
José Sbattella, la militancia antes que la lucha contra el lavado
Polémico y frontal, el titular de la Unidad de Información Financiera (UIF), la agencia antilavado cuyos desaciertos podrían colocar al país en la lista negra internacional, militó junto a los Kirchner en los 70 y hoy apoya con fervor el modelo K, pero nunca se privó de denunciar sus "claudicaciones"Hugo Alconada MonLA NACION
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El hombre no se calla lo que piensa. Nunca. Por eso no oculta sus críticas sobre los índices adulterados del Indec, sobre el capitalismo de amigos o la promoción de los monopolios que observa en este gobierno. Pero el hombre no es opositor, no. Por el contrario, es funcionario kirchnerista convencido. Es el jefe de la unidad antilavado, José "Pepe" Sbattella.
Polémico y frontal, Sbattella cosecha meses de títulos adversos por el pésimo panorama actual del sistema local de prevención y lucha contra el lavado. En rigor, las falencias se arrastran desde hace años, pero él aportó sus propios condimentos, en los que se mezclan la inacción en los frentes más calientes de la lucha contra el lavado y, en contraste, una ofensiva cerrada contra el Grupo Clarín. Aun así, el miércoles logró que el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) le concediera cuatro meses más para mejorar el sistema local. Si no lo logra, convertirá al país en un paria.
El desafío que afronta es notable. Más aún desde que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner lo convocó a principios de 2010 para que liderase la Unidad de Información Financiera (UIF), a pesar de que "El Loco" -su otro apodo, por el que pocos lo llaman frente a frente- carecía de experiencia o capacitación sobre cómo combatir el lavado. De hecho, esa palabra, "lavado", descolló por su ausencia en las 29 carillas del currículum que debió presentar antes de asumir.
La Presidenta lo escogió por otros motivos. Sabe lo que "Pepe" piensa y dice. En rigor, basta con leer su página de Facebook, donde alienta a "seguir con el modelo que votamos en el 2003 sin las claudicaciones que hubo en el camino". Por eso es que ya dos veces se fue del kirchnerismo a las patadas. Y por eso mismo lo convocaron a -y aceptó- volver al ruedo por tercera vez.
Entre esas "claudicaciones", Sbattella incluye los acuerdos del kirchnerismo con el Grupo Clarín entre 2003 y 2008. Por eso, cuando el Gobierno rompió con Héctor Magnetto y lo llamaron otra vez, no necesitó órdenes para avanzar contra ese grupo empresarial. Para él era obvio, natural e ideológico que debía apuntarle sus cañones.
Siempre elegante -con pañuelo al tono con su corbata en el bolsillo superior de su traje-, rostro enjuto y un bigote frondoso que compite con el de Aníbal Fernández, Sbattella sabe de encargos complicados. En los 90 participó en la purga de la Policía Bonaerense, y una década después se enfrentó casi a las piñas con otro bigotudo, el secretario de Comercio, Guillermo Moreno.
Si fuera cuestión de medirse en un mano a mano con Moreno, "Pepe" no tendría problemas. Todos los días, a las 6 de la mañana, sale a correr. Todas las semanas hace prácticas de tiro. Años atrás, a uno de sus colaboradores en la UIF, Ricardo Angelucci, una patota del "Napia" Moreno lo corrió a las trompadas de su despacho en el Mercado Central. Una cuenta pendiente, que le dicen.
Con Moreno, la pelea viene de años. De cuando, con Kirchner en la Rosada, Sbattella intentó revitalizar la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC) e impedir la fusión de Cablevisión y Multicanal -otra vez Clarín-. Moreno le colocó laderos que lo vaciaron de poder hasta que renunció. Sbattella se fue con toda la bronca. Acusó a Moreno de "negociar con los monopolios más poderosos para que disciplinen al resto", en una suerte de "capitalismo coreano".
Ni Sbattella ni su mujer, la presidenta del Tribunal Fiscal bonaerense, Mónica Carné, la pasaron bien durante los meses que siguieron. Mensajes incómodos, turbulencias.
Pese a sus dardos contra Moreno, los Kirchner y Sbattella preservaron su relación personal, que viene de los 70, cuando coincidieron en la Universidad Nacional de La Plata y en la militancia en la Federación Universitaria de la Revolución Nacional (FURN), de la que "Pepe" fue miembro fundador.
Sbattella era dos años y seis días más grande que Kirchner. "Pepe" nació el 19 febrero de 1947, estudió en un tradicional colegio católico de La Plata, el "San José" de los padres bayoneses, aunque aclara -por Facebook- que no adscribe a "ninguna" creencia religiosa.
"Pepe" se recibió rápido de economista, en 1970, y de inmediato se concentró en la formación del peronismo de base en La Plata. Dos años después, ganó la conducción del gremio del Ministerio de Obras Públicas, como parte de la Juventud Trabajadora Peronista (JTP). Con el golpe del 76, lo echaron.
Durante los años negros, Sbattella paró la olla como profesor de nivel terciario y de dos escuelas secundarias, en Berazategui y City Bell. También, en una metalúrgica platense, Elecmac. Y con la vuelta de la democracia, se sumó a la renovación peronista. Con Antonio Cafiero fue director provincial de Rentas y con Carlos Menem asumió como su primer jefe de la DGI.
Con el riojano duró lo que tardó en verificar su pacto con el neoliberalismo: cuatro meses. Para principios de 1990 ya había fundado el Ateneo Conciencia Nacional "para resistir la política menemista". Al año siguiente fue más lejos: candidato a intendente por la lista de Saúl Ubaldini.
Aquel año también fundó el Instituto de Estudios Fiscales y Económicos (IEFE), uno de los centros de análisis más conocidos y respetados de La Plata. Con los años trabajó como consultor del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Organización de los Estados Americanos (OEA), entre otros. Fue entonces cuando le llegó uno de sus máximos desafíos: director de Recursos Materiales de la Policía bonaerense. En la práctica, controló los servicios "adicionales" de la fuerza y radicó varias denuncias contra jefes policiales por defraudación. Empezó con Luis Lugones y siguió con León Arslanian. Pero duró poco: hasta agosto de 1998. Renunció porque sintió "desprotección" y que pasaron "de ser cazadores a cazados".
Así fue como Sbattella demostró que era "un duro", pero también que ante "la mejor policía del mundo", al decir del gobernador Eduardo Duhalde, ni siquiera los "locos" comen vidrio. Continuó entonces como profesor de Economía de la Facultad de Humanidades de La Plata y como miembro del Grupo Fénix, y en 2000 se sumó a la corriente que con el tiempo impulsaría a Kirchner a la presidencia.
Idas y venidas
Ya con "Lupín" en la Casa Rosada, Sbattella volvió al ámbito nacional. Asumió al frente de la Dirección General de Aduanas (DGA). Denunció a grandes empresas, promovió la Policía Aduanera como una verdadera fuerza de seguridad, y se marchó trece meses después, enfrentado con su superior, el titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), Alberto Abad.
Se fue con bronca y con otra denuncia penal, que radicó durante las 24 horas que le dio Abad para juntar sus cosas. La presentó contra dos ex ministros de Salud, Alberto Maza y Héctor Lombardo, y la ex secretaria de Industria -y hoy colega en el Gobierno-, Débora Giorgi, por contrabando, estafa y malversación de fondos públicos, entre otros delitos.
Dos años después, sin embargo, Kirchner volvió a convocarlo. En marzo de 2006, lo reactivó al frente de la CNDC, del que dos años después se fue con otro portazo y críticas dedicadas a Moreno, su archirrival interno
Con el paso del tiempo, no obstante, sus dardos volaron aún más alto. "Kirchner quería ser amigo de Clarín y por eso le entregó Cablevisión", escupió cuando el patagónico ya dedicaba parrafadas a Magnetto en sus actos proselitistas. Por eso Sbattella elogió que le quitaran la televisación del fútbol al holding. "Más vale tarde que nunca".
Sbattella era ya miembro del equipo de medición de precios de la Confederación General del Trabajo (CGT), que proveyó de información precisa a Hugo Moyano cada vez que el camionero salió por los medios a desmentir la inflación del Indec "morenizado". Porque la venganza es ese plato que se come frío.
Fueron meses de distanciamiento con el kirchnerismo. "El Frente para la Victoria se derechizó", denunció como referente del Movimiento Libres del Sur con el que pujó por ser candidato a diputado provincial en las elecciones de 2009. Negociación mediante, terminó sexto en la lista a diputado nacional por Nuevo Encuentro, de Martín Sabbattella.
Fueron tiempos, también, en los que apeló a la mitología griega para aludir a la corrupción en la Argentina. "Los trabajos de Sísifo", tituló un artículo en Le Monde Diplomatique, en alusión al condenado a empujar una roca hasta la cima de una montaña por toda la eternidad ya que, antes de llegar a la cúspide, el otrora rey perdía sus fuerzas y la piedra descendía hasta el fondo del infierno.
El último retorno de Sbattella a la función pública -¿acaso, como Sísifo, su último descenso a los infiernos?- comenzó en enero de 2010, cuando la Presidenta le ofreció la UIF. Pronto le imprimió su sello: denunció a Clarín y al JP Morgan. Y nombró a Angelucci -aquel al que la banda de Moreno corrió a trompadas del Mercado Central- como uno de sus colaboradores.
¿Por qué volvió al gobierno, tras dos pasos frustrados con el kirchnerismo? Según explicó, porque la Presidenta le prometió dejarle "las manos libres para actuar" y entendió que desde su lugar podía aportar al cambio. "Si no -desafió ´El Loco´-, siempre se habla de afuera".
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Quién es
Nombre y apellido: José Sbattella
Edad: 64 años
Militancia universitaria: De familia platense, estudió en el tradicional colegio católico San José y luego cursó Economía en la Universidad Nacional de La Plata, donde militó junto a Néstor Kirchner en la FURN, de la que fue miembro fundador.
Cafiero, Menem y Kirchner: Ya en democracia, se unió a la renovación peronista de Cafiero, y aunque fue funcionario de Menem, luego resistió su política. Con el kirchnerismo saltó al nivel nacional, pero tiene fuertes diferencias con algunos funcionarios del Gobierno.




