La Argentina o la salud de los países vecinos

Martín Dinatale
Martín Dinatale LA NACION
El retroceso nacional no sólo se debe a medidas económicas fallidas. También está directamente vinculado con la falta de una estrategia de acuerdos en la región
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13 de agosto de 2014  • 00:11

La presidenta Cristina Kirchner se reúne hoy con su par de Paraguay Horacio Cartes en una visita oficial que estará coptada por una agenda llena de reclamos hacia la Argentina. Pero paradójicamente las quejas de Asunción, al igual que las del resto de los países vecinos con Buenos Aires, resultan ser diametralmente proporcionales al crecimiento económico que muestran los gobiernos de esos países respecto de la administración kirchnerista.

En términos más simples: la economía de la región parecería gozar de mejor salud que la Argentina a pesar de las denuncias del maltrato que emiten los países vecinos hacia Buenos Aires.

En la agenda del encuentro de Cartes con Cristina Kirchner estarán latentes los reclamos de Paraguay por las trabas a las importaciones que impone la Argentina y los problemas que tienen los buques paraguayos para transportar mercaderías en la hidrovía, entre otros temas.

La Argentina fustigó duramente a la administración paraguaya en los últimos años con medidas proteccionistas del mismo modo que lo hizo con muchos otros países. Sin embargo, la economía de ese país ha crecido sustancialmente. Hoy Paraguay tiene niveles de exportación de carnes a la Unión Europea que antes no tenía y quedó habilitada para recibir créditos de la banca internacional a tasas que la Argentina jamás podría soñar. Paraguay ha logrado colocar un bono a 10 años por hasta 500 millones de dólares en su primera incursión en el mercado internacional de crédito. No es el único caso de vecinos que han progresado mientras la Argentina empieza a sufrir duramente la recesión, la baja del empleo, la merma de inversiones extranjeras y la falta de acceso al crédito internacional.

La economía de la región parecería gozar de mejor salud que la Argentina a pesar de las denuncias del maltrato que emiten los países vecinos hacia Buenos Aires.

Según un informe de la consultora Desarrollo de Negocios Internacionales (DNI) que dirige Marcelo Elizondo, la inversión directa extranjera descendió notablemente en la Argentina si se la compara con el resto de sus vecinos.

La inversión extranjera hacia Argentina descendió 13% en el último año, aún pese a que se computó como recepción de inversión la forzada reinversión de utilidades de empresas que, no recibiendo autorización para enviar utilidades al exterior, debieron reinvertir. Las cifras preliminares exhiben unos 10.400 millones de dólares, aunque el 70% de esa cifra se referiría a la citada reinversión forzada de utilidades de empresas extranjeras operando en le país.

Así, la Argentina exhibe una caída de la inversión extranjera que es cuatro veces mas alta que la total del Mercosur. A la vez, se pudo saber que la Argentina recibe un monto de inversión extranjera que es la mitad de lo que ha recibido Chile y un 1/6 de lo que recibe Brasil.

Según el Global Investments Trends Monitor, el principal receptor de inversión extranjera en 2013 Brasil fue el séptimo país del mundo principal receptor de inversión extranjera (63 billones según las cifras de organismos internacionales, que representan 63.000 millones para la metodología argentina) y Chile ocupó el puesto 18° con 10 billones (US$10.000 millones).

Elizondo remarcó a LA NACION que la participación de las exportaciones en el PBI argentino muestran que desde 2009 éstas perdieron incidencia relativa: en 2012 las exportaciones tuvieron una participación de alrededor del 16% en el PBI y en 2013 estuvieron en el 16% del PBI. Así, la participación de las exportaciones en el PBI en 2013 en la Argentina es menor que las exportaciones en toda América latina. En la lista de los países de alta participación de las exportaciones en el PBI en 2013 se encuentran: Bolivia, Chile, Ecuador y Paraguay.

Según un informe de la consultora Desarrollo de Negocios Internacionales (DNI) que dirige Marcelo Elizondo, la inversión directa extranjera descendió notablemente en la Argentina si se la compara con el resto de sus vecinos

Uruguay , Chile y Brasil son algunos de los países que más se quejan con la Argentina por las trabas a la importación de sus productos. Pero paradójicamente han crecido en sus economías en los últimos años.

"Aprendimos a convivir y a sacar rédito de los males de la Argentina", expresa con sutileza ante LA NACION un funcionario del gobierno de José Mujica . Es entendible: los desplantes que le dio la Argentina al mercado de carnes o trigo en Rusia o Europea fueron capitalizados por Uruguay que hoy exporta esos insumos como jamás lo había hecho en su historia.

La falta de un acuerdo de la Casa Rosada con los fondos buitre y el ingreso de la Argentina en default no sólo alimentó el sentimiento nacionalista bajo el lema kirchnerista de "Patria o Buitres". Lo que es peor: opacó el optimismo de la sociedad con vistas al futuro. Una encuesta de Poliarquía que ayer se difundió muestra que el 68 % de los argentinos opina que la falta de acuerdo con los holdouts tendrá un impacto fuerte en la economía nacional durante los próximos meses.

Claro que sería demasiado naive atribuirle a los fondos buitre la causa de todos los males que sufre hoy la Argentina y el avance comparativo que lograron en los últimos años los países vecinos. El retroceso argentino no sólo se debe a medidas económicas fallidas. También está directamente vinculado con la falta de una estrategia de acuerdos en la región. Es lo que el libro recientemente editado por Patricio Carmody plantea en términos de la ausencia de "una estrategia de desarrollo consensuado" de parte del Gobierno. En este brillante trabajo titulado Política exterior al fin del mundo, Carmody realiza una extensa comparación entre la diplomacia argentina, la de Chile y Brasil. Los resultados son sorprendentes y reflejan la enorme ventaja que la política y la diplomacia de los países vecinos tuvo en los últimos 20 años sobre la Argentina en cuanto a la mirada estratégica hacia el largo plazo.

En definitiva, el acierto de los países vecinos fue mirar hacia adelante y no quedarse amarrados en el pasado como ocurrió con la Argentina. La receta parece ser taxativa: evitar el ombliguismo, rechazar el aislamiento internacional y planificar hacia el futuro. Está claro que Cristina Kirchner carece por lo menos de algunas de estas tres variables.

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