
La lección de Gallardo a los políticos argentinos
Una vez más Marcelo Gallardo declaró con la precisión de un neurocirujano. La conferencia de prensa del miércoles pasado, donde anunció su continuidad como técnico de River Plate, fue una lección para todos los dirigentes políticos argentinos. Mientras que el presidente de la Nación tras una derrota catastrófica convocó a una plaza para festejar un falso triunfo y los líderes de la oposición dividieron su bloque en Diputados antes de asumir en sus bancas, “el Muñeco” le bajó el precio a la campaña más exitosa y prolongada de la historia del futbol argentino.
Tranquilo, relajado, sin estridencias ni frases altisonantes, el técnico esperó a que le preguntaran para anunciar su continuidad. Es más, el primer periodista acreditado le dio una oportunidad más para tener “su momento” y Gallardo prácticamente lo forzó a que le preguntara para bajar los decibeles y transformar su gran anuncio en una simple respuesta.
“Napoleón”, como lo apodan los millonarios tenía servida en bandeja la posibilidad de recibir un baño de admiración en los festejos programados para mañana, a cancha llena y tras una caravana desde el Obelisco hasta la cancha de River, pero prefirió adelantar ese anuncio para no restarle protagonismo a la conmemoración, ni a sus dirigidos. Mientras nuestros políticos buscan permanentemente ponerse por encima de sus cargos y de sus votantes, Gallardo usa cada oportunidad disponible para motivar a sus dirigidos y resaltar sus logros.
Solo un botón de muestra, cuando le preguntaron por el peso que tuvo su impronta en la historia del club a la hora de evaluar la continuidad, Gallardo contestó: “más allá de haber logrado lo que logramos…” asumiendo los costos de la decisión, pero socializando los méritos de los títulos obtenidos.
Es que el técnico campeón, así como planifica los partidos piensa qué, cómo y cuándo comunicar cada cosa y prepara con detenimiento la forma de transmitir sus mensajes a sus dirigidos, a los periodistas y al público en general con los resultados que están a la vista de todos. El diez de River, la selección y el Mónaco es respetado y admirado por propios y extraños en la Argentina y en el exterior.
Por si fuera poco, hay que sumarle una picardía: al hacer su anuncio el miércoles a la tarde le restó cobertura en la tapas de los diarios del jueves al título de Boca. Hasta en eso Gallardo es un campeón.
Especialista en comunicación política y lenguaje no verbal





