
Inhalantes, la epidemia silenciosa
Por Enrique A. Antonini Para La Nación
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ENTRE las sustancias adictivas que circulan por el mundo y que generan una fuerte atracción en un significativo número de personas, debemos mencionar a aquellas que se conocen por el nombre genérico de inhalantes.
Para comenzar, hay que distinguir tres grandes grupos de inhalantes: el de los solventes orgánicos, el de los nitritos y, finalmente, los compuestos de nitrógeno y oxígeno, comúnmente para uso medicinal. Los que están más al alcance de la mano son los pertenecientes al grupo de los solventes orgánicos. Existen más de cien productos que tienen este componente y que se venden libremente, incluso a menores de edad, en comercios o supermercados. Por eso, comparados con otras drogas, los inhalantes, tan fácilmente disponibles para el público, son muy populares entre los chicos y adolescentes.
Disponibles y baratos
Entre los más comunes mencionamos las naftas, el fluido para encendedores, las colas para pegar, las pinturas en aerosol, los removedores de pintura, los quitaesmaltes, el spray para el pelo, los desodorantes de ambientes, los lustramuebles y la cera para automóviles.
Los inhalantes producen un rápido y temporario "vuelo" que se traduce al comienzo en comportamientos eufóricos y delirantes, para finalizar en una profunda sensación de modorra. Esta sensación de "volar alto" es muchas veces comparada con la que se siente luego de haber bebido en exceso.
Por lo general, sus efectos son de corta duración (desde algunos minutos hasta un máximo de una hora). Los vapores que se inhalan son absorbidos rápidamente por los pulmones y pasan al cerebro a través del torrente sanguíneo. Actúan directamente en el sistema nervioso central, algunas veces como estimulantes, provocando conductas desinhibitorias que los consumidores a menudo demuestran y pocas veces recuerdan.
Luego sobrevienen las consecuencias no deseadas, como la resaca, similar a la que se sufre después de haber abusado del alcohol, con fuertes dolores de cabeza y náuseas, que suelen prolongarse por una o dos horas.
Además, esta aparentemente simple e inocente acción de inhalar puede terminar por dañar el corazón, los pulmones, el cerebro, el hígado y los riñones, y llega incluso, en los casos más severos, a provocar la muerte.
Quienes siguen de cerca la problemática referida al abuso en el consumo de estupefacientes sostienen que inhalar o aspirar es una de las formas más comunes que los adolescentes tienen para acercarse al mundo de las adicciones. Estos productos pueden ser, y de hecho son, una puerta de entrada a drogas mucho más potentes y peligrosas.
Pero hay algo más. Debido a que estas sustancias se encuentran en un sinnúmero de productos de uso cotidiano y que no se necesita recurrir a ninguna organización de narcotraficantes para adquirirlos, esta forma de alcanzar "sensaciones fantásticas" pocas veces es detectada por los parientes o amigos, a menos que el consumidor manifieste algún trastorno físico.
Por eso el director ejecutivo de la Agrupación Nacional para la Prevención de Inhalantes de los Estados Unidos calificó el consumo de inhalantes como "la epidemia silenciosa", ya que nadie habla de ella y el número de personas que los consumen es realmente significativo. Veamos algunas cifras.
Drogas de iniciación
Entre la población adicta, la mayoría tiene edad escolar. De acuerdo con un estudio que realiza anualmente la Universidad de Michigan, que mide el consumo de estupefacientes entre los alumnos de octavo, décimo y duodécimo grados, de 1991 a 1995, antes de que la marihuana conquistara el lugar de privilegio que ocupa hoy, los inhalantes fueron la sustancia más consumida por los chicos de octavo.
Un informe más actual, correspondiente al año 1998, estableció que un 20,5 por ciento de los estudiantes de octavo grado admitió haber probado inhalantes al menos una vez, comparado con el 22,2 por ciento que manifestó haberlo hecho con la marihuana. En 1999, consumió inhalantes el 11,1 por ciento y marihuana el 16,9.
El consumo de inhalantes disminuye entre los adolescentes cuando éstos comienzan a probar la marihuana y el alcohol. Pruebas al canto. Estudios correspondientes al año 1998 demostraron que el 8 por ciento de los alumnos de décimo grado y el 6,2 por ciento de los de duodécimo manifestaron haber consumido inhalantes, en tanto que el 31,1 y el 37,5 por ciento, respectivamente, había consumido marihuana.
¿Por qué se inclinan los adolescentes por esta forma de consumir? En primer lugar, por la facilidad de conseguir los productos que pueden tornarse adictivos cuando se abusa de ellos. Muchos chicos se han iniciado en este "vicio" con el quitaesmalte que usan sus madres. En segundo término, porque son baratos. Así, por ejemplo, con el fluido para encendedores puede iniciarse un viaje alucinante, similar en parte al que provocan otras drogas (aunque no tan prolongado), pero a un precio mucho más económico.
Los inhalantes son otra forma que tienen particularmente los jóvenes para llegar al oscuro mundo de las adicciones. Prevenir su consumo evitará males mayores.





