear.) Como suele suceder, cuando el Vaticano levanta un velo para aplacar a la opinión pública, plantea nuevos interrogantes. Tantos, en verdad, que Fátima sigue siendo un misterio. El intento del Vaticano de poner fin al sensacionalismo de los tabloides y a las obsesiones sectarias ya ha engendrado nuevas teorías cabalísticas.
Y también émulos de Santo Tomás. El reverendo Nicholas Gruner, director del Centro Fátima de Fort Erie (Ontario), que edita la revista trimestral Fatima Crusader y el sitio hhtp://www.fatima.org , viene presionando desde 1978 por una revelación completa. Ante el anuncio del Vaticano, Gruner se apresuró a expresar en un comunicado de prensa: "Rogamos que el original sea fotocopiado y ampliamente difundido".
Un 13 de mayo
Supuestamente, el "original" sería un manuscrito de sor Lucía de Jesús dos Santos, única testigo sobreviviente, hoy nonagenaria. Sor Lucía, que es monja carmelita, no quiso incluir la tercera parte de la profecía en sus memorias de 1941, en las que relata las apariciones de la Virgen. Fechó la primera el 13 de mayo de 1917. Otro 13 de mayo, Mehmet Ali Agca hirió al papa Juan Pablo II, que atribuyó a la Virgen de Fátima el haberle salvado la vida y ha visitado tres veces su santuario.
Según los historiadores especializados, en 1943 sor Lucía enfermó de gravedad, hasta tal punto que su obispo le ordenó escribir el tercer secreto. Temeroso de leerlo, el obispo lo envió a Roma en 1957. Desde entonces, cinco papas se negaron a revelarlo.
El 13 de este mes, en Fátima, el cardenal Angelo Sodano, secretario de Estado de la Santa Sede, dijo a los 600.000 creyentes allí reunidos para ver al Papa que la profecía revelada a los pastores era una visión de "un obispo vestido de blanco" que "cae a tierra, entre los cadáveres de los mártires, aparentemente muerto a tiros". Lo interpretó como una profecía del atentado de 1981 y dijo que el Vaticano pronto publicaría el secreto con un comentario.
El Papa abordó por primera vez el tema en su audiencia general del día 17: "Juzgué oportuno hacer público el contenido de la llamada tercera parte del secreto", dijo.
El Vaticano todavía no ha explicado por qué sus expertos tienen la certeza de que la visión aludía a Juan Pablo II y no, por ejemplo, a Oscar Arnulfo Romero, arzobispo de San Salvador, que también vestía de blanco y fue muerto a tiros por los escuadrones de la muerte derechistas el 24 de marzo de 1980, mientras celebraba misa.
Tal interpretación chocaría con la mística anticomunista de Fátima. El primer secreto habría vaticinado el fin de la Gran Guerra y el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Según dicen los creyentes, el segundo secreto auguraba la expansión del comunismo soviético, su colapso y la conversión de Rusia al cristianismo. Durante la Guerra Fría, esta última visión hizo de Fátima un santuario ideológico para los anticomunistas. El atentado a tiros contra un papa polaco anticomunista le cuadra bien.
En un artículo publicado en La Stampa , Gian Enrico Rusconi, politicólogo de la Universidad de Turín, ridiculizó el anuncio como "una revelación hecha a medida" y "francamente exagerada".
Divisiones internas
Hasta hay creyentes que se muestran escépticos: "Creo que el tercer secreto también hablaba de crisis y divisiones internas en la Iglesia con posterioridad al Concilio Vaticano II", expresó ante reporteros italianos el monje francés René Laurentin, mariólogo destacado. Por su parte, Gabriele Amorth, exorcista principal de la diócesis de Roma y presidente de la Asociación Internacional de Exorcistas, se declaró "perplejo".
Los expertos en política dicen que el Vaticano sabe hilar fino. "La dependencia de lo sobrenatural, en dosis cada vez mayores, desde el Padre Pío hasta Fátima, responde a una necesidad estratégica de la Iglesia: la de recuperar así las formas no convencionales de la espiritualidad contemporánea", escribe en La Stampa Fabrizio Rodolino, asesor del ex primer ministro Massimo d´Alema.
Aparte del Papa, la única persona que tomó el anuncio al pie de la letra fue su asesino fallido. Entre las numerosas declaraciones contradictorias que Agca, de nacionalidad turca, hizo ante sus fiscales en 1985, figuró el aserto de que el atentado "tiene que ver con el tercer secreto de la Virgen de Fátima". Después de la revelación, Agca ha concedido entrevistas en las que dice haber actuado por sí solo, hasta cierto punto. "Se siente parte de un designio mayor, de algo más grande que él. Ahora, quizás haya más gente que le crea", dice su abogada, Marina Magistrelli. © La Nación
Traducción de Zoraida J. Valcárcel




