
Integrismo e integración
El presidente de Francia, Jacques Chirac, anunciará pasado mañana qué postura adoptará acerca de las mujeres islámicas que cubren su cabeza con un pañuelo en las escuelas públicas, caracterizadas por su laicismo.
Cuatro alumnas fueron expulsadas este año por negarse a quitárselo. La cuestión se amplió. Un comité de notables sugirió que una ley prohibiera su uso en las aulas y en la administración pública, al igual que el de la kipá (casquete) por los muchachos judíos o el de cruces cristianas grandes, enmarcadas en la definición de símbolos religiosos "ostensibles". Se admitirían medallas y símbolos "discretos".
"Lo que me guiará será el respeto de los principios republicanos y la exigencia de la unidad nacional",dijo Chirac. Nada indica que el presidente vaya a seguir todas las propuestas de esa comisión, deslizaron fuentes de su entorno. Y nada asegura que tras su definición no siga la polémica.
Autoridades católicas, protestantes y ortodoxas dijeron que estimarían "discriminatoria" la prohibición de la pañoleta a las islámicas. "Una nueva ley no resolverá ningún problema, relanza viejas diatribas antirreligiosas y es una amenaza para la libertad de conciencia -señalaron en una declaración-. Más allá de la defensa del laicismo, más allá de la reivindicación religiosa, el verdadero debate actual versa sobre el éxito de la integración."
"El laicismo no puede tener por misión crear espacios vacíos contra las creencias religiosas, sino ofrecer un espacio en el que todos -creyentes y no creyentes- puedan debatir sobre las diferencias que hay que respetar y los excesos que hay que impedir... sin acallar las convicciones de unos y otros."
Las confesiones -incluidos musulmanes y judíos- se oponen a que se prohíban los signos por los que se las conoce. Un problema por resolver es cómo integrar a todos, con sus diferencias, y si es conducente hacer un común denominador donde cada uno no manifieste aquello que lo caracteriza.
Puede haber riesgos de integrismos cerrados político-religiosos, pero sectores musulmanes más duros también dicen que existe un "integrismo laico".
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Nada convencido de una ley, el ministro del Interior, Nicolas Sarcozy, estima que la prohibición implicaría un "fundamentalismo secularista". La vicepresidenta del Parlamento, Christine Boutin, consideró mejor "trivializar el velo" y acostumbrarse a él que "estigmatizarlo" y convertirlo en una crisis.
Hace un siglo se cerraron por ley en Francia 2500 colegios de congregaciones religiosas (algunas vinieron a la Argentina). Esta vez se aclara que una prohibición no tocaría a los colegios privados.
"En un siglo, debido a la inmigración, la sociedad francesa se ha vuelto diversa en términos de su aspecto espiritual y religioso", reconoció el comité. En ese entonces, la confrontación era del Estado con la Iglesia Católica. Hoy hay en el país cinco millones de musulmanes, y el comité propone declarar feriado la fiesta Id El Fitr, del fin del Ramadán, y el Día del Perdón, de los judíos.
En tanto, el trato entre religiones aporta interesantes detalles. Hace poco, sin referirse específicamente a Francia, al premiar a Juan Pablo II por su labor humanitaria, el decano del Centro Simon Wiesenthal, rabino Marvin Hier, le dijo: "¡Quien hubiera imaginado que, luego del Holocausto, se llegaría a recomendar en Europa a los judíos no utilizar suskipot o exhibir estrellas de David!"






