
Graciela Ocaña: una laboriosa militante K
Por necesidades electorales del oficialismo, la titular del PAMI podría ser una de las protagonistas de la campaña que comienza, la carta "progre" en la fórmula que, posiblemente, encabezará Daniel Scioli para la provincia de Buenos Aires
1 minuto de lectura'
Más por prepotencia de trabajo que por carisma, a los 46 años Graciela Ocaña ha conseguido moldear una carrera política ascendente, que la posiciona como una de las protagonistas del año electoral que acaba de comenzar.
Además de conducir el PAMI e integrar la comisión normalizadora del caótico Hospital Francés, que pasará a la esfera de la obra social de los jubilados para convertirse en un centro de salud para la tercera edad, esta mujer bajita y de anteojos está a cargo del armado del Frente para la Victoria porteño y su nombre suena con fuerza como complemento "progre" del candidato que el presidente Néstor Kirchner tiene in péctore para la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli.
En un primer momento, y tal vez por necesidad del artífice de su ingreso al Gobierno -el jefe de Gabinete, Alberto Fernández-, su nombre apareció insistentemente en las especulaciones que la ubicaban como segunda en la fórmula del kirchnerismo porteño, sobre todo cuando el candidato oficialista más posicionado era el vicepresidente Scioli.
Pero luego, en coincidencia con el salto hacia el distrito bonaerense del titular del Senado, Ocaña comenzó a sonar como potencial compañera de fórmula, "siempre y cuando el Gobierno pueda contener al peronismo que, frente a la instalación de Scioli, va a pelear al menos por la vicegobernación", según observan quienes promueven esta posibilidad.
Pero a despecho de estas operaciones de la corporación del PJ, Ocaña suma nuevas responsabilidades, como la mencionada normalización del Hospital Francés, que a fines de 2006 significó un fuerte dolor de cabeza para el Gobierno. Esta foja de servicios prestados le han permitido a Ocaña posicionarse mejor para la lucha bonaerense.
Para un dirigente "no hay nada que traiga más satisfacción que representar a sus conciudadanos", declaró a una radio porteña el pasado 31 de enero, mientras Scioli se mostraba como candidato en Olavarría. Quedó claro que la funcionaria no se refería a un cargo legislativo. Ocaña, a quien todos los entrevistados para este perfil asignan los calificativos de "cauta", "tenaz" y "trabajadora", aclara que "cuando me pidieron que trabajara en el armado del Partido de la Victoria, lo primero que dije fue que no soy de Capital, aunque eso no implica que no trabaje para construir el partido aquí", explicó a Enfoques en su despacho del PAMI.
Graciela Ocaña nació el 16 de septiembre de 1960 y fue una nena feliz hasta los cinco años, cuando su madre murió durante el parto de su único hermano. Abrumado por la situación, el padre delegó la crianza de su hija en los abuelos paternos y la del recién nacido en una tía que acababa de ser madre. "Para mi hermano, mi tía es la mamá, porque incluso lo amamantó, como si hubiera tenido mellizos", cuenta la titular del PAMI.
Los abuelos, dos inmigrantes españoles que se instalaron en San Justo en la década del 20, la enviaron a la escuela Santa Rosa de Lima, conducida por una orden de monjas dominicanas, donde adquirió una fe que recuperaría muchos años después, cuando ya era diputada nacional.
"Yo estaba muy peleada con la Iglesia. La verdad es que recuperar la fe me hizo bien, y eso se lo tengo que agradecer a Lilita", dice Ocaña, que aún llama por el apodo amistoso a su ex líder política, la diputada Elisa Carrió, a quien a pesar de los desacuerdos públicos considera "una amiga del alma".
"Perdí a mis abuelos y me quedé sola a los 22 años. Lilita me hizo comprender que una cosa es la fe y otra el destino; son pruebas de la vida", explica. Lleva un crucifijo al cuello, pero explica que tampoco es una devota de misa diaria. "Voy cuando siento que tengo que ir", resume.
Ocaña cursó estudios secundarios en el Normal de San Justo y luego se licenció en Ciencias Políticas en la Universidad de Buenos Aires. En la actividad privada trabajó con cierto éxito en comercio exterior, hasta que se decidió a largar todo para abrazar la política "mientras vivía de unos ahorros que había hecho".
Esto, y el dato anecdótico de que leía diarios desde los 8 o 9 años, es casi todo lo que se sabe de su vida privada. "Después de trabajar un par de años con ella, viéndola casi a diario, sé que tiene un marido, pero nada más", señaló una ex colaboradora. "La vida personal de la gente es personal. Tengo una pareja que no actúa en política y preservo esa intimidad porque la política es una actividad invasora", explicó Ocaña.
Es claro que prefiere hablar de temas de actualidad o, a lo sumo, de sus primeros escarceos con la política en la primavera democrática, cuando ingresó por primera vez al cuarto oscuro para votar por Oscar Alende, el candidato presidencial del Partido Intransigente en las elecciones del 30 de octubre de 1983. Poco después sus simpatías mutaron hacia la Renovación Peronista, "hasta que me desilusioné cuando (Carlos) Menem le ganó la interna a (Antonio) Cafiero". Al año siguiente, en 1989, votó por el radical Eduardo Angeloz.
"En realidad, comencé a militar con (Carlos) "Chacho" Alvarez, cuando estaba en el Grupo de los Ocho. Me había recibido hacía poco y le mandé una carta en la que le decía que me sentía totalmente identificada con lo que estaban haciendo. Al poco tiempo, para mi sorpresa, me llamó para hablar y después me propuso trabajar, aunque con la aclaración de que no podía pagarme", contó Ocaña.
Como era por esos tiempos que había comenzado a trabajar en comercio exterior, tenía un departamento, auto y tiempo extra. De modo que la militante bajita y de anteojos comenzó a aparecer un par de veces por semana por el despacho del entonces diputado nacional para trabajar en un tema que aún hoy figura en la carpeta de las buenas intenciones de toda fuerza que se precie de opositora: el financiamiento de los partidos políticos.
Camino de hormiga
A Graciela Ocaña, una de las pocas dirigentes que nunca tuvo un afiche proselitista sólo con su cara, le gusta decir que llegó a diputada nacional "gracias al machismo". Cuando se armaron las listas de la Alianza para 1999 el radicalismo y el Frepaso, donde ella militaba, se peleaban por la ubicación en la lista. Quedó en el puesto 18, pero la Ley de Cupo hizo que finalmente la tuvieran que inscribir como candidata número 16, que fueron justamente los que entraron por la Alianza bonaerense en ese elección.
Luego vino el ARI, que tuvo dos hechos fundacionales. El primero fue el rechazo de un grupo de legisladores a los superpoderes para el entonces ministro de Economía Domingo Cavallo. Chacho Alvarez fue uno de los impulsores del retorno de Cavallo al poder y logró disciplinar a casi toda su tropa. Ocaña aún estaba en el Frepaso y levantó la mano por la afirmativa por los superpoderes, al menos en la votación en general.
El otro hecho fundacional del ARI fue la presentación del informe de la Comisión de Investigación de Lavado de Dinero, el 11 de agosto de 2001, con una recordada conferencia de prensa comandada por Carrió. Fue ahí, en el Salón de los Pasos Perdidos del Congreso, donde Carrió agradeció públicamente el trabajo de los legisladores de la Comisión y destacó la tenaz labor de Graciela Ocaña y la bautizó como "la hormiguita".
Como si hubiera sido parte de una cuidada mise en scène , la foto de esa conferencia -de la hay una copia tamaño cuadro en el despacho principal del PAMI- muestra a Ocaña a la diestra de Carrió. Otra lectura que permite esa imagen es que, salvo Carrió y algún otro rostro que aparece en un segundo plano, el resto de los protagonistas ya no están en el ARI.
Tenacidad, trabajo y cautela son los tres calificativos que, aún con distintos encuadres, aparecieron con más frecuencia en las entrevistas sobre la titular del PAMI. Ivana Antúnez, una ex militante de la agrupación universitaria Franja Morada que ingresó al ARI de la mano de Ocaña, fue categórica al señalar que, además de una "enorme capacidad de trabajo", su ex referente posee una "cautela desmedida".
"Graciela creía casi ciegamente en Lilita y siempre era muy temerosa de todo; nos decía: ´armemos el ARI, no una corriente , pero a la vez se enojaba mucho cuando la contradecían, y así como la ves puede gritar y ser muy dura", añadió.
Después vino el armado de las listas para 2003, que desató una sorda disputa que marcó el principio de la diáspora en el ARI y que hace que Mario Cafiero no guarde un buen recuerdo de Ocaña, con quien disputaba la candidatura a la gobernación.
Sobre la base de esta experiencia, el ex diputado agregó a la "tenacidad", el "trabajo" y la "cautela" otros calificativos algo más maliciosos: "tiene un oportuno sentido de la ubicuidad" y "tiene ambición".
Finalmente, Ocaña se bajó de la candidatura a gobernadora (el candidato fue Carlos Raimundi) para encabezar la lista de diputados nacionales, porque "así estaba acordado", dijo la funcionaria.
La era K
Cuando se le habla de su relación política con el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, quien no pierde oportunidad para elogiarla, Ocaña se ríe con timidez y bromea. "No me quiere, porque si me quisiera no me hubiera mandado al PAMI", dice. Y si se revisan mínimamente los archivos periodísticos de la obra social de los jubilados, donde abundan los escándalos y campean nombres como los de Luis Barrionuevo, Enrique Nosiglia o Matilde Menéndez, es difícil no darle la razón. Por eso, sus colaboradores muestran cada vez que puede la nota que publicó en 2005 el diario The Wall Street Journal , donde se alabó la "transparencia" de la gestión de Ocaña al frente del PAMI.
"Entendí que son necesarias las declaraciones que hacíamos con Lilita en 2003, pero también es necesario meterse en el barro, y el presidente (Néstor) Kirchner me invitó a meterme en el barro", afirma.
Claro que no todo es bondad y sacrificio. Frente a las críticas de sus ex compañeros del ARI, Ocaña dice que ella no cambió. "Cuando yo estaba, (Ricardo) López Murphy o (Enrique) Olivera no eran amigos del ARI", chicanea.
Ocaña asumió en el PAMI en enero de 2004, pero retuvo la banca de diputada nacional, en uso de licencia, hasta el 28 de agosto de 2006, mientras sus ex compañeros del ARI chocaban con sus quejas contra el bloque kirchnerista.
Mientras tanto, ya estaba trabajando en el armado del kirchnerismo porteño y asumía también la responsabilidad de sacarle al Gobierno las papas del fuego en el Hospital Francés. Todo como siempre, con bajo perfil, con tenacidad, por prepotencia de trabajo.
Quién es
Primeros años
Nació el 16 de septiembre de 1960. A la temprana edad de 5 años perdió a su madre y fue criada por sus abuelos paternos, dos inmigrantes españoles que se instalaron en San Justo en los años 20. Asistió a una escuela religiosa.
Trayectoria política
Su carrera política comenzó de la mano de Chacho Alvarez. La ley de cupo femenino posibilitó que en 1999 obtuviera una banca como diputada por la Alianza. Años más tarde, pasaría a formar parte del ARI antes de sumarse a las filas del kirchnerismo.




