La Cámpora, el deseo de coparlo todo
cuando el personaje que encarna Chazz Palminteri en Una luz en el infierno le enseña al hijo de Robert De Niro, su rival en el film, que para evaluar a una chica debe determinar si ella es capaz de destrabarle el seguro del auto desde adentro, como un gesto simbólico de solidaridad hacia su muchacho, le está transmitiendo que las personas se revelan en los detalles.
Es por eso que esa escena de aquella película noventista quedó grabada en el imaginario colectivo como una metáfora de que la verdad suele esconderse en los actos pequeños. Como en aquella escena de la vida cotidiana que en su momento pasó desapercibida y que tuvo de actores principales a Andrés "el Cuervo" Larroque y a Pedro Robledo, joven militante de Pro e integrante de la Fundación Pensar.
La historia comenzó en abril pasado, en el despacho de la Presidenta, cuando recibió a Piter (lo llaman así, con "i") y a su pareja, luego de la agresión que había sufrido el joven Pro en una fiesta privada por su condición de gay.
A la Presidenta le impactó tanto la historia -que entonces conmocionó al país- que lo primero que atinó a pensar fue que Piter era kirchnerista (¿qué otra cosa podía ser un chico gay, agredido por su condición de tal, con ese discurso de inclusión, amor y diversidad?). Por eso, cuando se enteró de que, en realidad, pertenecía a Pro -nada menos-, no lo podía creer.
"Te voy a conectar con «el Cuervo» Larroque -le dijo durante la reunión-. La Cámpora está haciendo un gran trabajo de militancia y quiero que ustedes lo conozcan."
A partir de aquel contacto presidencial, "el Cuervo" y Piter empezaron a trabajar en conjunto. Primero, compartieron un almuerzo en el Congreso, en el que Larroque le regaló a Pedro una de sus biblias, el Manual de conducción política, de Juan Perón (subrayado en las partes que debía leer). En el despacho de Larroque hay ejemplares, en árabe, de La razón de mi vida. Más tarde, después de la inundación en La Plata, compartieron viajes a las zonas más afectadas de La Plata, Villa Elvira y Tolosa. Y luego de múltiples cruces telefónicos, previos y posteriores, surgió la idea de trabajar en conjunto dos leyes, la modificación de la ley antidiscriminación y la de acoso escolar ( bullying ).
Si hay dos seres opuestos en este mundo, ésos son Piter y Larroque. Uno es alto; el otro, bajo. Uno es peronista; el otro, macrista. Uno viene del mundo piquetero; el otro, de la universidad. Uno es gay; el otro, heterosexual. Es por eso que estos encuentros encerraban la promesa de una convivencia en la diversidad y, en última instancia, una lección de democracia.
Sin embargo, un día, durante un almuerzo en su despacho, Larroque blanqueó su intención verdadera: "No puedo creer que haya jóvenes militando con Macri, la verdad?".
El diálogo siguió con una invitación para pasarse a las filas de La Cámpora (a La Cámpora Diversia, aclaró, que es el espacio camporista de la diversidad sexual). "El Cuervo" argumentó que su agrupación es el "único" espacio en el que "los jóvenes pueden militar". Una frase casual que, sin embargo, esconde toda una ideología y desnuda un sistema de creencias. Un modo faccioso de ver la política. La voracidad imperiosa del kirchnerismo por copar todo el escenario. El desprecio por los partidos políticos y el poco interés por construir una sociedad civil separada del Estado.
Porque, ¿qué otra cosa supone el pase a La Cámpora si no la invitación a integrar el Estado, en tanto que la juventud kirchnerista no existe si no es desde el poder K?
Pero, para ser justos, Larroque no fue el único en querer robarle a Pro su mediático joven. Desde la juventud sindical, Facundo Moyano, con quien el joven Pro también está conectado, lo está tentando para ser candidato a diputado en la provincia de Buenos Aires, en 2015.
Curiosa conducta en jóvenes que se enorgullecen de haber legitimado, ante la sociedad, el matrimonio igualitario y la diversidad sexual. Aplicando la misa lógica de Larroque, es como si Piter Robledo hubiera querido convencer a "el Cuervo" para "militar" en el territorio gay, con el argumento de que es el "único espacio" para ejercer la sexualidad.






