
La sonrisa de la Gioconda
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¿Qué dice la enigmática sonrisa de la bella florentina Mona Lisa, la esposa de Francesco di Bartolomeo di Zanoli del Giocondo? Es ciertamente algo que ha intrigado a generaciones.
Leonardo llevó consigo a Francia esa pintura, que lo acompañó hasta su muerte. Fue incorporada a la Colección Real, base del Museo del Louvre, y desde allí sigue convocando a millones de visitantes.
¿Qué tiene de especial? ¿Por qué se ha convertido en un ícono del arte de Occidente? ¿Dónde está su misterio? Hay seguramente tantas interpretaciones como expertos, historiadores, críticos de arte y aficionados.
La ciencia puede aportar cierta luz a este misterio. Laura Ann Petitto, profesora en la Universidad de Darmouth y notable especialista en temas de lenguaje, ha demostrado que el bebe se sonríe con la mitad izquierda de su boca, pero cuando comienza a vocalizar ( babbling ) "habla" con su mitad derecha (Science, 2002, 297, 1515). Estas asimetrías son casi imperceptibles al ojo desnudo; hace falta medir prolijamente las comisuras de los labios para establecer una diferencia.
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La razón es neurológica, puesto que la sede del lenguaje está, en la mayoría de las personas, en el hemisferio izquierdo, que además controla la mitad derecha del cuerpo. Esto en los bebes significa que existe un control lingüístico precoz, mucho antes de la aparición del lenguaje articulado, que es diferente del puro control motor de la boca (como en la sonrisa). De allí su influencia en la extensión de la comisura derecha de los labios al vocalizar; en cambio, la sonrisa se extiende hacia el lado izquierdo.
Aquí aparece la novedad. He observado que la sonrisa de la Gioconda está claramente extendida hacia la izquierda de los labios. También he detectado que algunas personas cuyo hemisferio izquierdo, el del habla, ha sido extirpado, se sonríen, por el contrario, con la mitad derecha de los labios.
El cerebro humano tiende a "forzar" una simetría cuando percibe una cara, y por esta razón se necesita una capacidad de observación excepcional como la de Leonardo para fijar la sutil asimetría de la sonrisa en una pintura.
Por otra parte, la historia no acaba aquí: la sonrisa humana se expresa en tantas otras dimensiones de la cara, en el brillo de la mirada, lo que he llamado la "temperatura de la mirada", la posición de los párpados, la dilatación de las pupilas, la tensión de los labios. Estos gestos, simultáneos e involuntarios, eran bien conocidos por los artistas del Renacimiento, y muy especialmente por Leonardo, cuyos estudios sobre la expresión facial son un verdadero prodigio. No llama la atención que también haya detectado y pintado la cautivante asimetría de la sonrisa humana.
Por supuesto, esta observación neurológica no explica el misterio de la Gioconda, pero tal vez sería instructivo hacer un ejercicio sobre el tema de la sonrisa en retratos y fotografías. Los alumnos, por ejemplo, podrían componer una galería de caras sonrientes y medir el grado de asimetría de los labios.
Es bueno crear puentes entre las ciencias y las artes en la escuela, para enriquecer la cultura, que necesita de ambas. En este sentido, Leonardo es un modelo para seguir.





