Fúlmine
En 1944, el gran dibujante Guillermo Divito fundó y dirigió Rico Tipo, la revista cómica de más éxito de la época en la Argentina. Por si fuera poco, creó personajes muy graciosos. Fúlmine, una de sus criaturas más desopilantes, campeón de la “yeta”, se hizo tan popular que, en 1949, se estrenó la película Fúlmine, dirigida por Luis Bayón Herrera, con Pepe Arias como jettatore.
Me acordé de ese personaje por la situación del país. Pensé: “Cualquiera diría que hay un Fúlmine en el entorno de Alberto Fernández”. Aceptó ser presidente por ofrecimiento de su musa y socia en la desgracia, Cristina Fernández; cargó, como él dice, una pesada herencia del presidente anterior y, yo agregaría, de la expresidenta y ahora vicepresidenta. Le fue mal con las medidas económicas que tomó y las que no tomó; estalló una pandemia que causó, ayudada por medidas erradas y la ideología, cien mil muertes; además de perfeccionar la ruina de la nación. Rechazó la vacuna Pfeizer. Ahora, las elecciones próximas lo persuadieron de recibirla. De haberlo hecho al comienzo habría evitado fallecimientos excesivos y el estrés que le hace cometer errores. Para colmo, la bajante del Paraná podría dejar sin agua a Buenos Aires. Es too much.







