
La manipulación
Se calcula que todos los seres humanos hemos sido, al menos una vez en la vida, estafados o manipulados por alguien.
¿Cómo podemos identificar a un manipulador? Básicamente a través de ciertos indicios físicos, pues solo el 7% de la comunicación que tenemos con los demás es oral; mientras que el 93% restante es no verbal e incluye los gestos, el tono de voz, etc.
Comparto algunos de los aspectos para darnos cuenta si estamos siendo manipulados:
- 1. Los ojos. Cuando hablamos con alguien, aproximadamente el 60% del tiempo lo miramos a los ojos. El manipulador desvía la mirada y mira hacia otro lado o mira de manera penetrante. En el primer caso, está enviando una señal de que oculta algo. En el segundo caso, la señal es de poder o de fuerza, con el objetivo de intimidar al otro.
- 2. La escucha adversativa. La mayoría de las personas, cuando conversan, escuchan con los oídos y con los ojos. El manipulador nunca escucha con los ojos. Mientras uno le habla, suele hacer otras cosas: mira la pantalla de la computadora, juega con las manos en la mesa o el escritorio, se lima las uñas, saca fotos, etc. El mensaje que quiere dar es: “Lo que me estás diciendo no es importante. Vos no sos importante para mí”.
- 3. La voz. En psicología se lo llama “desmarque”. Cuando estamos en un grupo, todos tendemos a mimetizarnos con los otros, ya sea en la postura corporal o en el tono de voz. El manipulador, cuando entra en un grupo, aumenta su tono de voz, habla muy bajito o cuchichea con el de al lado. Lo hace para anunciar: “Acá estoy yo”. Los mensajes aquí son: “Acá mando yo” (tono aumentado), “soy una víctima, ¡pobrecito de mí!” (tono bajo) y “no me interesa lo que estás diciendo, no es valioso” (cuchichear).
- 4. Las palabras: Doble vínculo. Es un mensaje contradictorio que transmite la idea de que hagamos lo que hagamos, vamos a perder. Por ejemplo, el manipulador te regala una camisa roja y una camisa blanca. Si expresás que te encanta la camisa roja, te preguntará: “¿Y la blanca no te gusta?”, y viceversa. Es decir, que le digas lo que digas, no lograrás contentarlo. El manipulador siempre tiene ese estilo de comunicación.
- 5. La comunicación opaca. Es la comunicación ambigua. Una persona honesta y transparente dice las cosas abiertamente. El manipulador, por el contrario, muestra ambigüedad. “No todo el mundo sabe conducir... ”, expresa y uno se pregunta: “¿Qué me está queriendo decir?”. Utiliza frases incompletas y contradictorias para que el otro le agregue lo que mejor le parece. Pero luego dirá: “¡No, yo no quise decir eso!”. Lo que busca es generar el clima emocional.
Otra de las características principales del manipulador en la comunicación es sembrar cizaña a través de las palabras. Para ello, recurrirá a las siguientes tácticas:
- Chismes
- Dudas
- Información deformada o recortada
- Confusión
- Aburrimiento
Como quien no quiere la cosa, el manipulador intenta obtener datos: “¿Seguís trabajando en la empresa de computación?... ¿Tal persona siempre llega tarde?... ¿Seguís viviendo con tu mamá?”. Busca información que después pueda usar en tu contra.
“Ví a tu novio tomando un café con otra mujer”… siembra la sospecha, por medio de comentarios de este tipo y se va, para generar un malestar. Por lo general, recorta o esconde información (no aclara que ese hombre estaba tomando un café con una mujer ¡y cinco personas más!).
Cambia lo que otro dijo en su propio beneficio: “Me dijeron que soy vago” (en realidad, le dijeron que es lento).
Confunde o aburre a la gente porque sabe que, cuando uno está confundido o aburrido, baja las defensas.
También acostumbra infantilizar, para lograr una regresión en el otro: “Como vos no sos muy inteligente, te hablo despacio para que me entiendas”.
Las indirectas son una de sus armas preferidas: “¡Estoy exhausto!”, en lugar de decir: “Necesito que alguien me ayude porque estoy muy cansado”.
La persona que manipula funciona de una forma en su casa y de otra forma en los diferentes ámbitos en los que se mueve. La persona que es manipulada suele ser codependiente (depende emocionalmente de otros) o evitativa, le cuesta poner límites y decir “sí” o “no”. El manipulador detecta o “huele” esas vulnerabilidades para venir a manipular.
¿Cómo deberíamos reaccionar frente al manipulador?
Siempre debemos darnos tiempo para conocer a la gente y poner límites, cuando sea necesario. Nuestra confianza tiene que ser inteligente, es decir, ganada con el tiempo. Es importante consultar con otros porque el manipulador busca apurarnos y reducir nuestro mundo afectivo, nuestra red social, precisamente para poder manejarnos a voluntad. En casos extremos, será necesario tener “contacto cero” con el manipulador.
Si tenés alguna inquietud, podés escribirme a Bernardoresponde@gmail.com





