
La importancia del trabajo en equipo
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Los esfuerzos realizados por un grupo de alumnos del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA), que culminaron con el diseño del primer avión deportivo liviano desarrollado en la Argentina, han confirmado que el trabajo en equipo genera buenos resultados. Sobre todo cuando tiene por delante un proyecto realizable, está bien dirigido y liderado y, además, cuando el equipo se encuentra integrado por personas idóneas y con marcada contracción al trabajo. El resultado, en este caso, es un producto capaz de competir en igualdad de condiciones con otros similares que se ajustan a los mejores y estrictos estándares internacionales.
Esto quedó confirmado por los 35 alumnos de distintas carreras del ITBA reunidos en cuatro grupos para llevar adelante el Proyecto Petrel. Uno de los grupos se encargó de la estructura del avión, otro de los comandos, el tercero de la parte aerodinámica y el cuarto de los costos y proveedores.
El petrel es un ave marina patagónica, una de las de mayor envergadura que sobrevuelan el Atlántico Sur, que se caracteriza por su fortaleza ante las tormentas y porque es capaz de recorrer grandes distancias sin comer. Con esa imagen en mente, los alumnos diseñaron el Petrel 921 I, que pertenece a una categoría relativamente nueva de aviones llamada very light airplane (VLA, por sus siglas en inglés). Está a mitad camino entre las avionetas clásicas –Cessna o Piper– y los ultralivianos.
Una de las características distintivas de este biplaza es su bajo consumo. Ello es posible en parte porque consume nafta súper de automóvil, más barata que la nafta de aviación. Una hora de vuelo del Petrel costará entre 29 y 30 dólares, contra los 90 a 100 dólares de una avioneta. Su menor consumo de combustible también se traduce en una mayor autonomía de vuelo. El avión diseñado por los alumnos del ITBA es capaz de volar 800 kilómetros con un tanque de 68 litros, cuando un Piper PA-11, por ejemplo, posee una autonomía de 402 kilómetros.
El desarrollo del avión fue posible gracias al auspicio de un grupo de particulares que recurrieron al ITBA, tras considerar su prestigio en el campo de la ingeniería, así como en el terreno de las investigaciones y desarrollos aplicados en del amplio espectro de la ingeniería.
Es evidente que la conformación de equipos de trabajo facilita y motoriza el hallazgo de soluciones y la generación de planes de acción que difícilmente puedan surgir de mentes aisladas. Las relaciones humanas necesitan de tolerancia, respeto, confianza, apoyo mutuo y aceptación de los demás y de las diferencias. En un equipo todos los miembros son importantes, y, si se les da la oportunidad y el estímulo necesario, se descubrirá que tienen mucho que aportar. Las claves del trabajo en conjunto se encuentran en aspectos tan básicos como la actitud positiva y constructiva, el respeto, la cooperación, la empatía, la equidad y la participación. Y así como estos postulados resultan válidos para la actividad privada, que los utiliza de manera constante, también lo son para la función pública, aunque últimamente parecería que los hubiese dejado de lado.




