
Impulso para las nuevas tecnologías
Por Rafael Bielsa Para LA NACION
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La investigación y sus resultados aplicados, traducidos en innovaciones tecnológicas, son cuestiones fundamentales para el desarrollo de un país. Los avances tecnológicos generan nuevos recursos, nuevos empleos y permiten exportaciones de alto valor agregado. Por lo tanto, nuestra gestión dedica, en su ámbito, el mayor esfuerzo a las políticas de promoción del desarrollo tecnológico en dos áreas en las que tiene participación directa: el sector nuclear y el sector espacial.
Se trata de generar riqueza aplicando el conocimiento y las capacidades adquiridas. Estos sectores, el nuclear y el espacial, requieren para su desarrollo un Estado presente con políticas activas.
El éxito de la Argentina en ambos sectores se debe, fundamentalmente, al mantenimiento de políticas de Estado que van más allá de la coyuntura. Los desarrollos tecnológicos no son alcanzables en plazos cortos. El desarrollo y construcción de un satélite, por ejemplo, requiere de varios años. Sin embargo, traducida en empleos, ganancias y tecnología adquirida, es una inversión que bien vale el esfuerzo.
Mantener una política coherente en el tiempo y consistente con las metas deseadas es un objetivo de nuestra administración. De allí el esfuerzo para coordinar una política de largo plazo, que fije objetivos y prioridades.
Un segundo tema es el cumplimiento de los compromisos internacionales, que vuelve al país confiable y le brinda acceso a información y tecnologías que de otro modo les estarían vedadas. La Argentina es el único país en desarrollo que participa en los cinco grandes regímenes de control, destinados a evitar la proliferación nuclear y el armamentismo (MTCR, Wassenar Arrangement, Nuclear Supplier Group, Grupo Australia y Zangger Comitte. Ocupa la presidencia de los dos primeros).
Esto es acorde con la vocación pacífica de nuestro país y significa nuestro pleno compromiso con un mundo seguro.
Muy importante es la competitividad, que, en estos sectores, no se debe sólo a la devaluación de 2001 sino también, valga la paradoja, a lo reducido de sus agencias de investigación y desarrollo (CNEA y Conae) y empresas del sector público (caso Invap), lo que les ha permitido optimizar sus recursos y mantener costos en niveles competitivos respecto de países desarrollados. Resulta necesario, pues, aprovechar este momento para afianzar los logros -reactores nucleares de investigación o diseño y desarrollo de satélites chicos y medianos- y avanzar en otros campos. Apoyar las gestiones que realizan CNEA, Conae y las empresas del sector es objetivo central de la Cancillería.
Una forma más de ayudar al desarrollo de estos sectores, es lo que podemos llamar "compra inteligente" del Estado. Esto es, aquellas compras que actúan como capital de inversión en las empresas del sector. Un caso ayudará a entender mejor: cuando el Estado decidió comprar un reactor nuclear de investigación para el Centro Atómico Bariloche, las opciones eran comprarlo afuera o comprarlo a una empresa argentina. Se optó por esto último y se encargó a Invap el desarrollo y construcción de dicho reactor, el primero de carácter comercial que la empresa realizaba. El costo fue de alrededor de siete millones de dólares. Esta compra le permitió a Invap salir al mercado externo y vender reactores similares, cada vez más desarrollados, a Perú, Argelia, Egipto y Australia. Las ventas de Invap superaron con creces los siete millones iniciales que el Estado aportó con su compra inicial.
Cabe destacar las políticas de "cooperación asociativa", cuyo objetivo es promover una cooperación en la que las partes valoren los aportes e iniciativas de cada una de ellas dentro de un marco de trabajo predeterminado. Un ejemplo de esto es el memorando de entendimiento que la Conae firmará con la NASA, para desarrollar, en forma conjunta la misión SAC-D/Aquarius. La Conae diseñará y construirá la plataforma que llevará todos los instrumentos de medición de la misión. El costo del proyecto es del orden de los 200 millones de dólares y resulta claro que si la Conae no hubiera demostrado su capacidad con sus logros anteriores -tres satélites, de los cuales uno acaba de cumplir tres años de misión con éxito y sin fallas- jamás habría sido seleccionada por la NASA.
Por lo tanto, la Argentina seguirá promoviendo el desarrollo de tecnologías de punta y participará de manera protagónica en plano internacional, partiendo de claras definiciones que implican un compromiso con el desarrollo de los sectores nuclear y espacial argentinos:
- El diseño de políticas de Estado de largo plazo en coordinación con todos los actores involucrados.
- El cumplimiento de los compromisos internacionales sobre no proliferación y desarme.
- El aprovechamiento de la competitividad, tanto económica como tecnológica de ambos sectores.
- La promoción de "compras inteligentes" por parte del Estado en forma abierta y transparente.
- La búsqueda de asociaciones cooperativas que permitan acceder a mercados y tecnologías nuevos en igualdad de condiciones.
Cada una de estas acciones debe enmarcarse en una definición política global que apunta a mejorar la calidad de vida de los argentinos y el acceso de oportunidades a todos los sectores.
El desarrollo científico debe servir para lograr un país más justo, donde cada innovación pueda plasmarse, con el tiempo, en un beneficio para todos los ciudadanos, que llegue hasta los sectores más postergados.
El acceso al conocimiento es una herramienta clave de la justicia y la movilidad social, dado que no puede permanecer sólo en el ámbito de las elites sino que debe externderse a toda la sociedad, creando condiciones para la multiplicación de oportunidades y frenando el drenaje al exterior de nuestros intelectuales y científicos que forman parte de nuestro patrimonio y, también, de nuestro orgullo.
El autor es ministro de Relaciones Exteriores de la República Argentina.






