Heinz Dieterich, el teórico que le dio argumentos a un chavismo de futuro cada vez más incierto

Impulsor intelectual del Socialismo del Siglo XXI, este sociólogo alemán radicado en México prevé una dura lucha de poder en el poschavismo
José Vales
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6 de enero de 2013  

Pocos intelectuales, como el sociólogo alemán Heinz Dieterich Steffan, podrían ser capaces de testimoniar con lujo de detalles los orígenes, el auge y, por qué no, el futuro del chavismo. Mucho más ahora que el Movimiento cívico-militar hegemónico en Venezuela tiene ante sí el mayor de los retos desde el prólogo de su poder, en el frustrado golpe de Estado de 1992: seguir ejerciendo todos los resortes del poder pero sin Chávez.

Intelectual de izquierda, cercano a Noam Chomsky y James Petras, como a otros pensadores de izquierda en la región, Dieterich, de 70 años, se acercó al chavismo en los albores del gobierno de Chávez para luego, en carácter de asesor, impulsar la idea del Socialismo del Siglo XXI y más tarde tomar distancia para transformarse en un agudo observador desde la izquierda de ese fenómeno político que polarizó a Venezuela y la región.

Dieterich abordó la teoría de socialismo para un nuevo milenio, como un método para dotar de argumentos a un chavismo que, como lo admite hoy, tiene más de peronismo que de marxismo. Lo hizo incluso después que el sociólogo chileno Tomás Moulian publicara en 2000 su libro Socialismo del Siglo XXI, la quinta vía , en el que propone un sistema democrático asociativo, antiestatal y antiburocrático y autogestionado política y económicamente, en la línea del primero en acuñar el término en 1996, el ruso Alexander Buzgalin.

La primera aproximación de Dieterich al chavismo, más precisamente al líder, fue en Caracas en 1999, con motivo de una entrevista que con los años se convertiría en un volumen de Conversaciones con Hugo Chávez (2004). Desde entonces, su aporte intelectual al régimen fue de menor a mayor, hasta terminar convirtiéndose en uno de los asesores "estrella" del presidente venezolano, si por estrella puede considerarse al ser el más mentado por el mandatario en su programa de ¡Aló presidente! .

Por esos años, Dieterich publicaba sus ideas y reflexiones de militante en el sitio www.rebelion.org o en otras publicaciones alternativas, y en su condición de intelectual orgánico, en términos gramscianos, en las páginas de la sección Opinión de El Universal, de México.

Nacido en Rotemburg Der Wumme, Baja Sajonia, vive en México desde la primera mitad de los años 70, donde realizó la mayor parte de su labor académica como profesor titular de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), de la que actualmente es el director del Centro de Ciencias de la Transición (CCT). Discípulo de la Nueva Escuela (sociológica) de Bremen, de orientación marxista, el autor de Relaciones de producción en América Latina hizo del la región su principal objeto de estudio desde mucho antes de radicarse en México.

Incisivo y autocrítico

Quienes lo conocen lo definen como incisivo, sumamente autocrítico y siempre revisando sus tesis con la coherencia intelectual que alguna vez lo llevó a pensar que incluso la crítica era posible dentro del bloque de intelectuales que simpatizaban con el chavismo. No tardaría en rendirse ante la evidencia de su error.

Agudo observador de la Revolución Cubana, pocos le hubiesen creído si el 24 de junio de 2001 hubiese publicado en un medio masivo -y no en la revista alternativa Koeyu Latinoamericano- un artículo donde adelantaba los planes para un golpe de Estado contra Chávez, que se materializaría 10 meses más tarde. Tal vez por ello valdría la pena escucharlo ahora que en medios mucho más tradicionales como la cadena norteamericana CNN o el diario Folha de S. Paulo asegura que Chávez no volverá al poder y que el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, el temido Diosdado Cabello, intenta un golpe de Estado al legado político del líder bolivariano, que ya comienza a vislumbrarse con más claridad.

Ya a mediados de 2000 su presencia en los foros chavistas iba en aumento, como sus viajes a Caracas. Por entonces, el lugar que comenzaría a ocupar Dieterich al lado del jefe de Estado, entre el frustrado golpe y la huelga petrolera, lo ocupaba un argentino, el fallecido Norberto Ceresole, quien supo poblar de ideas a los carapintadas de Aldo Rico.

Ceresole había caído en desgracia dentro del chavismo, precisamente en esos meses. Chávez comenzaba a articular un discurso cargado de referencias socialistas, en contraposición con los consejos del argentino. Por esos días también abandonaba el barco el mentor político de Chávez, el ex ministro del Interior Luis Miquelena, quien no duda en afirmar que su otrora ahijado era dueño de "un minestrón ideológico" desde los tiempos de la escuela militar. En su mesa de luz convivían el diario del Che en Bolivia con el Libro Verde de Khadafy y La razón de mi vida , de Eva Perón, con El Capital, de Karl Marx.

La impronta de Dieterich, "Socialismo del siglo XXI" mediante, quedó plasmada como pocas veces antes el 25 de febrero de 2005, cuando Chávez habló por primera vez de ese proyecto en la inauguración de la IV Cumbre de la deuda social. Hasta entonces el sociólogo mexicano-alemán insistía en la creación de Bloque Regional de Poder (BRP), junto con Brasil y la Argentina y en el que el resto de los países de la región se fuera integrando en una nueva lógica multipolar.

Paradójicamente, ya por entonces Dieterich había comenzado a verbalizar su oposición a la reelección presidencial, que a su entender chocaba con la esencia de ese socialismo de nuevo cuño que tenía a la democracia participativa y la creación de nuevas instituciones como pilares fundamentales. Al menos en la teoría. Esas críticas eran siempre en privado, hasta que en un evento de intelectuales en el teatro Teresa Carreño osó decir: "Aquí no hay socialismo en el sentido histórico del término..." Desde su óptica, todo se quedaba en una suerte de desarrollismo corporativo de cuño peronista, sin avanzar hacia una sociedad pos capitalista, para la cual Chávez estaba desaprovechando una oportunidad inmejorable. Fue el principio del fin para Dieterich. Chávez estaba decidido a desaprovechar esa oportunidad de avanzar en un proyecto que no entraba en su lógica cuartelera. Pero si el chavismo rompió con él, él no rompió con el chavismo. Sigue reconociendo al convaleciente Hugo Chávez como un "héroe de la patria grande".

Desde hace varias semanas, el mismo sociólogo que había llenado de ideas las alforjas intelectuales del presidente advierte, a quien quiera escucharlo, que Chávez no podrá volver al poder y que Venezuela no vivirá una crisis institucional "porque la clase media no lo permitirá", pero sí una puja cerrada por el poder. Sostiene que serán los militares los que tendrán la última palabra en el futuro del país. Además, se ganó críticas de Cabello, quien lo calificó de "Chulo de la Revolución" por haber dicho que el líder del Parlamento venía de intentar un "golpe institucional" al desoír el legado político de Chávez, quien el pasado 9 de diciembre dio directrices públicas de apoyar al vicepresidente, Nicolás Maduro, "en el caso de que haya que convocar a elecciones".

"Maduro ya dijo que pretende postergar la posesión del presidente en función de sus planes. Así, la lucha por la sucesión de la «Revolución Bolivariana» está en pleno auge. El Termidor de la Revolución se encarna en Diosdado Cabello. Cabello es el Capriles Radonski del oficialismo", opinó Dieterich mientras surgen del archivo aquel artículo suyo algunos meses antes del golpe y su reconocida condición de experto de su más osada apuesta intelectual, el chavismo.

QUIÉN ES

Nombre y apellido: Heinz Dieterich Steffan

Edad: 70 años

  • Escuela de Bremen

    Nacido en Alemania, en 1943, es una de las figuras de referencia de la Nueva Escuela de Bremen de sociología y se especializó en América latina.
  • Chavismo y después

    Se acercó a Chávez a principios de la década pasada, fue asesor y teórico de su "revolución", y hoy observa desde una posición de izquierda el devenir del chavismo.
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