Reseña: Ol de pritty jorses, de Andrés Hax

Carolina Esses
Carolina Esses PARA LA NACION
La road movie de una vocación
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21 de septiembre de 2019  

"Extraño a Cormac McCarthy. Todos los días y más que a cualquier otra persona en el mundo." Así empieza Ol de pritty jorses, de Andrés Hax, periodista cultural y narrador nacido en Boston, pero radicado en Buenos Aires desde 1996. Lo que sigue es el relato de un lector obsesivo -un fanático-, alguien que no termina de lanzarse a escribir porque necesita superar no sólo la figura real del padre sino también la de ese gran padre que encontró a los veintiuno en All The Pretty Horses (1992), la sexta novela del estadounidense McCarthy.

"¿Quién mierda te creés que sos para pensar que debés escribir": la voz de McCarthy le llega de manera perfecta -¿pero no es perfecto lo que se descubre a los veintiuno, cuando la vida es pura promesa?- y es un recordatorio no sólo del libro aún no escrito sino de los límites de la propia vida. Ol de pritty jorses se ubica en la frontera entre géneros, entre lenguas -mezcla el castellano con el inglés-; cuenta lo que implica leer cuando se entiende el riesgo que conlleva: "Cuando hablás sobre libros, es como si hablaras sobre sexo", le dice un compañero de trabajo. Narra la historia de una vocación, de un recorrido: Ohio, Boston, Buenos Aires, Miramar, Texas. El narrador es un viajero que ya no puede volver a casa porque quedó a medio camino, en una road movie eterna tratando de entender de qué va la cosa.

El autor juega con el drama, con el humor, con la tristeza. Su estilo, lleno de imágenes poéticas de alto vuelo y de opiniones tajantes, conduce a que el lector, al terminar el libro, quiera leer desesperadamente a Cormac McCarthy, pero también poder hacerlo como lo hace Hax.

Ol de pritty jorses

Por Andrés Hax

17 Grises. 199 páginas. $ 620

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